viernes, 5 de junio de 2020

El hundimiento de las narrativas








Foto: @famani38
La crisis sistémica que padecemos configura el escenario del colapso actual de la civilización, que se caracteriza por una globalización del malestar y el miedo que merma pensamiento, reflexión y comprensión. No encontramos nada donde agarrarnos, ni líderes, ni ideas, ni narrativas, lo que está permitiendo que el poder se posicione detrás de tecnologías que ofrecen sucedáneos.

Esta situación de complejidad afecta a todos los ámbitos sociales, desde la política hasta la educación, desde la organización laboral hasta la sanidad. Me centraré en esta última que es la que mejor conozco.

Desde hace años, los profesionales de la salud somos conscientes del derrumbe de los sistemas sanitarios públicos en distintos países. Conocemos las causas, pero no disponemos de capacidad para implementar soluciones. Pensamos que con cambios de organización, financiación y gestión sería posible cambiar y mejorar el sistema, nos frustra que no haya motivación política ni gestora para ello. Y también no disponer de suficiente energía o voluntad por nuestra parte.

Tal vez la sociedad esté equivocando el enfoque. En mi opinión, no existe organización sanitaria que pueda resistir la situación social actual que ha convertido la salud en un bien económico más y ha establecido las leyes de mercado como lex artis. El ciudadano siempre va a querer consumir "más salud" y, ante cualquier síntoma, pedirá soluciones.

Hemos perdido la batalla de la narrativa al asumir como cierto para el campo de la salud el paradigma de mercado que impera en nuestro tiempo. Al definir salud como bienestar, abrimos la puerta a la generación de infinitos bienes y servicios susceptibles de mercantilización. El paciente se convierte en consumidor y solicita ser tratado como tal. No nos extrañe que el sobrediagnóstico y el sobretratamiento sean los negros ángeles que surjan de esta perversión, hijos del abuso sanitario que caracteriza esta generación.

La dependencia del ciudadano respecto del sistema sanitario es cada vez mayor. Dan igual la edad y las circunstancias: ante el mínimo síntoma se acude a un centro sanitario. Hemos fracasado claramente en el manido "empoderamiento" del paciente tras años de buenismo sanitario en el que se ha asumido como lícito cualquier tipo de consulta y se ha atendido todo lo que entraba por la puerta. Y esto tiene difícil vuelta atrás. 

Pero, ¿cómo transformar esta narrativa de salud? ¿Cómo ayudar al que padece una necesidad a conseguir una nueva perspectiva de lo que le sucede? Las respuestas pasan por favorecer una comunicación de calidad que permita establecer una relación de confianza entre pacientes y profesionales. Lo segundo será aprender a escuchar lo que hay debajo del motivo de consulta, conseguir visualizar a la persona como un todo. Atrevernos a ver sus cuatro cuadrantes: físico, psicológico, social y existencial. En tercer lugar tendremos que ser capaces de acompañar la construcción de una nueva narrativa por parte del paciente que le permita hacerse cargo de lo que le pasa, aceptarlo, sostenerlo y seguir caminando. La sanación implica que cada cual complete este proceso interno independientemente de lo que suceda con sus síntomas.

Muchos se preguntarán cómo será posible hacerlo en consultas de cinco o seis minutos, con agendas cada vez más sobrecargadas. Y ante esto respondo con otra propuesta de cambio de narrativa, en este caso para profesionales: si seguimos centrados en la queja y en la limitación no conseguiremos darnos cuenta del enorme poder que tenemos los clínicos para ayudar a los pacientes a transformar el plomo de sus vidas en el ansiado oro de la serenidad, el sentido existencial y la alegría. La alquimia la hace siempre el que padece, pero ¡qué bien viene una ayudita externa cuando uno está en mitad de una noche oscura!



miércoles, 3 de junio de 2020

Nueva edición del curso online el 16 de junio







Tanto en los hospitales como en la atención primaria, muchos profesionales están preocupados, y en parte ilusionados, para ver si serán capaces de consolidar las lecciones aprendidas de la crisis del covid-19 (de hecho este blog está siendo un portavoz de ello).

