viernes, 20 de marzo de 2020

Proteger a los cuidadores, una prioridad






@varelalaf
"Espero que os vaya bien. En Italia estamos viviendo una emergencia muy excepcional ocasionada por un virus hasta ahora desconocido. Mi recomendación es que los trabajadores sanitarios os lo debéis tomar muy en serio desde el principio... En Italia está habiendo demasiados profesionales infectados." Este es un extracto del mensaje que una buena amiga, Paola Obbia, presidenta de la asociación italiana de enfermería comunitaria, nos envió hace unos días, acompañado de un informe de la OMS que explica cuáles deberían ser las medidas de protección de los trabajadores sanitarios en esta crisis. La cuestión es que, hoy por hoy, los epidemiólogos nos dicen que el período de incubación de la enfermedad es de unos 5 ó 6 días, pero que la infecciosidad empieza uno o dos días antes que los síntomas, lo que explica, en parte, su elevada contagiosidad. Con todo esto, las preguntas que nos hacemos los profesionales: médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, administrativos, personal de la limpieza y la larga lista de otros colaboradores, son:
  • ¿Tomamos las medidas necesarias para no contaminarnos?
  • Si tenemos contacto con personas que padecen la enfermedad, ¿qué debemos hacer? ¿Sabemos cómo protegernos? ¿Debemos aislarnos aunque nos hayamos protegido? ¿Qué debemos hacer mientras esperamos el resultado de la prueba diagnóstica?
  • ¿Tenemos suficiente material en los centros para nuestra protección? ¿Mascarillas FFP2, gafas, batas impermeables, guantes?
  • Los resultados de los casos sospechosos, ¿por qué tardan tanto en llegar?
  • ¿Cómo nos podemos organizar mejor para evitar contagios?
Somos conscientes de que estamos ante una situación muy compleja y que, además, estamos aprendiendo sobre la marcha, pero también es cierto que los profesionales sufrimos por nuestra propia salud y por la de nuestras familias, porque lo que nadie pone en duda es que nuestro riesgo de contaminación es muy alto. Piénsese que, en estos momentos, hay equipos de atención primaria con un 20% de los trabajadores aislados, sobre todo por haber atendido, sin suficiente protección, personas que posteriormente han dado positivo. Se impone, pues, reforzar los protocolos y, por este motivo, de todo lo que ahora tenemos en la mesa, nos atrevemos a haceros este resumen:

Recomendaciones generales
  • Los profesionales clínicos deben llevar siempre uniforme de pies a cabeza (pantalón y bata / casaca) y hay que cambiarlo cada día. Debe evitarse trabajar llevando vestimenta de casa, pero no es imprescindible el uso continuado de mascarillas, salvo en los centros de urgencias.
  • Hay que lavarse las manos después de cada visita como, por otra parte, siempre se debería haber hecho.
  • Hay que enfundarse el equipo de protección (mascarilla FFP2, bata impermeable, gafas y guantes) en todas las atenciones de pacientes con problemas respiratorios y se debe tirar el equipo de protección una vez usado. Esta recomendación vale tanto para los profesionales clínicos como para los de la limpieza.
  • Si la actividad clínica es de gran proximidad, como la higiene o la aspiración de secreciones, será necesario, además del equipo de protección descrito, el uso de gafas anti-salpicaduras.
  • Hay que desinfectar con una solución adecuada, como productos que combinan sales de amoniaco y alcohol, todos los instrumentos clínicos (smark, fonendoscopio, pulsioxímetro, termómetro, etc.) después de haberse utilizado.
  • Se debe mantener las distancias de seguridad en todas los espacios.
  • Los administrativos deben vestir bata que les cubra todo el brazo, que deben cambiar diariamente, además de tener que llevar guantes.
  • Hay que evitar coincidir demasiados profesionales en un mismo espacio.
  • No se debería comer en el centro.

Profesionales que han tenido contacto con un caso pero están asintomáticos

Exposiciones de bajo riesgo. Se consideran de bajo riesgo los contactos que han sido puntuales, como por ejemplo haber entregado medicación oral o bandeja de comida o haber llevado a cabo cuidados habituales. En estas circunstancias los profesionales podrán continuar trabajando, pero deberán someterse a dos controles de temperatura axilar al día, además de estar atentos a la aparición de síntomas.

Exposiciones de alto riesgo. Se debe enviar el profesional a su casa con control de temperatura axilar dos veces al día. Si en una semana no han aparecido síntomas, se contempla la reincorporación laboral, con uso permanente de mascarilla. Si a las dos semanas el profesional continúa asintomático, ya sólo serán necesarias las medidas de protección habituales. Esta recomendación puede tener modificaciones en función de las necesidades que se den en cada centro.

Profesionales sintomáticos

En estos casos habrá que hacer una determinación de PCR y enviar el profesional a su casa, con seguimiento del equipo de salud laboral, o al hospital, en función de la valoración clínica que se haga.

Los profesionales de la salud nos debemos proteger por un doble motivo, para nuestra propia salud y para poder cuidar a los pacientes, pero también para no ser transmisores, especialmente entre los colectivos de las personas más vulnerables y frágiles. Aprendamos, pues, de la mala experiencia de los italianos que, según Paola Obbia, no estuvieron suficientemente atentos a proteger a los cuidadores, y ahora están sufriendo las consecuencias.

Bibliografía de referencia: Anderson RM, Heesterbeek H, Klinkenberg D, Hollingsworth TD. How will country-based Mitigation measures influence the course of the COVID-19 Epidemic? Lancet. 2020 Mar 9.




Alba Brugués
Enfermera. Adjunta a Dirección. CASAP



Xavier Bayona
Médico de familia. Director de Atención Primaria Metropolitana Sur. ICS


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