lunes, 24 de julio de 2017

Mejorando las experiencias de los pacientes


La primera recopilación de verano recoge 6 posts que muestran el gran interés que existe, desde diferentes focos, para mejorar las experiencias de los pacientes.


El paternalismo de presentar el vaso medio lleno o medio vacío by Pedro Rey
En anteriores entradas, tanto Cristina Roure como Jordi Varela…


Provocando una epidemia necesaria by Anna Sant
Quería estrenarme en este blog con una reflexión que me llevó, hace ya unos años…
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Experiencia o satisfacción del paciente by Gloria Gálvez
Desde hace más de treinta años que la mayor parte de organizaciones sanitarias se preocupan y revisan…
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HU-CI y Sueñon, dos proyectos estimulantes by Jordi Varela
"Humanizar la UCI" (HU-CI) es un proyecto que impulsa la atención a los aspectos humanos de los pacientes ingresados…
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La experiencia del paciente, a debate by Anna Sant
Con motivo de los últimos acontecimientos políticos a nivel global, y en medio de la gran confusión sobre el futuro…
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La experiencia del paciente algo más que una moda by Mònica Almiñana
Tuve la suerte de conocer de cerca el programa de la…
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Jordi Varela
Editor

viernes, 21 de julio de 2017

Innovación (3.8). Suspenso contundente








El autoengaño es la manera de no progresar. Hace unos años (2006) me invitaron a dar la conferencia de inicio de curso a una de las entidades de mi universidad. Hablé del déficit en innovación que había en nuestro país, mostrando múltiples datos. El rector, que habló después, hizo lo posible para desautorizarme, con el único argumento de que en las universidades teníamos una gran producción científica [1]. Quedó claro que no entendía la diferencia entre la innovación y la producción científica académica. Pues bien, diez años después, España está igual o peor. Nos podemos seguir mirando el ombligo, pero debemos entender que para hacer un país innovador las islas de excelencia son imprescindibles, pero no son suficientes.

La UE calcula, desde hace años, el índice de innovación por países y por regiones. Suspendíamos en 2006 y seguimos suspendiendo en 2016. España está a 62 puntos del máximo  (Suecia), y a 44 puntos del mínimo (Rumanía) (tabla 1). El índice se calcula utilizando 27 indicadores, y en los últimos 20 años el Innovation Scoreboard se ha convertido en una herramienta cada vez más precisa.

Viendo la importancia que se está dando a la innovación en todo el mundo, se tiene la sensación de que aquí la innovación, aunque se habla mucho de ella, en la práctica no recibe la atención necesaria. Concretamente, hay 18 indicadores que, con peor nota, nos arrastran al suspenso contundente, como muestran los siguientes resultados expresados en diferencia porcentual respecto a la media de la UE.

  • Las pymes realizan poca innovación internamente (-72%).
  • Poca innovación en producto/proceso (-71%).
  • Muy bajo gasto directo en innovación (-57%).
  • Pocas publicaciones público-privadas (-50%).
  • Poca innovación organizacional (-50%).
  • Pocos estudiantes de doctorado extranjeros (-50%).
  • Menor exportación de servicios intensivos en conocimiento (-48%).
  • Poco gasto en I+D del sector privado (-47%).
  • Emprendimiento basado en nuevas oportunidades (-45%).
  • Pocas pymes que colaboran para hacer innovación (-45%).
  • Poca cofinanciación privada de la R+D pública (-36%).
  • Pocas solicitudes de patentes (-35%).
  • Menor nivel de empleo en empresas con crecimiento rápido (-34%).
  • Pocas solicitudes de diseños (-33%).
  • Poco gasto en I+D del sector público (-28%).
  • Menor exportación de productos con tecnologías medio-altas (-20%).
  • Menor nivel de empleo en actividades intensivas en conocimiento (-15%).
  • Debilidad del sistema de aprendizaje a lo largo de la vida (-14%).

¿Y la innovación en salud, qué?

El índice de innovación no viene, hoy por hoy, desagregado por sectores. Pero si se pregunta a los profesionales del sector de la salud, aciertan de pleno la nota del Innovation Scoreboard. El pasado 22 de junio se realizó un Delphi en Tiempo Real sobre las Barreras a la Innovación. La valoración agregada del nivel de la innovación en salud tiene un promedio de 2,6 en una escala de 1-6, que se corresponde aproximadamente con el 4 en la escala 0-10.

El objetivo del estudio Delphi Online del proyecto PINNTS [2] es identificar las barreras a la innovación en el ámbito de los servicios de la salud y analizar sus efectos en los procesos de innovación. 

En el ámbito de la asistencia sanitaria, la innovación puede referirse a un producto, servicio o proceso de atención nuevo o que tenga ventajas en comparación con el actual, y que sea aplicable. Aumentar la innovación es un reto sistémico que, además del talento de los profesionales, requiere el alineamiento, entre otros, de los modelos de financiación, gobernanza, compra, regulación, etc.

En resumen, mucho trabajo por hacer. De momento, buen verano, pero en septiembre nos vemos con ganas de innovar.


Notas del autor

[1] La producción científica de mundo académico es tan solo uno de los 27 indicadores de la innovación y, por otra parte, considera tan solo el top 10%.

