lunes, 28 de septiembre de 2015

El valor de la práctica clínica en los pacientes crónicos complejos








La Dra. Diane Meier, Directora del Center to Advance Palliative Care del Hospital Mount Sinai de Nueva York, en un trabajo publicado en el blog HBR-NEJM (Harvard Business Review - The New England Journal of Medicine) plantea cuál debería ser el valor de la práctica clínica en los enfermos con necesidades sanitarias y sociales complejas.

Perdidos en el país de los baberos rosas 

Para ilustrar de qué tipo de pacientes habla la Dra. Meier, he encontrado un artículo en The New York Times, donde el escritor Marcy Cottrell Houle explica el caso de su padre, que a los setenta años desarrolló una demencia y, además, se rompió el fémur. Dice Cottrell House que, durante el largo postoperatorio, el padre empeoró mucho y a menudo lo encontraban en una sala con otros pacientes dementes, todos ellos con un babero rosa atado al cuello. El silencio del lugar impresionaba y la mirada de aquel hombre ya no reconocía a nadie. La enfermera les decía que no se preocuparan, que era normal que estuviera más desconectado debido a los tranquilizantes que le daban para evitar la agresividad que mostraba durante los cuidados. El escritor acabó yendo al despacho de un buen geriatra, que le dijo que era muy probable que el dolor del postoperatorio, o de la misma poliartrosis, estuviera torturando a su padre. Le aclaró que los problemas cognitivos no evitan sentir el dolor de los huesos y las articulaciones. El hecho -explica el autor- es que con un gramo de tylenol tres veces al día (un analgésico), su padre revivió y volvió a sonreír cuando sentía su música y, mejor aún, consiguió escapar del país los baberos rosas.


4 tácticas para aportar más valor a los pacientes con necesidades complejas

La Dra. Diane Meier afirma (en el video) que la mayoría de personas, en caso de tener una enfermedad grave, darían prioridad a preservar su independencia personal, mientras que sólo una minoría (un 10% según ella) dicen que aceptarían cualquier medida terapéutica para mantenerse vivos. En cambio, si se fijan, el dinero de los sistemas sanitarios circula en sentido contrario: no suele haber ninguna limitación para las actuaciones clínicas extremas, muchas de ellas claramente desproporcionadas, mientras que siempre falta dinero para las ayudas a la dependencia.



Con el objetivo de aumentar el valor de los servicios que se ofrecen a los pacientes complejos, la Dra. Meier sugiere cuatro tácticas:

a) Preguntar a los pacientes y a sus familias, de manera explícita, cuáles son sus voluntades, y garantizar que quedan registradas en la historia clínica en una posición bien visible para todos los especialistas y dispositivos asistenciales que en un momento u otro acabarán interviniendo en los, a menudo, largos procesos clínicos.

b) Promover que todos los médicos, enfermeras, trabajadores sociales y otros profesionales implicados, reciben formación en detección y tratamiento de los síntomas incómodos para los pacientes, especialmente el dolor. Incentivar también la formación en alineación de objetivos asistenciales, coordinación e integración de servicios.

c) Denunciar los incentivos económicos perversos que fomentan la actividad asistencial inapropiada por encima de los servicios que aportan valor.

d) Proporcionar atención paliativa a todas las personas que padecen patologías complejas, sin tener que esperar a hacerlo sólo en los últimos días.

Muchos piensan que para atender de manera adecuada a los pacientes con patologías crónicas complejas hay que repensar el modelo, y esto es verdad, pero ahora el escritor Marcy Cottrell House y la Dra. Diane Meier nos recuerdan la importancia de introducir el pensamiento geriátrico y la atención paliativa en la manera de tratar a las personas cuando sus problemas comienzan a ser difíciles de manejar.


Jordi Varela

Editor

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