La integración de servicios, la atención centrada en el paciente, el trabajo en equipo multidisciplinar y la telemedicina son avances que han venido para quedarse y ahora es necesario, más que nunca, formar líderes clínicos capacitados para hacer realidad los cambios estructurales latentes que tanto habíamos deseado.

El próximo 16 de junio comienza una nueva edición del curso online (12,6 créditos). Un proyecto formativo totalmente virtual que inició su andadura en 2016 y que ya lo han realizado (o lo están haciendo) 809 alumnos, con un 92% de finalización y una valoración global de 3,7 sobre 4.

martes, 2 de junio de 2020

Café con el experto








"Café con el experto" es un ciclo de seis sesiones en formato online que tendrán lugar durante el mes de junio y julio, en las cuales analizaremos la reciente crisis sanitaria desde la perspectiva de las lecciones aprendidas. Creemos que nos resultará muy útil para fomentar el trabajo en equipo multidisciplinar en el abordaje de los pacientes crónicos complejos, frágiles y vulnerables, pero también para potenciar la atención centrada en el paciente y para ser más flexibles con las ideas innovadoras y con el avance de la telemedicina y la inteligencia artificial.

Por todo ello, "Café con el experto" ha convocado a un grupo de profesionales que últimamente han publicado propuestas de análisis y avances desde sus diferentes ámbitos de conocimiento, para compartir con ellos sus experiencias y puntos de vista. Les animamos, pues, a inscribirse y a participar en las sesiones programadas.

Enlace a la web Cronicidadhoy


Jordi Varela
Editor

lunes, 1 de junio de 2020

Las consultas externas, el gran desbarajuste








Los servicios de día de los hospitales no paran de crecer en detrimento de las hospitalizaciones tradicionales, hasta el extremo de que el NHS ha estimado que, en Inglaterra, los movimientos de pacientes hacia los hospitales generan un 5% del tráfico rodado en todo el país. Muchos de estos servicios, como la cirugía sin ingreso, la quimioterapia, los anticoagulantes o las endoscopias, han sido muy bien perfilados desde su origen, las consultas externas en general, en cambio, son dispositivos polivalentes donde cada especialidad ha ido acumulando servicios ambulatorios de características muy diferentes hasta convertirse en espacios desbordados de difícil gestión, precisamente por no haber definido qué se espera de cada una de sus actividades. Por poner un ejemplo, un reumatólogo me comentaba que era desafortunado que se les evaluara por la relación existente entre primeras visitas y sucesivas, cuando se sabe que sus pacientes complejos lo son para siempre, y él mismo sugería que lo que convendría sería poder valorar su servicio en función de qué calidad de vida consiguen sus enfermos, en relación a los costes de los tratamientos prescritos.

viernes, 29 de mayo de 2020

Decálogo para una consulta virtual más humana. ¿Por dónde empiezo?






Últimamente oímos hablar mucho de los pasos de gigante que la telemedicina está dando a raíz de la pandemia del coronavirus. Algunos creen que hemos avanzado 5 años y otros que en un mes hemos conseguido lo que llevábamos intentando desde hace 10 años, dice J. M. Alaball, colaborador de este blog y uno de los autores de dos estudios recientes que concluyen que la consulta telemática reduce de un 55 a un 79% la consulta presencial

lunes, 25 de mayo de 2020

La percepción de la magnitud de la tragedia y una posible respuesta: salud comunitaria





foto: rclusa
La valoración que hasta ahora ha merecido la crisis provocada por la COVID-19 ha sido prácticamente unánime. La inmensa mayoría de los profesionales, de los medios de comunicación y de la población en general coinciden en que se trata de un problema singular, inédito y de los más graves, sino el que más, con los que se ha enfrentado la humanidad hasta ahora. Algunos empiezan a preguntarse por las consecuencias negativas de las medidas preventivas, porque hasta hace bien poco las mayores críticas a las autoridades eran por la lentitud de su implantación.

