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lunes, 7 de marzo de 2022

¿Cuándo dejaremos de financiar la no calidad?

Jordi Varela





La nueva entrega del atlas VPM de calidad de la atención hospitalaria de diciembre de 2021, elaborada con CMBD de 2018, analiza la mortalidad de trece procesos clínicos agudos, y lo hace con un gran despliegue de recursos comunicativos mediante mapas interactivos de variabilidad y fichas específicas de perfiles y proyecciones temporales para cada hospital.

lunes, 27 de diciembre de 2021

¿Se puede incentivar el valor de la práctica clínica?

Jordi Varela
Editor

 


Cuando los inmovilistas quieren frenar un proyecto innovador acostumbran a despreciarlo con frases como: "El papel lo aguanta todo" y, de hecho, si hablamos de variaciones en la práctica clínica, se les debería dar la razón, especialmente si nos fijamos en el escaso impacto que Darmouth Atlas, después de 50 años, ha tenido en la mejora del sistema de salud estadounidense. John Wennberg, su creador, tuvo la idea de publicar mapas de tasas poblacionales de frecuentación a los servicios de salud, con la creencia de que si los profesionales y los gobernantes se daban cuenta de los enormes desequilibrios que esos mapas reflejaban, eso les animaría a implementar medidas para reducirlos, pero la realidad parece poco impresionable por epidemiólogos bien intencionados.

lunes, 15 de marzo de 2021

¿Por qué no se desincentiva el derroche por prácticas clínicas de poco valor?

Jordi Varela
Editor



@SchulzMuseum

Las variaciones de la práctica clínica vienen siendo estudiadas desde hace muchos años. Recuérdese John Wennberg o John Appleby, para destacar dos de los analistas comentados en este blog, sin que sus trabajos, y muchos otros similares, hayan tenido ninguna repercusión significativa en la práctica clínica real y, ahora, con tanta información acumulada sobre variaciones, la pregunta es si este fenómeno seguirá sin premios ni castigos mucho tiempo más. ¿Podría ser que a los financiadores no les interesara promover el valor de los servicios que pagan?

lunes, 4 de marzo de 2013

Práctica clínica virtual (4) Healthwise, la decisión informada


En esta cuarta entrega de la serie "Práctica clínica virtual" abordaré el asunto de las decisiones bien informadas por parte de los pacientes. Hablaré de algunas iniciativas que se iniciaron en EEUU mucho antes de la aparición de internet, pero que ahora, con la explosión comunicativa y las redes sociales han tomado una dimensión impresionante que me gustaría dar a conocer y valorar, ya que, hoy por hoy, en nuestro entorno estamos muy lejos de estos avances.

Healthwise es una empresa norteamericana (nonprofit) que ofrece todo tipo de soluciones para ayudar a las personas sanas a promocionar su salud y a los pacientes a entender mejor sus enfermedades. Muchas aseguradoras, como Kaiser Permanente, ofrecen los productos y las soluciones de Healthwise a sus mutualistas, con el objetivo de apoyar las políticas de promoción de la auto-cuidado.


Resumen del contenido del video:

Los materiales de Healthwise pretenden que las decisiones de los pacientes sean lo más acertadas posibles de acuerdo con los valores de cada persona, que además reduzcan costes y mejoren los resultados de las intervenciones clínicas. En el video se ve un ejemplo de cómo en 6 pasos el paciente tiene la oportunidad de ver los datos de la evidencia científica que le permiten comparar mejor las opciones, conocer otros casos que ya han pasado por esos momentos y al final tener la opción de pensar libremente sobre su preferencia.


Informed Medical Decision Making Foundation. Esta fundación privada norteamericana fue creada hace más de veinte años con el fin de disponer de una plataforma capaz de apaciguar la influencia de los médicos, sobre todo de los cirujanos, en las decisiones clínicas (ver post de 27 de agosto). John Wennberg ya había demostrado en sus estudios la fuerte variabilidad de la práctica quirúrgica, incluso en las intervenciones más sencillas (ver The Darmouth Atlas en EEUU o Atlas VPM en España) y fue él mismo uno de los impulsores de esta fundación .



