viernes, 26 de febrero de 2021

Vacunación COVID-19. La estrategia del “sálvese quién pueda”

Cristina Roure
Pantone


 

La primera vacuna frente a la COVID-19 fue autorizada tan solo nueve meses después de que se declarara la pandemia. Nunca se habían destinado tantos recursos y concentrado tantos esfuerzos en investigar y desarrollar un medicamento en un plazo tan corto. Además, no solo se ha conseguido desarrollar una sino varias vacunas y, lo que parecía aún más difícil, todas son eficaces y seguras, por lo menos a corto plazo. Pero este extraordinario logro puede verse empañado por la incapacidad de establecer una estrategia global de vacunación que acabe con la pandemia. Una cosa es diseñar y ensayar las vacunas y otra distinta producirlas en cantidades suficientes, distribuirlas y administrarlas con la rapidez y equidad necesarias para llegar a controlar la propagación y posible mutación del virus a escala mundial, no solo localmente. 

lunes, 22 de febrero de 2021

Entrenar la empatía

Andrés Fontalba
Mental fugit






La comunicación es la habilidad más importante para un profesional de la salud. Una comunicación eficiente es aquella en la que el terapeuta se siente seguro de que realmente ha escuchado y registrado las necesidades del usuario y, gracias a esto, le puede brindar una atención personalizada. La empatía es la capacidad de percibir, comprender y compartir los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás, basada en el reconocimiento del otro como una persona similar a nosotros, con mente propia. De esta empatía se benefician claramente las dos partes y los pacientes que experimentan empatía durante su tratamiento obtienen mejores resultados y más posibilidades de recuperación. A su vez, los profesionales con niveles más altos de empatía trabajan de manera más eficiente y productiva y manifiestan una mayor satisfacción con su desarrollo profesional.

viernes, 19 de febrero de 2021

Cómo informar, persuadir y recordar para que nos vacunemos contra la COVID-19

Pedro Rey
Comportamiento saludable



@varelalaf
 










Tras un año en el que la lucha por controlar la transmisión de la COVID-19 ha marcado la agenda, el debate se centra ahora en cómo conseguir que un porcentaje suficiente de población se vacune para alcanzar la llamada “inmunidad de grupo” lo antes posible. Obviamente, el objetivo se dirige ahora al lado de la oferta: se trata de establecer la secuencia en la que distintos grupos poblacionales deben vacunarse (y con qué vacuna cada uno) y asegurarse de que la priorización se cumple. También debemos resolver cuanto antes cómo eliminar las trabas burocráticas para que las vacunas sean más fácilmente accesibles, más operativas desde el punto de vista logístico y puedan ser adquiridas por los estados a un precio razonable. No obstante, de nada servirá resolver el problema de la oferta si no conseguimos a su vez estimular la demanda para que la tasa de vacunación efectiva sea lo más alta posible. Para ello es imprescindible entender tanto cómo se comportan los potenciales sujetos a vacunar ‒guiados por sus creencias, sus percepciones sobre seguridad y riesgo y por sus sesgos cognitivos‒ como de qué manera podemos influir en ese comportamiento para guiarlos en la dirección socialmente deseable que permita reducir la incidencia de la enfermedad.

lunes, 15 de febrero de 2021

Medicina basada en riesgos, un jeroglífico lleno de trampas

Jordi Varela
Editor



Gerd Gigerenzer, Director del Harding Center for Risk Literacy del Max Plank Institute for Human Development de Berlín, ya mereció la atención de este blog en 2014 a raíz de su publicación "Risk Savvy. How to make good decisions." La cruzada de Gigerenzer en contra de la manipulación de los riesgos y sus consecuencias es consistente y tenaz, y por eso creo que deberíamos utilizar más sus materiales para ayudar a vencer las trampas de los números malintencionados, si lo que queremos es practicar una medicina proporcionada a los riesgos reales de las personas. El siguiente vídeo ha sido editado en febrero de 2020 por la factoría Gigerenzer y se ha convertido en imprescindible para aprender a manejar la diferencia entre riesgo absoluto y riesgo relativo.

