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viernes, 28 de diciembre de 2018

Respuestas en cajas de cereales

Esta semana se estrena Lo que esconde Silver Lake (Under the Silver Lake, D. R. Mitchell, 2018). Desafortunadamente para la peli y para los espectadores, una de las mejores obras de este año puede pasar desapercibida por llegar a las salas en un periodo en que no estamos muy pendientes de estrenos, una mala costumbre que ha pasado otras veces. Under the Silver Lake es la historia de Sam, supuesto aspirante a cineasta instalado en L.A., se limita a hacer de voyeur y subsistir con el poco dinero que recoge aquí y allí. Cuando desaparece una chica que le interesa mucho, empieza su búsqueda por los ambientes de lujo de la ciudad que tienen mucho de pesadilla y laberinto, gracias a una cámara muy móvil y unas secuencias que nos transportan al cine clásico de Hitchcock y los rincones oscuros de David Lynch.


Sam se esfuerza en crear una historia que justifique la pérdida de su amiga y, a la vez, su situación personal y económica, entregándose a una absurda dinámica que no es más que una huida hacia delante, buscando claves de misteriosos enigmas en vez de afrontar la realidad más evidente.

 


Haciendo un salto de la pantalla a nuestro contexto más inmediato, Sam me recuerda a los responsables de resolver los actuales problemas de la atención primaria. Que si limitamos la visita a 28 pacientes por médico y por turno, que si reducimos contingentes, que si incrementamos salario... Aquí no revisamos otras dimensiones sino que miramos continuamente el envejecido modelo con el que trabajamos y tratamos de justificar sus carencias. Parece que todo el mundo ignore que la grave carencia de profesionales sólo se puede resolver mediante un cambio en las dinámicas de los equipos de atención primaria. Si hace un cuarto de siglo, se transfirió responsabilidades del hospital a los médicos de familia, ahora es necesario que estos hagan lo mismo hacia enfermeras, administrativos sanitarios y pacientes.

Si todo el mundo se llena la boca diciendo que la primaria es el eje, hay que dotarla de recursos económicos transfiriéndolos desde otros niveles. La responsabilidad diagnóstica incrementada implica que el presupuesto para las pruebas realizadas pase del hospital a los EAP, entre otras muchas cosas. Si se plantea que la integralidad es un elemento clave, es necesario que sea el EAP (enfermeras y médicas de familia) quien atienda a adultos y niños, a paliativos y domiciliarios en lugar de crear nuevas unidades en paralelo y presupuestos ajenos a los de los EAP. Por cierto, si se decide, como se ha hecho, que es el médico de familia quien debe gestionar las IT, habría que conta también con la carga administrativa y el tiempo de dedicación que ello genera... Y así, seguimos y seguimos.

Como Sam, que busca explicaciones a su problema analizando mensajes ocultos en los dibujos de las cajas de cereales, en la letra de canciones pop y en los mapas de la ciudad. Y, tal vez lo peor, es que parece disfrutar haciendo esto, sin mirar a su contexto más inmediato. También nosotros buscamos respuestas donde no toca. Eso sí, al mal tiempo, buena cara. Y mientras no sepamos arreglar nuestros problemas, disfrutemos de lo mejor que tengamos a mano y Under the Silver Lake es una excelente opción para terminar y empezar el año!

1 comentario:

  1. Es bueno "escuchar" a alguien que desde un ejemplo del arte propone una salida a lo que se ha convertido en un laberinto lleno de gente que busca financiamiento para hacer lo mismo, más médicos en las unidades de 1º nivel de atención. Es un problema de creencias: la profesionalización universitaria tiene como consecuencia la "desconfianza" y la autopreservación por supuesto. O sea, del hospital al 1º nivel pero queda en lo médico. Si discuten el poder del médico, son otros profesionales que tienen los sesgos de los médicos. Pero eso no se delega de forma real en sectores técnicos o de la comunidad. No hablo de no capacitar. Hablo de dar capacitación específica a otros miembros no profesionales necesariamente, del equipo de salud. Administrativos, Agentes Sanitarios o Promotores de Salud, por supuesto enfermeros y obstétricas, vecinos capacitados para tareas específicas....En fin, si queremos no digo ya cambiar algo, si no, hacerlo mejor, hay que mirar otras cosas y pensar distintas alternativas

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