Resumen del contenido del video:

En este video dos pacientes explican los materiales que les ofrece la fundación, mientras que varios médicos (urólogo, internista, médico de familia, pediatra, médico del deporte) hablan de las ventajas que les da poder contar con pacientes mejor informados para la toma de decisiones, lo cual, según ellos, hace que los pacientes se impliquen más en el proceso clínico.


Discusión

La situación local está muy lejos de la dinámica norteamericana, donde la iniciativa privada ha conseguido ofrecer a los pacientes packs informativos muy bien elaborados, a base de evidencia científica comprensible, opiniones de otros pacientes y espacios para la reflexión. Estas iniciativas han adoptado el sello de "Medicina basada en la preferencia de los pacientes" y, según la última revisión de la Colaboración Cochrane, están demostrando que los pacientes que practican la decisión informada acaban optando por prácticas clínicas más conservadoras, que en algunas patologías pueden llegar a reducir las intervenciones quirúrgicas hasta un 20%. Incluso hay una publicación de la King’s Fund que relaciona las decisiones clínicas que se toman con el paciente "parcialmente" informado como "the silent misdiagnosis".

Si navegamos por las páginas web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y por el Canal Salut de Catalunya, encontramos una información extensa, dirigida a los ciudadanos, sobre prevención de la salud y manejo de síntomas y enfermedades, pero no vemos ni rastro de materiales de ayuda para la toma de decisiones. A pesar de ello, esta laguna no la veo especialmente decepcionante, porque creo que ésta es una iniciativa que deberíamos esperar que fuera más propia del ámbito comunitario que no de la Administración. Pero si "pinchamos" la página web del "Foro Español de Pacientes" tampoco observamos que los instrumentos de apoyo a la "Medicina basada en la preferencia de los pacientes" estén en su agenda.


En el próximo post del lunes 11 de marzo continuaré con la serie "Práctica clínica virtual" con el impacto de las redes sociales entre ciertas colectividades de pacientes.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Las fracturas de fémur ¿Se podría reducir su incidencia?


Las fracturas de fémur representan una gran carga de enfermedad para los sistemas sanitarios ya que se estima que una de cada 20 personas se romperá el fémur a lo largo de su vida. Según el número de 2005 del Atlas de Variaciones en la Práctica Clínica y un documento de trabajo posterior vinculado a este mismo organismo (Bernal 2009), la incidencia de las fracturas de fémur en España es de 511 nuevos casos cada año por cada 100.000 habitantes, con una distribución de género claramente inclinada hacia las mujeres (2,6 veces más). La incidencia en Cataluña es la más elevada, 623, mientras que en Galicia es la más baja, 317.
Aunque se considera que la incidencia de la fractura de fémur tiene poca variabilidad, nótese que la comunidad autónoma que tiene la cifra más elevada casi dobla la más baja, y por otra parte si se revisa con atención el documento de Bernal se puede ver que hay ciertas circunstancias de estilo de vida que inciden claramente en que haya más o menos fracturas de fémur, como por ejemplo el hallazgo siguiente: si las personas mayores viven en una residencia tienen una probabilidad tres veces mayor de romperse el fémur que si viven en la propia casa.


La incidencia se correlaciona con la hospitalización en un 99%

En el tercer gráfico del post de 3 de septiembre, "The Poverty Hypothesis versus the Capacity Hypothesis", ya se veía como la hospitalización de la fractura de fémur no estaba, en absoluto, correlacionada con el número de camas instaladas (R2 = 0,06), que equivale a afirmar que la incidencia de esta accidentalidad se correlaciona perfectamente con la tasa de hospitalización correspondiente. Al lector le puede parecer extraño que esté ahora enfatizando este asunto, pero es que esto es debido a que la fractura de fémur tiene tres características casi irrepetibles en el mundo de la casuística médica:

1.     Se manifiesta con dolor y pérdida de función de la pierna. No se puede caminar
2.     Es de diagnóstico clínico fácil y preciso
3.     Todos los médicos, sin excepción, recomiendan la intervención quirúrgica