viernes, 22 de mayo de 2020

Una sonrisa marca la diferencia





@captain_wolf82
Esta pandemia ha sido y es una dura experiencia para cualquiera de nosotros. En primer lugar porque nos enfrentábamos a una enfermedad desconocida, y eso lo sabíamos los profesionales y los pacientes. En segundo lugar, porque la sensación de caos, de miedo y de falta de material era evidente en los primeros momentos de la pandemia en muchos hospitales, y eso lo sufríamos los profesionales y los pacientes. Y, por último, porque los pacientes debían estar aislados, sin recibir visitas de familiares y amigos, y además su único contacto eran los profesionales a los que no podían reconocer debido a los trajes de protección: gafas, mascarillas, batas, gorros, guantes..., y eso lo vivíamos los profesionales y los pacientes.

lunes, 18 de mayo de 2020

Liderazgo clínico: creer y crear en tiempos de pandemia







El liderazgo y la gestión en directo de una situación como la actual, derivada de la pandemia de la COVID-19, está obligando a los líderes clínicos a activar y desarrollar un conjunto de habilidades (nuevas o con un prisma distinto al utilizado anteriormente) que les permitan dar respuesta a un desafío sin precedentes. 

viernes, 15 de mayo de 2020

Volver a la normalidad (en la asistencia sanitaria)






Image by Gerd Altmann from Pixabay
Ahora que estamos empezando a notar, en relación con la pandemia por COVID-19, una disminución en la presión que sostenidamente mantiene el sistema, surge la necesidad de reflexionar sobre cómo “volver a la normalidad” en la asistencia sanitaria y también, en lo posible, a la vida de antes. En lo sanitario –y como trabajador de la salud–, me surge la inquietud de si debemos volver a lo que teníamos antes o no. ¿Sería buen momento para aprovechar la experiencia aprendida y dar una vuelta al sistema de salud?

lunes, 11 de mayo de 2020

Apuntes de gestión para centros de salud





No es lo mismo navegar sin viento que con marejada, no es lo mismo gestionar una unidad sanitaria en tiempo de calma que en pandemia, pero es útil aprender de las tormentas porque, como bien sabe el marino, nunca vienen solas. 

Los sistemas sanitarios públicos europeos son enormes estructuras que podríamos comparar a una flota, en la que los hospitales serían naves de gran tamaño y los centros de salud barcos más pequeños y ágiles. En estos días de desbarajuste, con una lluvia de protocolos desde la comandancia general pero sin una visión clara de a qué nos estábamos enfrentando, cada unidad hizo lo que pudo. Algunas maniobraron rápido, otras no tanto, unas lo hicieron con destreza, otras fueron sobrepasadas por las circunstancias. 

viernes, 8 de mayo de 2020

Cosas que tenemos que seguir haciendo después de la crisis





"¡Qué bestia!", como dice Tortell Poltrona. Lo sabía pero nunca había sido tan consciente como ahora de que nuestra sociedad vive de espaldas a las enfermedades y a la muerte y de que cuando estas salen a la luz es presa del pánico. Y cómo me gustaría que todos pudiéramos oír palabras serenas, profesionales y decididas como las que yo oigo cada mañana del director médico, la directora de enfermería y la directora para las personas de mi hospital cuando finaliza el comité de crisis de la COVID-19. 

