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lunes, 30 de octubre de 2017

Los médicos ante la presión de la medicina de precisión








Hace pocas semanas, como consecuencia del Congreso "Preventing Overdiagnosis" de este verano, escribí algunas reflexiones sobre la medicina de precisión. Si consultan el post verán como Michael Joyner (Mayo Clinic) i Nigel Paneth (Michigan University) argumentan en siete puntos las dificultades que está teniendo un proyecto que había prometido ser una revolución radical de la medicina moderna. A pesar de ello, vemos que empresas como "23andMe" ofertan tests genéticos con el lema "El conocimiento es poder". De ello se deduce que las personas que se hagan un test genético disfrutarán de una información genuina y nueva. Pero, ¿como la gestionarán? ¿Los proveedores del test les ofrecen conocimientos adicionales para la correcta interpretación de los resultados? ¿O ello recaerá en un médico de familia o un internista que desconocen la realidad del valor predictivo de dichas pruebas? Fruto de esta dinámica, además de las novedades en el campo de la genética, cada día aparecen nuevas pruebas para la prevención secundaria de enfermedades, como por ejemplo el test del aliento para diagnosticar precozmente el cáncer de pulmón o los biomarcadores para la detección, también precoz, del Alzheimer.

Hay que reconocer que practicar la medicina, de manera ecuánime, en ese entorno de precisión inducida a base de inversiones tecnológicas, es uno de los retos de la medicina moderna, por ello nos ha parecido relevante destacar los consejos que Bjørn Hofmann (Universidad de Oslo) y Gilbert Welch (Darmouth Institute) ofrecen a los médicos en "New diagnostic tests: more harm than good":

  1. Informen a las personas que les consulten atraídas por los nuevos tests, acerca de los dilemas que ellos les van a ocasionar. Si, a pesar de todo, persisten en su voluntad de hacérselos, adviértanles de la posibilidad de hallazgos inesperados y de resultados no concluyentes.
  2. Eviten pedir pruebas de cribado a personas con bajo riesgo de contraer la enfermedad que se pretende perseguir, particularmente cuando la especificidad (falsos positivos) del test es elevada, cuando la prueba es invasiva o cuando el riesgo de sobrediagnóstico es alto.
  3. Ante la presión de pedir una prueba, consideren las circunstancias de cada paciente y su entorno, valoren con los demandantes la potencialidad de que un eventual positivo les pueda generar ansiedad o estigma.
  4. Intenten evitar que las exageraciones de la medicina preventiva les sobrecarguen innecesariamente su trabajo clínico, distrayéndoles de las actuaciones que realmente aportan valor.
  5. Consideren cuales deberían ser los resultados clínicos aceptables después de un positivo en una prueba, y valoren si los casos de riesgo bajo o medio se deberían tratar.
Se prevé que el riesgo de más sobrediagnóstico inducido continuará hasta que los inversores, los médicos, los pacientes y la sociedad en general no aprendan a debatir y a aceptar las incertidumbres inherentes al hecho de vivir.

Jordi Varela
Editor

1 comentario:

  1. Mi jefe (cobro 12 trienios) me dijo cuando yo creía que sabía: "Tú tienes la obligación de saber hacer diagnósticos, pero no para satisfacer tu ego personal/profesional, si quieres un nivel superior tienes que pensar en hacer el diagnóstico que sirva al paciente, en el momento oportuno y para algo que ayude". Me "jodió" mucho pero no lo puedo olvidar

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