En Portugal, estudios realizados por diferentes entidades han mostrado un exceso de mortalidad por causas no relacionadas con la COVID-19 desde principios de abril de este año. Entidades como la Escuela Nacional de Salud Pública, la Facultad de Medicina de Oporto o la Facultad de Medicina de Lisboa han advertido esta tendencia. Posteriormente, el Instituto Nacional de Estadística de Portugal la ha confirmado.
La respuesta a la COVID-19 ha limitado la prestación regular de atención médica y ha provocado el aplazamiento de servicios de atención médica programados, causando todo ello pérdidas significativas en la salud y el bienestar de la población. En abril se solicitó que se facilitaran las condiciones adecuadas para reanudar los servicios de salud regulares de manera organizada y coordinada, a través de un sistema de salud de doble vía. Para entonces ya se habían cancelado decenas de miles de intervenciones quirúrgidas y cientos de miles de consultas.