Estos días he podido leer diferentes libros sobre como transformar las organizaciones para mejorarlas. Quiero recomendar especialmente Corporate Rebels. Make Work More Fun. Joost Minnaar y Pim de Morree decidieron, desmotivados en su trabajo y mientras tomaban una cerveza en un jardín de Barcelona, viajar para conocer los mejores lugares de trabajo en todo el mundo y aprender de pioneros entusiastas. Lo comparten en un blog, con charlas y workshops en línea, en la comunidad Corporate Rebels creada por ellos y en un libro.

lunes, 4 de mayo de 2020

Ocho claves para la atención primaria poscoronavirus





Debido a la crisis provocada por el coronavirus, el sistema de salud –y en particular la atención primaria–ha frenado en seco su actividad habitual. Desde hace un mes estamos volcados en la gestión de la pandemia: la prevención del contagio, la detección de casos y el seguimiento de pacientes y grupos de riesgo son las tareas fundamentales.

Pero, ¿dónde está toda la actividad que se hacía hasta ahora? Por un lado, ha dejado de realizarse la actividad comunitaria, también se ha producido una retracción de las consultas por patología aguda y, finalmente, se han dejado en standby las acciones preventivas e intervenciones que evitaban descompensaciones en enfermedades crónicas que siguen estando ahí.

viernes, 1 de mayo de 2020

La crisis como aceleradora de cambios latentes





Se ha dicho por activa y por pasiva: de esta crisis saldrá una sociedad diferente, con profundos cambios en sus valores y prácticas. Por lo que al sistema sanitario se refiere, habrá tiempo para analizarlo, ¡una vez amaine la tormenta!, pero los que estamos en el backstage podemos ir allanando el terreno. A continuación, tres propuestas de aspectos que creo se podrían empezar a enmendar.

En primer lugar, el rol de la atención primaria y comunitaria. Lo explica un equipo de médicos del Hospital Papa Giovanni XXIII de Bérgamo, foco del virus en Italia, en un artículo publicado en NEJM. Los sistemas sanitarios occidentales se han construido en torno al mantra de la atención centrada en el paciente, pero en un estado de pandemia este enfoque se tiene que reemplazar por un modelo centrado en la comunidad (véase la interesante iniciativa de introducir community health workers puesta en marcha en el NHS). En nuestro contexto, los equipos de atención primaria han reaccionado ante esta situación reorganizándose con cambios en los equipos de trabajo, adecuando sus servicios y asumiendo nuevas funciones como el soporte al proceso final de vida, entre otras acciones. Aun así, ¿podría el primer nivel de atención ser más protagonista en la gestión de la actual crisis? 

lunes, 27 de abril de 2020

¿Sanitarizar las residencias?





Cada vez que hay una crisis sanitaria, evidentemente no de las características de la de ahora, se genera una respuesta reactiva dirigida a aumentar la inversión en lo que se cree que ha fallado. Pongamos el ejemplo de cuando cada invierno se colapsan las urgencias a causa de la correspondiente epidemia de gripe, entonces la prensa y la opinión pública reclaman más camas hospitalarias y tienen razón, ya que en ese momento seguro que son necesarias, pero a parte de abrir temporalmente más plantas de hospitalización, la pregunta que deberíamos hacernos cada invierno es si no se habría podido prevenir el colapso con unos servicios comunitarios más intensos y efectivos.

viernes, 24 de abril de 2020

La peste del hombre es pensar que sabe





El titular es una cita de los ensayos 
de Montaigne (1)
Una larga fila de niños con bata de rayas blancas y azules. Esperábamos el azucarillo con cuatro gotitas milagrosas. Seguramente era hacia el año 1960 y me refiero a la vacunación de la polio. La primera pandemia que recuerdo. Muchos críos de mi edad quedaron con secuelas motoras. Mucho más tarde atendí a una paciente que era tres o cuatro meses mayor que yo. Sufrió una forma muy grave de polio con afectación de la musculatura respiratoria. Estuvo años en el hospital hasta que volvió a vivir en su casa y durante más de treinta años utilizó un pulmón de acero. Me pasó muy cerca la polio. Después, en el mes de agosto de 1971 se produjo una epidemia de cólera que también afectó a Barcelona (2). En el mes de octubre empecé la carrera de Medicina en el Hospital de Sant Pau. El Dr. Alcántara y el Dr. Foz, profesores míos, nos explicaron de pe a pa hasta qué punto estuvimos cerca de la tragedia cuando ellos atendieron a pacientes con cólera en el Hospital de Mar (3).  Después el VIH, el SARS y el H1V1. 

