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lunes, 5 de julio de 2021

Desarmados ante la falta de proyecto vital de los jóvenes más difíciles

Jordi Varela
Editor




Fuente: buurtzorgt.nl

El modelo de provisión de servicios de salud mental, de servicios sociales, educativos, policiales, judiciales y penitenciarios, se enfrenta al reto de atender jóvenes con conductas disruptivas, una miscelánea de adolescentes con trastornos de salud mental y adicciones, con daño cerebral, con discapacidad intelectual, con problemas de neurodesarrollo, con trastornos del espectro autista o con dificultades derivadas de una afectación alcohólica fetal. Algunos de estos chicos y chicas viven en entornos de familias superadas por dicha problemática, otros sufren los rigores de familias desestructuradas o sencillamente malviven en la intemperie frecuentando servicios sociales, comisarías y cárceles. La realidad es que los pacientes jóvenes de alta complejidad conductual están evidenciando la inefectividad de los servicios que se les ofrecen.

Assertive Community Treatment

ACT es un modelo asistencial basado en el trabajo en equipo multidisciplinar de base comunitaria creado en los año 70 en un hospital psiquiátrico público de Minnesota por el equipo de Leonard Stein y posteriormente desplegado en Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido y Francia, un modelo que tiene por finalidad atender intensivamente, en su propio entorno, personas con síntomas graves de enfermedad mental, con riesgos de crisis psiquiátricas y con probabilidades de verse implicadas en delitos penales. ACT valora la situación personal de cada uno de sus pacientes, ajusta su plan de acción a cada persona y a cada entorno específico, trabaja los aspectos más prácticos de su vida ordinaria y atiende las crisis con servicios domiciliarios de continuidad 7/24. ACT ha demostrado un efecto positivo sobre las hospitalizaciones evitables y sobre la calidad de vida de los pacientes (ver la cita francesa anterior, que hace una revisión exhaustiva de la evidencia de ACT). De ACT hay que tomar nota de dos ejes claves para tener posibilidades de ser efectivos con las personas que sufren problemas mentales y conductuales graves, uno es el trabajo en equipo multidisciplinar de base comunitaria y el otro es ajustar el plan terapéutico al mundo real en el que vive cada uno de los pacientes.

Hace unos veinte años, en Asturias pusieron en marcha una experiencia inspirada en ACT, conocida como el modelo Avilés, y posteriormente ha habido otra iniciativa, también de base ACT, que se ha desplegado en Vizcaya, con una evaluación publicada que habla de 120 pacientes tratados, con contención de costes y reducción de hospitalizaciones.

El modelo BuurtzorgT

La adaptación neerlandesa de ACT ha sido desarrollada por la rama psiquiátrica de Buurtzorg (llamada T), en la cual los pacientes siguen cursos de e-learning, aprenden, conjuntamente con los profesionales, acerca de su condición y de como convivir con ella, pero también se les anima a ayudar a otros pacientes. Además de ello, se enseña a los pacientes a manejar su historia clínica, y si no saben como hacerlo, se les pide que elijan con quién lo quieren aprender, incluyendo familiares y amigos. Los pacientes de BuurtzorgT entran en un entorno donde continuamente son invitados a reflexionar y proponer soluciones para su rehabilitación. Según su web, desde el 2015, BuurtzorgT ha reducido un 25% los costes de los tratamientos, disminuyendo burocracias y derroches en prácticas clínicas inefectivas y además ha aumentado la autoestima de los profesionales y la satisfacción de los pacientes.

Ayudar a definir el proyecto vital de cada joven, la base de todo

El abordaje de los casos juveniles de alta complejidad conductual está resultando un ejercicio muy exigente para los sistemas de provisión de servicios de salud mental, sociales, educativos, policiales, judiciales y penitenciarios; los cuales, desde una visión fragmentada, tienen tendencia a la medicalización, la contención, la penalización y la institucionalización, con unos resultados decepcionantes. Es hora, pues, de aprender de ACT y de BuurtzorgT, en el sentido de crear equipos multidisciplinares con metodología asertiva, que ayuden a cada uno de los jóvenes afectados a definir su propio proyecto vital, una pieza clave para generar planes de actuación realistas a partir de pequeños compromisos y de objetivos compartidos y alcanzables.

1 comentario:

  1. Un buen objetivo el "que ayuden a cada uno de los jóvenes afectados a definir su propio proyecto vital".
    Gran falta en la sociedad actual.
    No debe olvidarse a las familias y la necesidad de ser acompañadas para que puedan acompañar a los niños y jóvenes

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