Si repasamos mentalmente como se presentan los tres elementos anteriores en otras circunstancias de posible criterio quirúrgico, como varicosidades en las piernas, amigdalitis de repetición, coronariopatías susceptibles de bypass, etc; nos daremos cuenta de que en ninguna otra circunstancia los criterios son tan claros como en las situaciones de fractura de fémur. Y de todas las variabilidades posibles, la que más destaca es la falta de uniformidad de criterio médico (véase el post de 27 de agosto: The Surgical Signature). Resulta curioso como dos de las patologías que podrían competir con la fractura de fémur en la correlación incidencia-hospitalización, como la apendicitis aguda o la hernia inguinal, no acaban de encajar tan bien. En el primero de los casos aparecen variabilidades en la extracción de apéndices "blancas", y en el segundo hay culturas donde una proporción nada desdeñable de hombres aún hoy prefieren llevar braguero antes que operarse.


Las resoluciones clínicas

Hay muchas cifras que explican la carga social y económica de esta accidentalidad, pero ahora, como corresponde a este blog, me centraré más en los aspectos clínicos. En el gráfico siguiente muestro unas cifras estimativas sobre qué les pasa a los enfermos después de la fractura y aunque en la literatura científica hay bastante diversidad, creo que las cifras que presento son una buena síntesis:



La mortalidad durante el episodio de ingreso quirúrgico es del 5% y ésta es una cifra que muchos sistemas utilizan como indicador de calidad de los hospitales. Otra de las cuestiones del manejo clínico de los enfermos que se han roto el fémur (no hay que olvidar que en general se trata de gente mayor o muy mayor) es el tiempo de espera para la intervenciones, y aunque parece intuitivamente razonable que los pacientes deberían operar lo antes posible, en una revisión de 30 trabajos y 50.000 casos (Bernal 2009) no se acaba de demostrar que los centros que operan con celeridad tengan menor mortalidad que los que aplazan más las intervenciones, incluso parece que lo que hay que evitar son las intervenciones nocturnas llevadas a cabo por equipos quirúrgicos de guardia poco especializados, pues sí que esta circunstancia aumenta complicaciones y mortalidad.


¿Se puede reducir la incidencia de las fracturas de fémur?

La osteoporosis es el origen de las fracturas de huesos por fragilidad, y la del fémur es la más frecuente de todas ellas. Por lo tanto, parece lógico que la prevención primaria de la osteoporosis tendría que ser una prioridad de los sistemas de salud, los cuales deberían:
  • Detectar, diagnosticar y tratar grupos de riesgo de osteoporosis
  • Fomentar la alimentación saludable y el ejercicio físico
Sin olvidar que una segunda línea de intervención debería incidir en las políticas de prevención de caídas de las personas mayores:
  • Evitar hipnóticos siempre que sea posible
  • Revisar los obstáculos de las viviendas donde viven personas con riesgo: luz suficiente, evitar alfombras peligrosas, evitar barreras en los circuitos habituales, etc
  • Revisar los circuitos de calle de las personas con riesgo: suelos resbaladizos, suciedad, aceras, barreras, etc
Hay dos documentos del Ministerio de Sanidad, en colaboración con la “Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut de la Generalitat de Catalunya (AIAQS)” que corroboran que la prevención de las fracturas es posible y que se debe potenciar.




Hay, pues, evidencia suficiente, tal y como reconocen los dos documentos oficiales mencionados, para pensar que la actuación decidida para el retraso de la aparición de la osteoporosis es decisivo para reducir las fracturas de fémur de la gente mayor, pero a pesar ello, no se detecta, en absoluto, un nivel de conciencia preventiva ni entre los profesionales ni entre la población, de nivel comparable a lo que ocurre con las enfermedades cardiovasculares o con la diabetes, por poner dos ejemplos.


Y mientras tanto,  ¿qué hacen en la Kaiser?