[2] Si deseas participar en el Estudio Delphi Online sobre Barreras a la Innovación, envíame un mail a jm.monguet@upc.edu.

lunes, 17 de julio de 2017

Recomendaciones de verano: los 10 libros más actuales de gestión clínica








La semana pasada les ofrecí recomendaciones de los 10 libros que considero que han marcado los fundamentos de la gestión clínica moderna (2006-2012), y ahora toca el turno de las 10 obras más actuales, las que aportan argumentos y reflexión a los debates más vivos (2012 a 2016). Den un vistazo, regiren y elijan.


The Patient Paradox. Why Sexed Up Medicine is Bad for Your Health
Margaret McCartney (2012)
En la consulta de los médicos de familia cada vez acude más gente, no porque estén enfermos, sino porque tienen miedo de estarlo


Critical Decisions. How You and Your Doctor Can Make the Right Medical Choices Together
Peter A. Ubel  (2012)
Cuando las personas tienen que tomar una decisión importante sobre su salud, les pueden más las emociones que la racionalidad

viernes, 14 de julio de 2017

Innovación centrada en el paciente








Tanto en el sector sanitario como en la industria, la innovación ha dejado de lado los antiguos paradigmas. Si antes se trataba de crear productos y servicios sin contar con las necesidades del usuario final, ahora se trata de buscar nuevas formas de resolver los problemas de las personas, teniendo en cuenta el contexto en el que viven, sus deseos, miedos e inquietudes.

El Design Thinking o Pensamiento de diseño es la metodología utilizada por los diseñadores como estrategia para generar innovación. Tim Brown, profesor de la escuela de ingeniería de la Universidad de Stanford, fue su impulsor con un artículo publicado en 2008 en Harvard Business Review en el que explicaba la colaboración de los profesionales de primera línea de Kaiser Permanente en la reingeniería del proceso de cambio de turno de enfermería. El resultado fue beneficioso tanto para la experiencia del paciente como para la vivencia de los profesionales. En este artículo del New York Times Opinionator se explican otros proyectos que Kaiser ha llevado a cabo aplicando el pensamiento de diseño.

lunes, 10 de julio de 2017

Recomendaciones de verano: los 10 libros básicos de la gestión clínica moderna








Con la intención de evitar que este verano tengan tentaciones de aburrirse, he preparado una recopilación de los 10 libros que, según mi entender, en los últimos 12 años han marcado los fundamentos de la gestión clínica tal como la entendemos hoy. Para cada una de las propuestas encontrarán un enlace a un post en el que se le hizo la crítica.


La estrategia del océano azul. Crear nuevos espacios de mercado donde la competencia sea irrelevante
W. Chan Kim, Renée Mauborgne (2005)
Mítica obra (3,5 millones de libros) que analiza la innovación que ha hecho que ciertos proyectos empresariales no tengan competencia posible
Los tratamientos a prueba. Mejor investigación para mejorar la salud
Imogen Evans, Hazel Thornton, Iain Chalmers, Paul Glasziou (2006)
Revisión amplia de la difícil relación entre investigación y clínica


viernes, 7 de julio de 2017

Spillover knowledge, la asignatura pendiente para la innovación









Nuestro sistema de salud es una fuente generadora de innovación tecnológica en cada uno de sus procesos productivos. Está presente tanto en la reingeniería de una acción cotidiana que optimice el tiempo en la agenda de un profesional como en el diseño de una herramienta que mejore la seguridad del paciente o en las estrategias de consenso de guías clínicas y mejora de la comunicación entre distintos niveles asistenciales. Cualquier proceso de cambio tecnológico o innovación sanitaria atraviesa cuatro etapas que describen su limitado ciclo de vida. 

La fase inicial o de desarrollo suele ocurrir en un marco externo a la práctica estrictamente clínica. La tecnología es diseñada a nivel institucional o bien en el seno de comisiones de trabajo interdisciplinarias que se forman en los equipos sanitarios. La actitud de los profesionales que adoptan esta nueva tecnología suele ser muy entusiasta incluso aunque exista escasa evidencia sobre su efectividad.

lunes, 3 de julio de 2017

El valor del salario








El Dr. Hans Duvefelt, un médico de familia sueco que trabaja en Maine, dijo en un artículo en "The Health Care Blog": "¿A alguien se le ocurre que los bomberos cobren menos si el fuego arrasa completamente una casa? ¿O que un inspector no cobre si el crimen que investiga queda sin resolver? ¿O que un militar tenga un recorte de sueldo cuando pierda una batalla? Y ahora imaginemos que -continúa-, pese a estar en contra, llegados al caso, se tuvieran que medir los resultados en salud. Cuando un paciente tenga que ser reingresado, ¿como se averiguará cuál de los diversos proveedores de servicios ha fallado? ¿Y si la recaída de un bronquítico crónico no se debe a ningún error de ningún médico o enfermera sino a una entrada de aire frío? ¿Qué tipo de burocracia se deberá poner en marcha para medir todo esto?"

Los malos resultados de los pagos por resultados

La dirección por objetivos ha sido introducida, en casi todos los servicios sanitarios del mundo, como un modelo que, por si mismo, debería dinamizar las rígidas estructuras sanitarias. Se vendió, por parte de sus defensores, como un anzuelo para pagar mejor a los que mejor lo hacían, cuestión que de entrada sonaba bien, pero que en la práctica no funcionó, no solo porque los resultados en salud son influenciables por varios factores, sino porque a muchos clínicos les resulta extraño ser retribuidos por hacer bien su trabajo.