viernes, 12 de febrero de 2021

La atención a los pacientes crónicos durante la pandemia. 5 propuestas desde los hospitales

Nacho Vallejo
Atención integral




Imagen de Parentingupstream en Pixabay

Enfrentados a las dificultades de una tercera ola de la pandemia, los clínicos tenemos de nuevo la necesidad de poner de manifiesto nuestras preocupaciones. Y no solo por el incremento exponencial del número de enfermos de COVID-19, sino por la sensación de dejar atrás otra vez más la atención de los pacientes con problemas crónicos de salud. Una situación que desgraciadamente se ve favorecida por el colapso de la atención primaria y unos hospitales al borde del bloqueo.

lunes, 8 de febrero de 2021

Decisiones compartidas al final de la vida

Paco Miralles
Nos omnes male



María era una señora entrañable a la que controlaba clínicamente desde hacía más de dos décadas. En este periodo nos dio tiempo a conocernos bien. Habíamos comentado en varias ocasiones como actuaríamos (hablaba en plural) si a ella le diagnosticaban alguna vez una enfermedad incurable o terminal. No le gustaría pasar el final de sus días, a ser posible, en un hospital. Prefería estar en casa rodeada de los suyos. Era una persona religiosa y quería recibir asistencia espiritual antes de irse de este mundo. Llegó el momento a sus 88 años. Estuvo en tratamiento paliativo domiciliario algunos meses. En el último mes comenzó a declinar sin vuelta atrás. Unos días antes de llegar al final de su vida me pidió ver a un sacerdote. Me sorprendió. ¿Tenía que encargarme yo de esto si estaba allí su familia? Fue una lección para mí. Conmigo había pactado sus últimos días, era parte de su tratamiento. Igual que me solicitaba un incremento de dosis para el dolor, quería que le buscara alivio espiritual. Para ella quizás más importante que la molestia física.(1)

Todos los médicos hemos vivido con nuestros pacientes, y cerca de sus familiares, situaciones de final de vida. En algunas especialidades es algo muy común. La población en general nos identifica con la curación y la vida, pero no se le escapa que también estamos muy cerca de la muerte. Es algo a lo que desgraciadamente nos acercamos muy a menudo. 

Para nosotros es normal indicar un determinado procedimiento quirúrgico o revelar un diagnóstico. Lo hacemos habitualmente con soltura e intentamos explicarlo de forma llana, sin tecnicismos, para que el enfermo lo asimile. Le demostramos que estamos preparados técnicamente. Respondemos a sus preguntas para generarle confianza acerca del procedimiento previsto. Sin embargo, solemos demostrar falta de entereza para dialogar con el enfermo sobre el final de su vida. No solo no propiciamos estas conversaciones, sino que en la mayoría de las ocasiones las rehuimos. Se ha publicado que tan solo la mitad de los pacientes que querían manifestar sus preocupaciones trascendentales pudieron hablar de ello con su médico. Como se recoge en este trabajo, los clínicos tendemos a cambiar de tema y reconducir la conversación a aspectos médicos cuando se aborda el tema religioso con familiares de pacientes graves. En general, estamos poco preparados para afrontar un tema que preocupa a muchos de nuestros pacientes como muy bien se señala en este post.

A pesar de intentar no involucrarnos, a muchos enfermos les importa en gran manera. Hasta un 70% de los que se acercaban al final de la vida querían que su médico conociera sus tendencias espirituales según un reciente trabajo publicado en JAMA. Esto hacía que se sintieran mejor atendidos. Los pacientes que no ven satisfechas sus necesidades espirituales califican la asistencia recibida como de peor calidad. Es un parámetro importante a tener en cuenta ahora que tanto nos preocupa y ocupa la experiencia del paciente. 

