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lunes, 20 de noviembre de 2017

Poniendo el foco en la vida cotidiana de las personas frágiles








El modelo PACE (Program of All-Inclusive Care for the Elderly) nació en 1971 cuando un dentista y una asistente social que trabajaban para el Departamento de Salud Pública en Chinatown - North Beach de San Francisco, se dieron cuenta que había personas que al hacerse mayores se resistían a trasladarse a una residencia social cuando, en cambio, con algunos servicios complementarios, podrían seguir viviendo en su casa, en un entorno más amable y estimulante. Casi cincuenta años más tarde, PACE goza de buena salud y "The Commonwealth Fund" ha publicado un "Case Study" donde analiza su funcionamiento y sus resultados.



Elegir bien los candidatos


El programa se concentra en ancianos que, debido a sus circunstancias sanitarias y sociales, necesitan apoyo y servicios de manera continuada. Para hacer la selección, un equipo formado por médico, enfermera y trabajador social realizan una evaluación geriátrica general para determinar si los candidatos podrían seguir viviendo en su entorno contando con los servicios de PACE y, por este motivo, las valoraciones sobre la idoneidad y seguridad del hogar, el ambiente familiar, la disponibilidad de cuidador y la red de vecinos y amistades, son un elemento clave en la evaluación.

Ofrecer servicios globales

Cada persona beneficiaria de PACE cuenta con un plan personalizado que se puede desarrollar en el propio domicilio, en los centros de día comunitarios o bien en una mezcla de las dos ofertas. La clave del modelo radica en el eje central que ocupan los servicios de carácter cotidiano: socialización (evitar la soledad), alimentación, lavado personal, limpieza del domicilio o estimulación para hacer ejercicio; mientras que los servicios especializados (visitas al médico, fisioterapia, psicoterapia, dentista, podólogo, etc.), se ofrecen a demanda.



Integrar servicios sociales y sanitarios

El modelo PACE es un ejemplo puro de integración de servicios. Fíjense que no se trata de coordinar profesionales, los cuales a su vez deben atender múltiples ocupaciones en otros programas, sino que el equipo básico: médico, enfermera y trabajador social, mediante un plan individualizado que se revisa periódicamente, son los que hacen mover un amplio equipo que debe hacer posible que cada paciente reciba los servicios adecuados en el lugar apropiado. El equipo básico, cada vez que uno de los beneficiarios del programa debe ingresar en el hospital, tiene especial cuidado de las transiciones: conciliando medicaciones, revisando adherencias y, sobre todo, respondiendo rápidamente a descompensaciones y situaciones urgentes.

PACE, ya en origen, tuvo la visión de poner los recursos sociales y sanitarios en un solo pote y, de este modo, poder financiar los servicios más apropiados para que las personas que lo deseen, a pesar de sus limitaciones, puedan continuar viviendo en casa. Piénsese que, si PACE no existiera, se verían abocadas a ingresar en una residencia social o, lo que es peor, acabarían sufriendo los excesos de la medicina fragmentada.

Mejorar resultados

A nadie se le escapa que PACE debe ser costoso, pero hay estudios que afirman que para Medicare (aseguradora pública) los costes del programa pueden ser hasta un 15% inferiores, mientras que otros trabajos creen que es neutral. En todo caso, el documento de "The Commonwealth Fund" afirma que para las personas mayores y frágiles, el despliegue de servicios comunitarios hechos a medida de cada uno, no es más caro, dado el ahorro que se detecta en hospitalizaciones evitables, polifarmacia, visitas a los especialistas, pruebas médicas de escaso interés, etc. Por otro lado, lo que sí aumenta es la satisfacción de las personas beneficiarias.

Edward Wagner (creador de Chronic Care Model) dice que cuando aparece la multicronicidad combinada con la fragilidad el abordaje clínico ya no debería ser el prioritario, por eso me alegra saber que PACE, después de casi medio siglo de experiencia, cuando admite un beneficiario en su programa, pone el eje en la calidad de su vida cotidiana, mientras que los otros elementos, el sanitario incluido, pasan a un segundo plano.


Jordi Varela
Editor

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Muchas gracias por el post Jordi. Creo que la integración funcional de los servicios sanitarios y sociales orientada a dar respuesta a las necesidades de las personas según su situación particular, teniendo en cuenta la calidad de vida de las personas, constituye un punto clave en la evolución de los servicios públicos y de manera muy especial para las personas con criterios de fragilidad.

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