Triple Aim, Right Care, Less is More, Nothing with Me without Me, Lean... son conceptos, principios y enfoques metodológicos cada vez más presentes en las instituciones sanitarias y sobre los que tratamos frecuentemente en los posts de Avances en Gestión Clínica. Todos tienen como objetivo aprovechar mejor los recursos y destinarlos a lo que realmente aporta valor para el paciente, avanzando con ello en sostenibilidad, calidad y seguridad. Si bien queda claro que este es el camino, el verdadero reto es cómo llevarlo a la práctica en cada una de nuestras instituciones. Y por ello es importante leer y viajar para aprender de otras instituciones.
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lunes, 8 de julio de 2019
viernes, 23 de noviembre de 2018
¿Cómo construir una experiencia ágil para el paciente?
Nuestro entorno está sometido a cambios constantes a los que las organizaciones tratan de adaptarse transformándose en instituciones ágiles, capaces de desarrollar proyectos de manera rápida y flexible. Según el informe de la consultora McKinsey, las organizaciones ágiles se reconocen por cinco elementos clave:
- Apuestan por la innovación abierta, cocreando con diferentes actores, desde sus profesionales hasta los clientes de la entidad.
- Fomentan redes de personas autónomas, con libertad para idear propuestas disruptivas. Un modelo de redarquía frente a uno de jerarquía.
- Prefieren ser rápidas y asumir riesgos que caer en la planificación excesiva.
- Su estilo de liderazgo cede protagonismo a las personas y fomenta el desarrollo de su talento.
- Integran la tecnología como un recurso que da agilidad para formular nuevas propuestas.
lunes, 25 de junio de 2018
Cómo elaborar una cadena de valor a partir de una trayectoria clínica
Las guías de práctica clínica son documentos de apoyo a las decisiones médicas en base a la evidencia disponible. Las trayectorias, en cambio, son instrumentos que, a partir de las guías, definen aspectos prácticos como: quién hace qué, dónde lo hace y con qué recursos. Es decir, la finalidad de las trayectorias es conseguir que las guías funcionen en cada realidad local específica. Por este motivo, la confección de una trayectoria clínica debería ser un proceso participado entre todos los implicados: pacientes, médicos y enfermeras especializados en el proceso específico, médicos y enfermeras de familia, rehabilitadores, trabajadores sociales, etc. La idea es que todos los profesionales actúen con unas reglas consensuadas, factibles y basadas en la evidencia y que, además, el paciente las entienda y las comparta. Las trayectorias clínicas reducen el desorden de la medicina fragmentada y fuerzan a la homologación de los procesos, pero tienen sus limitaciones, especialmente cuando aparecen las complicaciones sanitarias y sociales.
miércoles, 15 de abril de 2015
Nuevos enfoques para implementar mejoras: Lean Healthcare y Design Thinking
“Estamos entrando en el siglo XXI con compañías diseñadas en el siglo XIX para trabajar en el siglo XX; necesitamos algo enteramente distinto”, planteaban Michael Hammer y James Champy alrededor de 1980 para introducir la necesidad de la reingeniería de procesos en las organizaciones. En mi trayectoria profesional he desarrollado esta metodología tanto en el Hospital Clínic de Barcelona como en el Área Integral de Salud de Barcelona Esquerra. La reingeniería de procesos busca, partiendo del rediseño, una transformación global, tanto de la estrategia, como del modelo organizativo, de los sistemas de información y de los procesos; y promueve, por tanto, cambios de gran calado y largo recorrido. Complementarla con otras metodologías es, desde mi punto de vista, necesario para potenciar la identificación e implementación de mejoras. Veamos algunas en este post.
Lean Healthcare es una metodología que nace en el mundo industrial, en concreto en Toyota, para aplicarse posteriormente al sector servicios y a la sanidad desde el año 2000. Partiendo, como la reingeniería, del análisis de procesos y de la mejora continua desarrollada por los profesionales, introduce la necesidad de desplazarse al lugar de trabajo para ver y promover cambios e ir más allá de preguntar mediante entrevistas y reuniones. Combina mejoras de implementación rápida a través de las llamadas ”semanas Kaizen” (Kaizen = cambio a mejor) con la búsqueda de una transformación de la cultura organizativa basada en el respeto por el lugar de trabajo y las personas, con el objetivo final de disponer de un conjunto de prácticas y de un sistema de gestión con la calidad y seguridad como prioridad. Mientras escribo tengo la sensación que utilizo conceptos muy “trillados” pero sin duda Lean aporta elementos diferenciales que dan agilidad y frescura a la organización. Conocer experiencias reales en instituciones cercanas como el proyecto global del Consorci Sanitari Integral o el de urgencias del Hospital Clínic de Barcelona o explorar las transformaciones de instituciones sanitarias americanas o del National Health Service puede valer más que mil palabras. Existe un mapa que recoge distintas experiencias de ayuda para organizar el viaje físico o virtual que puede complementarse con la lectura del libro "Healthcare Kaizen. Engaging Front-Line Staff in Sustainable Continuous Improvements," de Mark Graban y Joseph Swartz.
lunes, 16 de junio de 2014
Hospital factoría vs Hospital generalista
El informe "Future Hospital Commission" (Royal College of Physicians 2013) propone organizar los hospitales en dos divisiones bien diferenciadas. De acuerdo con el modelo descrito, los pacientes ingresarían por dos puertas alternativas que los llevarían por caminos casi opuestos: a) habría una vía específica para los procesos estandarizables (parte baja del gráfico), como por ejemplo: procedimientos laparoscópicos, hemodinámicos, quirúrgicos programados, códigos ictus, códigos infartos, etc., y b) la otra vía sería para los pacientes que ingresan por urgencias (excepto los códigos) o que sufren complejidades que requieren trabajo asistencial generalista, con el apoyo puntual de especialistas (trayectoria de arriba del gráfico).