La brecha existente entre lo que el paciente desea y recibe es una imagen especular de lo que ocurre con los clínicos. En este artículo, el 80% de los médicos de UCI creían que indagar sobre las preocupaciones religiosas de los pacientes era su responsabilidad. Además, reconocían no sentirse incómodos cuando estos temas se abordaban con el paciente o la familia. Sin embargo, a pesar de todo ello, solo el 14% lo ponía en práctica. Este trabajo puso de manifiesto que cuanto menor es el número de años de experiencia, mayor dificultad encontraban los clínicos para dialogar sobre aspectos espirituales. Una vez más, estoy convencido de que parte de la solución queda algo atrás: deberíamos plantearnos si a nuestros alumnos, en las facultades, les estamos enseñado a abordar bien la comunicación con el paciente.

Los beneficios de contar con un final asistido en lo espiritual van más allá de la experiencia del paciente. Los familiares también quedan más confortados en el duelo y presentan menor índice de depresión tras el fallecimiento. Existen además beneficios colaterales para el sistema sanitario puesto que estos enfermos tienen una tasa inferior de mortalidad en UCI y menor número de procedimientos agresivos a expensas de una mayor utilización de cuidados paliativos. En conjunto son enfermos menos onerosos y, tratados más adecuadamente, el coste medio de la atención al final de su vida es más reducido

Desde este blog se ha expuesto en múltiples ocasiones la importancia de las decisiones compartidas (posts 1, 2, 3). Es una forma adecuada de compensar el desequilibrio de conocimiento entre las dos partes y evitar una respuesta viciada. En las decisiones asistenciales, el saber del clínico es muy superior al del paciente, pero en muchas ocasiones sabemos poco de lo que realmente le importa. En ocasiones decidimos por él y en otras no le dejamos que lo haga. Parece que más pacientes de los que imaginamos necesitan que les ayudemos en el momento más difícil de su enfermedad y muchas veces no se lo ponemos fácil. En un artículo de JAMA, el 94% de los encuestados se mostraron de acuerdo en que, en el final de sus días, el médico les preguntara por sus creencias y si deseaban asistencia espiritual. Creo que preguntar no es ofender y quizás deberíamos tener presente que muchos enfermos quieren y esperan que les preguntemos. Puede que les defraudemos si no lo hacemos.

1. Es un caso clínico real. El nombre de la paciente es figurado. Agradezco a su familia la autorización que me ha otorgado para su publicación.


Enlace al blog Doctor Miralles


viernes, 5 de febrero de 2021

Las recomendaciones de Eric Topol para la transformación digital del NHS

Tino Martí
Ex Machina



Eric Topol es uno de los pensadores más destacados de la transformación digital de los servicios de salud. A lo largo de los últimos años, Avances en Gestión Clínica ha revisado y comentado sus principales obras:   

En 2017, Jeremy Hunt, por aquel entonces secretario de Estado para Atención Sanitaria y Social del Reino Unido, encargó a Eric Topol una revisión independiente sobre cómo las tecnologías digitales aplicadas a la salud impactarán en los roles profesionales y sus consecuencias en términos de desarrollo de competencias digitales en el NHS. La labor emprendida, mediante la constitución de una junta de revisión y tres paneles de expertos en genómica, salud digital e inteligencia artificial y robótica, se materializó en The Topol Review. Preparing the healthcare workforce to deliver the digital future que vio la luz en febrero de 2019.

lunes, 1 de febrero de 2021

La medicina reflexiva, a propósito de John Launer

Jordi Varela
Editor



How not to be a doctor" es una recopilación de 54 artículos que John Launer había publicado en la revista médica QJM. La "Royal Society of Medicine" lo editó en 2007 y la British Medical Association lo reconoció como libro del año, y ahora hace poco (2018) ha aparecido una nueva edición revisada y con más artículos, de la que me hago eco en este post. John Launer, el autor, es un médico de familia de un barrio pobre de Londres, que cuenta con una especialización como terapeuta familiar y una graduación en literatura inglesa, lo que le sitúa en una posición privilegiada para escribir reflexiones sobre la importancia de la narrativa en la práctica clínica.