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lunes, 20 de septiembre de 2021

Los servicios médicos, un anacronismo

Jordi Varela
Editor




@varelalaf

Clayton Christensen dice que si se quiere ser eficiente hay que ofrecer servicios lo más cerca posible de donde se produce la necesidad. Michael Porter y Thomas Lee, por su parte, defienden la creación de unidades de práctica integrada (IPU), mientras que los de Corporate Rebels afirman que los proyectos atractivos lo son por el compromiso de los profesionales y no por la estructura jerárquica de mando. Pues bien, para empezar el nuevo curso, he preparado un post contrario al statu quo de los organigramas de los hospitales y, por este motivo, he elegido esas tres referencias que, desde varios puntos de vista, apuntan contra el centralismo, el corporativismo y la jerarquización que desprenden los servicios médicos actuales, anclados en una visión más propia del siglo pasado que de la exigente complejidad de los problemas de salud de hoy.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Más atención primaria, una innovación disruptiva



Una de las malas noticias que nos deja el 2020 ha sido la muerte de Clayton Christensen, un profesor de Harvard Business School que desarrolló la teoría de la innovación disruptiva y que ya mereció la atención de nuestro blog con el comentario del libro "The Innovator’s Prescription", donde el autor analiza los motivos por los que los sistemas sanitarios son tan refractarios a las innovaciones. Como creo que el esfuerzo que Christensen ha hecho para adaptar su teoría de la innovación a la sanidad lo vale, a modo de homenaje, he recuperado un vídeo de una conferencia que dio en King's Fund en 2013.

viernes, 9 de diciembre de 2016

No lo sé... pero me parece que los tiempos están cambiando







El futuro de la atención sanitaria es un tema que se reproduce de una manera iterativa en muchos debates. Las visiones más académicas o las que parten de la observación de la realidad tienen elementos comunes. El número de profesionales (se necesitarán más médicos y enfermeras, se afirma con rotundidad), hasta qué punto se reducirá el peso del hospital y ganarán protagonismo las intervenciones en la comunidad, la educación sanitaria de la población es muy importante o de qué manera vamos a hacer sostenible un sistema que ha aportado mejoras relevantes durante los últimos años, pueden ser ejemplos de estos lugares comunes de todos los debates.

Todos hacemos predicciones sobre el futuro y cuando las hacemos solemos evidenciar un par de puntos débiles: de un lado muy a menudo partimos de "prejuicios" (según el diccionario de la RAE: Acción y efecto de prejuzgar / Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal) y por el otro nos basamos demasiado en las "suposiciones" (suponer que todo debe evolucionar y que no habrá disrupciones y, muy importante, que sin preguntar ya se sabe el punto de vista del paciente / ciudadano). Hablar del futuro es un poco aventurado. Y al final en muchos de estos debates se proponen más soluciones que no preguntas. Marina Garcés sugiere que, a veces, vale la pena decir "No lo sé". Un "no lo sé" que no quiere decir ignorancia. Un "no lo sé" que significa dar un paso atrás para analizar los problemas con una mirada crítica (conferencia de M. Garcés "inacabar el mundo", en el CCCB, febrero 2016), este espíritu crítico rezuma en todos los capítulos de su magnífico libro "Fuera de clase" (Arcadia, 2016).

lunes, 17 de noviembre de 2014

La atención a los crónicos quiere disrupción y no reformas








Clayton Christensen, profesor de Harvard Business School, define la innovación disruptiva como un proceso que, mediante la simplificación de un producto o de un servicio, amplía mercados, hasta que los nuevos productos o servicios logran batir los originales, obviamente más pesados y costosos. Las tecnologías disruptivas han simplificado productos, los han abaratado y, con ello, han incorporado millones de nuevos consumidores al mercado. Así es la economía del nuevo milenio.

En The Innovator's Prescription, Christensen afirma que el sistema sanitario carece de innovación disruptiva, que los hospitales concentran demasiados especialistas, demasiada inversión y demasiada tecnología; y, según él, esta acumulación es un freno para la llegada de servicios más simples, pero quizá más efectivos a poblaciones más amplias.

En el siguiente gráfico se observa, según Christensen, el camino bottom-up de la innovación disruptiva aplicada al sistema sanitario, donde se ve como los menos especialistas toman competencias de los más especialistas (more empowerment): pacientes crónicos que manejan más autónomamente su enfermedad, enfermeras que gestionan demanda hasta ahora sólo reservada a los médicos, médicos de familia que se hacen responsables plenamente de los pacientes diabéticos, o bien que se entrenan en técnicas como la ecocardiografía para diagnosticar insuficiencias cardíacas en su propio consultorio; cardiólogos hemodinamistas que implantan stents evitando intervenciones quirúrgicas de by-pass coronario, etc.