lunes, 12 de noviembre de 2012
Atención a los crónicos: 10 reflexiones de Wennberg (II)
En el post de la semana pasada ya ofrecí un
avance de las 5 primeras (de 10) reflexiones de John Wennberg sobre cómo el
sistema americano está tratando a los pacientes crónicos, porque creo que, pese
a la distancia y las diferencias obvias entre sistemas, las ideas del veterano
investigador son tremendamente oportunas. Pero antes de empezar con las cinco
reflexiones que faltan, le debo al lector un resumen de las cinco anteriores
(sólo por si no quiere pinchar el post de 5 de noviembre):
- La confianza ciega en la medicina hospitalaria no funciona para los enfermos crónicos
- La ley de Sutton: si están interesados en ahorrar dinero, no tengan ninguna duda de que es en los hospitales donde lo encontrarán
- Es la cantidad, estúpido! (Refiriéndose a que la capacidad de camas instalada en un territorio es el principal trazador del ingreso evitable)
- Más recursos sociosanitarios, más primaria y más atención domiciliaria, por sí mismos, no lograrán reducir los ingresos potencialmente evitables
- Si no se hace nada, la tendencia a aumentar los ingresos hospitalarios es imparable
Pues, vamos al
grano, que ahora toca la sexta reflexión y las siguientes:
Sexta reflexión
El
modelo de financiación influye, pero no es esencial
Entiendo que la
afirmación va en contra de la lógica, pero Wennberg quiere resaltar que más que
la manera de como se paga a los proveedores, la capacidad instalada de camas de
hospital en una región tiene un influjo sobre los ingresos de pacientes
crónicos por encima del modelo de facturación. Y por eso, en "Tracking
Medicine", Wennberg cita un trabajo de Laurence Baker, un economista de
Stanford, que examinó las tasas de hospitalización de los últimos dos años de
vida de los pacientes crónicos de California, de acuerdo con cuatro tipos
diferentes de modelos de pago, que abarcaban desde el pago directo por factura
hasta los planes de base capitativa. Las conclusiones fueron que el modelo de
pago no era determinante en las variaciones y, en cambio, sí lo era el factor
"hospital". Es decir, lo que es realmente esencial en las admisiones
potencialmente evitables es la oferta de camas que se pone a disposición de los
pacientes crónicos.
Séptima reflexión
Los
sistemas más bien ordenados (como Kaiser o Mayo) son prometedores, pero todavía
no tienen todas las respuestas
"The Darmouth
Atlas Project" evidencia que los modelos que han evolucionado hacia la
provisión de servicios integrados para los pacientes crónicos derrochan menos y
ofrecen, en cambio, una atención sanitaria de mayor calidad. Por este motivo,
Wennberg cree que los proveedores, como Kaiser y Mayo, que disponen de ofertas
de servicios integrados para la cronicidad son los que deben marcar el camino
de los demás, aunque, se queja, estos proveedores aún no han logrado
estabilizar suficientemente sus modelos, y todavía tienen demasiadas
variaciones internas como para que sean replicables en otros territorios.
Octava reflexión
No es
justo (primera parte)
No es justo que
los ciudadanos que viven en territorios donde los pacientes crónicos van menos
al hospital, deban financiar con sus pólizas y sus impuestos (en nuestro caso
sería sólo con los impuestos) los ingresos evitables de los territorios más
consumidores.
Novena reflexión
No es
justo (segunda parte)
Esta reflexión
sólo es válida para EEUU, pero la he mantenido porque podría estar vigente en
nuestro país dentro de poco tiempo. Wennberg afirma que los enfermos que les
toca vivir en territorios donde los pacientes crónicos ingresan más, se ven
penalizados porque deben afrontar más copagos (copagos que tienen todas las
mutuas, incluso Kaiser). Esta es una carga que estos pacientes no deberían
afrontar si su proveedor les ofreciera servicios integrados y orientados a la
cronicidad. Y esto tampoco es justo para sus economías... y para su salud.
Décima reflexión
El uso
inapropiado de las camas de hospital empeora la experiencia de final de vida de
los enfermos
Wennberg defiende
que la muerte innecesariamente tecnificada es una plaga que se debería combatir
con todas las fuerzas. Y por eso nos pone sobre la mesa unas estadísticas: el
30% de los pacientes crónicos que mueren en Los Angeles lo hacen en una UCI, o
bien en una cama de hospital después de haber pasado por la UCI, mientras que
en el estado de Minneapolis la misma cifra es del 14%.
Las tendencias
demográficas y la presión presupuestaria nos obligan a afrontar el asunto del
derroche de recursos para la atención a la cronicidad. Por ello creo que ya no
nos queda más remedio que aplicar la ley de Sutton, la cual, si se aplica con
criterio profesional, es infinitamente más justa que los habituales recortes
transversales.
Continuando con esta
dinámica de reflexiones tipo “clinic lean”, en el próximo post del 19 de noviembre, tengo la intención de presentar el Hospital Care Intensity, un indicador wennbergiano que estima el consumo de
recursos hospitalarios de los pacientes crónicos en sus dos últimos años de
vida.
Bibliografía
citada
Baker LC, Elliott
SF, Wennberg JE. Variations in Hospital Resource Use for Medicare and Privately
Insured Population in California. Health Affairs 2008 27 (2): w123-w134.
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