La proximidad de los servicios sanitarios es un valor muy apreciado y muy defendido, no en vano han proliferado hospitales comarcales por todo el país como un instrumento esencial para el equilibrio territorial. Los organismos locales y las pequeñas comunidades así lo han entendido, y se han tirado al cuello del Consejero que se ha atrevido a insinuar que tal vez sería conveniente cerrar algún servicio de bajo rendimiento. Parece, pues, generalmente admitido, que la proximidad de los servicios es un valor que favorece la accesibilidad de las poblaciones dispersas y mejora la equidad del sistema. Sin embargo, a nadie se le escapa que, demasiado a menudo, es difícil mantener la calidad de ciertos servicios lejos de los centros de referencia.
Esta reflexión me ha venido a la cabeza después de leer una nueva entrega de Michael Porter y Thomas Lee "Why strategy matters now" en el New England Journal of Medicine. Me dirán, con razón, que esta fuente es un poco forzada para el dilema que he planteado, sobre todo porque, por suerte, los problemas de nuestro sistema sanitario están muy lejos de los del sistema norteamericano, pero, en cambio, les tengo que decir que, tras volver a leerla, me ha parecido que la receta de los dos autores de Harvard nos puede ser útil para ofrecer elementos racionales a la controversia entorno a la proximidad que siempre se nos presenta demasiado politizada.