La mutua americana Kaiser Permanente se caracteriza porque, cuando están convencidos de que una acción comunitaria preventiva reducirá hospitalizaciones y mejorará la calidad de vida de las personas, se lanzan sin tapujos, y si no véase el siguiente artículo:



El Area de California del Sur de Kaiser (Kaiser Scala), que atiende a 3,1 millones de asegurados, inició en 2002 el programa "Healthy Bones" estructurando equipos multidisciplinares de intervención comunitaria liderados por traumatólogos, y estos equipos se marcaron los siguientes objetivos:
  • Aumentar en un 50% las exploraciones de densitometrías entre la población de riesgo de osteoporosis
  • Aumentar en un 50% el tratamiento anti-osteoporosis en la población diagnosticada
  • Mejorar el autocuidado (dieta y ejercicio) de la población de riesgo

Este programa ha conseguido una reducción de fracturas de fémur del 37,2% (entre 2002 y 2006), aunque los autores afirman que tienen indicios para pensar que no les debería costar llegar al 50%.


En resumen

Se deberían identificar las poblaciones de riesgo de osteoporosis con actuaciones preventivas específicas (dieta, ejercicio y tratamiento cuando sea necesario) además de potenciar políticas de prevención de caídas en el ámbito comunitario. Este trabajo debería estar liderado desde la atención primaria con el apoyo de especialistas. Después, si la fractura, sin embargo, se da, el paciente debe ser intervenido por equipos especializados, siempre prestando atención a conseguir la máxima estabilización clínica posible. Es decir, se debe intervenir bien, que no quiere decir deprisa, y posteriormente la rehabilitación y el regreso a la comunidad se hará de acuerdo con los requerimientos médicos de la complejidad geriátrica de cada persona.


Bibliografía citada

Bernal E, Librero J, Peiró S et al. Reparación de fractura de cadera en personas Mayores. Asociación entre el tiempo hasta la intervencion y la mortalidad en la fractura de cadera en el Sistema Nacional de Salud. Documento, trabajo 03-2009. VPM (Atlas de Variaciones de la Práctica Médica) - Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud. Este documento se puede bajar libremente a través de la página de VPM.



Para el post que tengo previsto para el próximo lunes, primero de octubre, hablaré de una de las patologías crónicas que más inciden en las hospitalizaciones de las personas mayores: la insuficiencia cardíaca, y haré un repaso de las diferentes actuaciones que se pueden emprender a nivel de la comunidad y los resultados que están obteniendo. 

lunes, 20 de agosto de 2012

La atención sanitaria sensible a las preferencias: las causas de las variaciones









Hay una parte de la casuística (un 25% según Wennberg), como la hernia inguinal, las cataratas, las metrorragias o la artrosis de rodilla, para la que la medicina moderna tiene una respuesta quirúrgica eficaz, aunque en la aplicación de la técnica a menudo hay un margen para la interpretación del médico, otro para la subjetividad del enfermo, como la percepción del dolor o la adaptación a la falta de agudeza visual, además de un factor importantísimo: la decisión del propio enfermo. Hay hombres que prefieren llevar un braguero antes que operarse de hernia y mujeres que quieren vivir con su matriz, siempre que las molestias y las metrorragias se lo permitan.

Después de esta introducción, veamos el informe "Variations in Health Care, the good, the bad and the inexplicable" de John Appleby y colaboradores, editado por King 's Fund en 2011, donde se afirma que las variaciones en las tasas de hospitalización son omnipresentes y persistentes, e incluso afectan a intervenciones comunes de reconocida eficacia como el recambio de cadera para casos de artrosis evolucionada.

Distribución de tasas de recambio de cadera en Inglaterra 2009/10 

Fíjense que a pesar ajustarse por edad y sexo, la tasa de hospitalización de recambio de cadera (línea con azul más claro) en el gráfico se observan 18 PCT (Primary Care Trust) que muestran un valor de 60 intervenciones por 100.000 habitantes y año, mientras que en el otro extremo hay 20 que muestran una tasa de 140. Es decir, los ciudadanos de estas últimas comunidades tienen una probabilidad 2,3 veces superior de ser intervenidos de recambio protésico de cadera que los ciudadanos de las primeras. El mismo informe muestra que estas diferencias territoriales se hacen extensivas a otras intervenciones electivas, como las prótesis de rodilla, las colecistectomías o las angioplastias coronarias.