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lunes, 4 de enero de 2021

Para atender a los pacientes complejos en la comunidad hace falta un cambio radical

Jordi Varela
Editor



La pandemia ha puesto de relieve la necesidad de proteger, aún más si cabe, las personas que sufren complejidades clínicas y algunas de ellas, además, dificultades familiares, económicas o sociales. Por este motivo, algunos centros de atención primaria han creado equipos de enfermeras para atender de manera más proactiva a los pacientes más vulnerables. Estos grupos de enfermeras han tomado la iniciativa y ahora organizan sus tareas, la mayoría domiciliarias, de manera bastante autónoma, de acuerdo con un equilibrio entre longitudinalidad, coordinación y efectividad. El histórico binomio médico-enfermera de la atención primaria, pues, empieza a mostrar grietas que dan paso a modelos organizativos avanzados con más competencias enfermeras.

¿Están preparadas las enfermeras de atención primaria para hacer un buurtzorg?

Buurtzorg, el modelo holandés de enfermería comunitaria, muy comentado en este blog, parte de la idea de que, para atender de manera eficiente a personas con necesidades sociales y sanitarias complejas a domicilio, lo mejor que se puede hacer es dar a las enfermeras un grado de autonomía suficientemente alto como para que sean capaces de responsabilizarse del global del plan individualizado de cada persona que atienden. Por lo tanto, todo indicaría que las enfermeras de algunos equipos de atención primaria de nuestro país están a un paso de hacer un buurtzorg, pero dada la radicalidad del modelo neerlandés, ¿sería viable? Lo más probable es que no, pero para dar una mano a las enfermeras innovadoras, creo conveniente prestar atención a lo que dice Paul Jansen en un post en Corporate Rebels, en el que ha analizado las dificultades (y los retos) de implantar buurtzorg en el Reino Unido.

Las lecciones aprendidas de los buurtzorgs británicos

Paul Jansen afirma que, en el intento de implantar el modelo neerlandés en el Reino Unido, las enfermeras innovadoras han tenido que afrontar cuatro retos, que están siendo muy complicados de superar en un entorno tan rígido como el del NHS:

  1. Los modelos pueden inspirar, como es el caso, pero si se copian sin más, el proceso no logra ser genuino y muchos profesionales acaban estando más pendientes de la pérdida del statu quo que del nuevo modelo.
  2. Cambiar el liderazgo tradicionalmente controlador del NHS por el coaching buurtzorgiano crea desasosiego en algunas profesionales.
  3. Las interacciones con la organización "madre" (el NHS) pueden ser tóxicas, especialmente por los agravios comparativos.
  4. Los buurtzorgs se generan a nivel local y son difícilmente escalables en un entorno fuertemente burocrático, lo que da alas a sus detractores.

¿Cómo conseguir superar las barreras?

Leyendo al analista de Corporate Rebels, me ha venido a la cabeza la fábula de los pingüinos de John Kotter, ¿la recuerdan? Cuando los pingüinos, después de un proceso complejo y tenso, deciden abandonar el iceberg en el que han vivido desde tiempos ancestrales y exploran uno nuevo, toda la colonia acaba dando el salto. En el iceberg viejo no dejan a nadie. La fábula de Kotter nos advierte de que en la atención primaria no deberían convivir modelos organizativos del siglo pasado, más individualistas, con otros del siglo actual, más multidisciplinares y, por tanto, más adaptados a la atención de los pacientes complejos en el entorno comunitario.

Paul Jansen, al estilo Kotter, dice que si se quiere imitar buurtzorg, todo el sistema debe hacer un cambio radical. El reto de atender a las personas enfermas, mayores y frágiles en su propio entorno comunitario es demasiado grande como para ir probando pequeños inventos (recuerden también la investigación de Sara Kreindler al respecto). Por este motivo, me ha parecido conveniente tomar nota de cuatro recomendaciones que surgen del post de Jansen.

  1. Aunque se empiece en formatos pequeños, los sistemas sanitarios deben tener claro de que el empoderamiento de las enfermeras para gestionar autónomamente los planes individualizados de las personas dependientes, es un cambio que transformará el sistema sanitario y social.
  2. Para empezar los proyectos, se deben crear espacios seguros (y protegidos) donde se pueda innovar, aprender y evolucionar con soluciones propias. Hay, pues, que confiar en los equipos más innovadores, tener paciencia y ofrecerles los recursos imprescindibles, en la confianza de obtener resultados a medio y largo plazo.
  3. Las spin-offs buurtzorgianas que surjan de este proceso no deben copiar necesariamente un modelo estereotipado, sino que deben organizarse pensando en las capacidades de cada una de las profesionales del equipo y en la calidez y la efectividad de sus servicios.
  4. Estos grupos nuevos han de conseguir un clima interno que les permita aprender con técnicas de prueba-error.

A pesar de la euforia inicial, el modelo buurtzorg da muestras de estar atascado en un NHS demasiado burocrático y controlador, dejando claro que ofrecer competencia plena a grupos de enfermeras para gestionar los planes individualizados de personas dependientes, no es una cuestión de cuatro pruebas piloto, sino que es un movimiento que, tarde o temprano, acabará cambiando todo el sistema.

Después de una primera pregunta imprescindible sobre si las enfermeras de atención primaria de nuestro país están preparadas para hacer un buurtzorg, a lo largo del artículo ha ido emergiendo otra cuestión que probablemente es previa: ¿nuestro sistema sanitario está dispuesto a dar el paso hacia unos servicios domiciliarios más cálidos, más integrados y más efectivos?


1 comentario:

  1. Sempre molt interesant el que escrius, i sempre dona que pensar. Jo crec que la infermeria del nostre pais no està preparada, però crec la majoria no volen. Parlo per experiència personal, he intentat fer coses noves, diferents, o ja conegudes com la GID, i son elles mateixes les que tiren pedres sobre el seu sostre. I quan hi ha algunes que si donarien pasos cap a altres models, llavors és el col.lectiu mèdic el que comença amb les competencies, la responsabilitat de la seva prescripció, etc, etc. I el tema de les competencies amb els col.legis d'infermeria etc te tela. Aixi no avançarem mai. Aquest model buurtzorg és genial crec sobre tot per anticipar-se al problema: prevenir o detectar precoçment la descompensació malaltia crònica; evitar desplaçaments innecessaris als hospitals per a tècniques que es poden fer perfetament a primaria i a casa, per evitar ingressos, per confort, i moltes altres coses. En fi, jo no ho veig de moment gaire clar

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