lunes, 14 de febrero de 2022

10 propuestas para cambiar nuestros hospitales

Nacho Vallejo
Atención integral

 


La historia del grupo de piratas de la NASA

En la década de los ochenta, la agencia espacial NASA empezó a trabajar en el desarrollo de los transbordadores espaciales. Responsable de llevar al hombre a la Luna, mantenía con celo el uso del sistema operativo de la era Apolo. En aquel momento, un grupo de jóvenes ingenieros recientemente incorporados a la agencia se cuestionaban si el sistema iba a ser capaz de dar respuesta a los retos planteados. Autodenominados "los piratas de la Nasa", decidieron proponer un control de misión alternativo. El mantra de la agencia "siempre lo hemos hecho de esta manera, así que debe ser la mejor", no frenó las intenciones de estos rebeldes que escribieron su propio "manifiesto" desafiando el statu quo.

La historia, a priori alejada de la orientación de este blog sobre gestión sanitaria, podría no despertar el interés de nuestros lectores habituales. Pero un giro inesperado de los acontecimientos me anima a compartirla porque puede servir de ejemplo para el cambio en nuestras instituciones sanitarias.

El rechazo inicial hacia las ideas de los "piratas" terminó cuando un legendario director de control de misiones y el propio empeño del grupo brindaron una oportunidad: el sistema operativo pirata conviviría con el oficial durante unos meses. Y lo hizo con notables resultados. Mientras se sucedían continuas caídas y bloqueos del que había sido el operativo estrella de la agencia, el nuevo sistema no solo seguía funcionando sino que facilitaba la ejecución de los proyectos y terminó siendo el germen para el desarrollo de la futura estación espacial internacional.

Cambia nuestros hospitales

La historia de estos inconformistas nos enseña que la innovación y el cambio habitualmente no tienen un camino fácil. Lo mismo pasa en nuestras organizaciones. A pesar de que la mayor parte de las personas somos capaces de tener ideas originales y novedosas, no solemos  ser semilla suficiente para aportar novedades a la asistencia sanitaria. Mejorar lo que hacemos y hacer también mejores cosas suele encontrar barreras naturales: nuestra cultura, la jerarquía, la burocracia, la necesidad de recursos y tiempo, los directivos, los propios profesionales y el "aquí siempre se ha hecho así".

Pretender cambiar el sistema no es fácil. Es un viaje que emprendemos para ponernos a prueba ampliando nuestra zona de confort. Es una auténtica aventura. Hemos de confiar en que podemos aportar una novedad, encontrar compañeros que faciliten la travesía y tratar de ofrecer lo mejor de nosotros en la mejora de la atención a nuestros pacientes.

El relato del cambio necesita además cierto sentido de autocrítica, tenacidad para modificar algunas reglas en interés de la propia organización y la búsqueda de catalizadores que ayuden en la transformación. En mi caso, fue el encuentro fortuito en las redes sociales con otros profesionales comprometidos. Con ellos, y utilizando la etiqueta #cambiahospital, hemos conversado estos años sobre la necesidad de dar respuesta no solo a lo urgente, sino también a lo importante; lo que significa construir juntos y romper silos; lo que supone trabajar en equipo, gestionar a las personas y el valor del liderazgo de servicio, búsqueda de resultados que importan a nuestros pacientes, que debemos cuidarnos y favorecer que nos cuiden, que hay que dar voz al paciente y al profesional o buscar nuevas formas de organizarnos.

Y, juntos, hemos construido nuestro propio manifiesto rebelde. Un decálogo, unas reglas que puedan servir para iluminar el camino. Para desafiar la inercia creciente en nuestras organizaciones y hacer frente a los actuales y futuros retos que presenta la atención sanitaria en nuestros hospitales, proponemos…

... Un decálogo de reglas para cambiar el hospital

  1. Los hospitales deben tener una misión clara e inspiradora, que supere la burocracia, los silos y los egos y ayude a liberar todo el potencial de los profesionales y directivos, facilitando la cocreación con los pacientes.
  2. Los hospitales deben orientar el modelo organizativo hacia una red de equipos fluida, modificando roles, aportando nuevas competencias a sus trabajadores y facilitando que adquieran responsabilidades. En esta tarea es importante incorporar a pacientes y profesionales de primera línea. 
  3. Los hospitales tienen que compartir la autoridad para facilitar el trabajo de aquellos que estén dispuestos, desde la humildad, a liderar con el ejemplo, a construir y a guiar equipos.
  4. Los hospitales deben facilitar la experimentación, hacerla visible y premiarla. Incorporar la innovación como parte del proceso, con sus riesgos, éxitos y fracasos.
  5. Los hospitales deben facilitar la autonomía de los trabajadores, con rendición de cuentas, y confiar en que las personas trabajen en el mejor interés de la institución, ayudando a los pacientes y familiares de la mejor manera posible.
  6. Los hospitales tienen que facilitar el flujo de la información y disponer de una mayor transparencia, evitando el silencio temeroso, normalizando la conversación, apoyando un entorno con seguridad psicológica e incrementando la precisión y la velocidad en la toma de decisiones.
  7. Los hospitales tienen que dejar que las personas trabajen en lo que más les guste y que mejor se adapte a sus intereses y fortalezas. Facilitar que el talento crezca y deje crecer a las personas.
  8. Los hospitales deben pasar a la acción en la atención centrada en los pacientes. Esto no es hacer felices a las personas y a las familias; se trata de infundir confianza en la forma en la que hacemos las cosas día a día.
  9. Los hospitales tienen que disminuir las barreras entre directivos, profesionales y pacientes facilitando que estos últimos se incorporen en condiciones de igualdad a los órganos de gobernanza.
  10. Los hospitales tienen que compartir un propósito, lo que va mucho más allá de una visión y de una misión. Es ir directo a las entrañas y golpear una parte del ser más primitivo de cada uno. Es trabajar para reunir gente con similares propósitos primitivos y conseguir que todos marchen en una misma dirección, es hacer cosas increíbles, es hacer de lo imposible, lo inevitable.

Cambiar, en definitiva, es tener la humildad de reconocer lo que no sabemos y la curiosidad de replantear la forma en que siempre hemos trabajado. Se trata de crecer haciendo crecer. Desarrollando juntos las condiciones propicias para que las cosas ocurran, para que pacientes, profesionales y directivos avancemos y aportemos una novedad positiva en beneficio de la atención sanitaria de las personas y en el necesario cuidado de los profesionales. Y hacerlo siempre con los pacientes, porque si no los incluimos en el diseño y en la toma de decisiones, es muy probable que desarrollemos brillantes caminos elaborados por expertos, pero sin valor alguno para las personas.

Comparto en la entrada el vídeo sobre una conferencia centrada en este tema en el Hospital San Jorge de Huesca el 20 de octubre de 2021

3 comentarios:

  1. Muy interesante enfoque. Los hospitales son organizaciones vivas y complejas que viven mal enjaulados en la normativa administrativa

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  2. Hola Nacho, después de ver tu video quiero agradecerte la referencia que haces al curso de agentes de cambio del NHS. Estoy acabándolo y ciertamente me llevo un montón de cosas para ir revisando con más tranquilidad. Gracias por facilitar esta conexión. Un saludo

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  3. Avances En Gestión Clínica: 10 Propuestas Para Cambiar Nuestros Hospitales >>>>> Download Now

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