lunes, 13 de junio de 2022

¿Se puede evaluar el valor de las unidades clínicas?

Jordi Varela
Editor



En 2016 Michael Porter y Thomas Lee analizaron los indicadores de la agencia de calidad norteamericana (NQMC-AHRQ) y lo hicieron desde la perspectiva de la definición porteriana de valor, y el resultado no podía ser más decepcionante, ya que descubrieron que de los 1.958 indicadores documentados, sólo 139 (el 7%) ponían el foco en los resultados. En esta línea, un grupo de trabajo de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria (SCGS) hemos elaborado una parrilla para categorizar los indicadores de acuerdo con un gradiente que comienza en el punto más alto por la percepción de los pacientes (PREM/PROM), como gold estándar, y continúa (en descenso) por la efectividad, la seguridad clínica y la adecuación, para acabar con los indicadores menos orientados al valor, como son los de actividad y eficiencia, tal como se puede observar en la tabla siguiente:

Antes de continuar, habría que hacer un par de precisiones sobre la parrilla: a) los costes se han categorizado en la posición menos valiosa, la D, salvo las circunstancias en las que se relacionen con los resultados percibidos por las personas, y entonces, de acuerdo con la definición del valor, pasarían a la categoría A; b) los indicadores de accesibilidad se encuentran en la categoría D, pero si se observa que las listas de espera profundizan las desigualdades o empeoran los resultados en salud, entonces podrían pasar a las categorías A o B, según la circunstancia.

De acuerdo con esta parrilla, el grupo de trabajo de la SCGS ha analizado 2.143 indicadores de 14 fuentes distintas: OECD Health Statistics; Atlas VPM de España; MSIQ del CatSalut; Central de Resultados de AQuAS; Observatorio del SERMAS; Fingertips del NHS inglés; Care Quality Commission de Inglaterra; Scope Santé de Francia; Leapfrog Hospital Safety Grade de EE.UU.; MyHospitals de Australia; Best Hospital US News; Top20 y TopValue de IQVIA de España y Lown Institute Hospitals Index de EE.UU. Una vez pasados ​​todos los indicadores por la criba de la parrilla del valor, se han obtenido los siguientes resultados:

De las cifras de la tabla se concluye que sólo el 32% de los indicadores de las fuentes analizadas se centran en los resultados (percepción de los pacientes, efectividad y seguridad clínica). También puede verse, en la parte media de la tabla, que una cuarta parte de los indicadores valoran el uso adecuado de los recursos, mientras que, en la parte baja, un 43% se destinan a analizar la producción de las unidades clínicas en el sentido más tradicional.

¿Les gustaría reorientar su propio marco evaluativo hacia el valor?

Con la disponibilidad de esta nueva parrilla, quiero proponerles que cojan el marco evaluativo de su hospital, centro de atención primaria o unidad clínica y evalúen su valor. Para echarles una mano en esta tarea, a modo de ejemplo, he ido a google y he escogido la memoria de un hospital comarcal de 300 camas, la de una institución pública con más de 300 centros de salud, a los que he añadido, de cosecha propia, el cuaderno de mando de una unidad oncológica; y el resultado de todo ello ha sido aún más decepcionante que la revisión de las 14 fuentes documentadas previamente.

  • Memoria del hospital: Se trata de un documento de 60 páginas con un montón de conceptos de gran actualidad como la gestión del conocimiento, el trabajo en equipo multidisciplinar, la calidad de los servicios y la responsabilidad social corporativa, pero a la hora de rendir cuentas, se observa que de los 514 indicadores publicados, 474 (el 92%) corresponden a recursos, actividad y eficiencia, mientras que 38 son de adecuación y sólo dos son de percepción de los pacientes.
  • Memoria de la actividad de atención primaria de una institución pública. La información analizada está contenida en un documento sintético de 8 páginas que ofrece datos acumulados de todos los centros de atención primaria gestionados por dicha institución, a los que destina 21 indicadores, todos ellos de recursos, actividad y plantillas, pero en cambio no figura ninguna mención a las categorías A, B y C de la parrilla. Parece que los directivos de esa gran institución pública están muy enfocados hacia la producción de servicios y nada hacia el valor que estos servicios ofrecen.
  • Cuaderno de mando de una unidad oncológica. Para analizar este punto he conseguido (por contacto personal) una hoja de los indicadores estándar que una unidad clínica recibe mensualmente de los controladores de la gestión de su hospital. Este cuaderno de mando contiene 61 indicadores, 54 de los cuales son de actividad y eficiencia y 7 de adecuación, pero no hay ninguno de las categorías A y B, lo que sorprende, dada la gran orientación a resultados que se percibe en el clima profesional de la citada unidad.

Los evaluadores están empeñados en medir los servicios al por mayor y, por eso, sería bueno que los evaluados y los pacientes les echaran una mano, haciéndoles notar que ya hace dieciséis años que Michael Porter definió el concepto del valor de la actividad sanitaria.

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