Alexandre Lourenço
Lusitania
El desarrollo del sistema de salud portugués ha sufrido, como tantos otros, un marcado paternalismo y una excesiva centralización. Quizás parte de nuestros fracasos en la respuesta a la pandemia de COVID-19 radica en estos dos problemas de fondo.
El pasado mes de diciembre, un amigo español compartió conmigo un artículo del diario El Mundo donde se destacaban algunas aportaciones: "Nos trataban como niños y éramos muy felices". La infantilización de la sociedad: "El SNS se ocupará de todos. Todo está bien. El clima cálido resolverá la mortalidad excesiva, el clima frío es la única causa de la mortalidad excesiva, las vacunas están ahí y lo resolverán todo". La responsabilidad individual se degrada. Mira cómo luchan los niños por los primeros dulces: las vacunas. Por ello, pese a los terribles indicadores de mortalidad, no es extraño ver reuniones de personas sin protección ante el primer rayo de sol.