miércoles, 22 de abril de 2020

Trabajando para aportar alegría a nuestra tarea





Foto de @MireiaSansC
En estos tiempos de pandemia, con las dificultades a las que nos enfrentamos los trabajadores de la salud, llama la atención que The Institute for Healthcare Improvement (IHI) publique una entrada en su blog abordando la importancia de la alegría en el trabajo durante la pandemia.

Este es un momento en el que se ha modificado notablemente nuestra forma de trabajar con los pacientes y sus familias. Convivimos con protocolos diariamente cambiantes, la organización y la cultura en los hospitales se han transformado en 24 horas y hemos tenido que adaptarnos rápidamente. Hemos perdido gran parte del contacto físico y la cercanía a las personas. Sufrimos además nuestras propias inquietudes y la repercusión que la labor sanitaria que ejercemos pueda tener en nuestros familiares. Nos preocupa también la salud de los compañeros de trabajo. Somos testigos de la virulencia de esta enfermedad, que se ceba en los mayores y aísla a los pacientes, no solamente confinados en sus domicilios sino también en las salas de los hospitales. Vivimos una época en la que el profesionalismo se manifiesta en su forma más destacada: “Personas cualificadas que ponen los intereses de aquellos a quienes sirven por encima de sus propios intereses”.

¿Es posible entonces hablar de alegría, o ello será considerado como una falta de sensibilidad o de tacto? Para el IHI, la alegría en el trabajo no es sinónimo de fiesta. Hablar de alegría es cultivar en nosotros mismos, en los trabajadores de la salud, un sentido de propósito compartido, un significado de lo que hacemos y, además, sentir que nos realizamos con ello. Como señala el IHI, esto es particularmente importante ahora porque al desgaste que ya padecíamos los profesionales se unen los efectos del estrés, la frustración, las largas horas de trabajo, el miedo y el riesgo sin precedentes al que nos enfrentamos durante la pandemia.

La magnitud de esta enfermedad obliga a las organizaciones a pensar de manera diferente sobre la entrega que requieren a los profesionales y la presión bajo la cual debemos trabajar, identificando de forma individual la tolerancia de cada uno. Y concretando también lo que esperan de nosotros. El IHI sugiere que no hay mejor forma de hacerlo que preguntar directamente a los trabajadores qué es lo que más nos importa. Esta pregunta, aparentemente simple, puede constituir el inicio de la puesta en marcha de una estrategia poderosa. Algunas personas pueden tener preocupaciones comprensibles sobre su seguridad o su falta de seguridad. Otras es posible que se preocupen de aspectos relativos a la conciliación familiar o sobre cómo pueden ser más útiles en sus tareas profesionales. Las instituciones deben hacer un esfuerzo para ayudarlas a todas ellas a abordar estos problemas de una forma que probablemente no se ha tenido suficientemente en cuenta hasta ahora.

Esta crisis está poniendo de manifiesto nuestro potencial como trabajadores de la salud, pero también nuestras limitaciones. La alegría en el trabajo puede aumentar nuestra fuerza en la atención sanitaria en momentos de estrés extremo. Para ello el IHI sugiere diferentes acciones:

a) Los líderes deben compartir tiempo con los profesionales de primera línea, valorando los desafíos a los que se enfrentan, ayudando a eliminar barreras, reconociendo esfuerzos y empujando todos en una misma dirección: brindar la mejor atención posible a los pacientes.

b) Los profesionales sanitarios debemos cultivar nuestra resiliencia individual y encontrar el significado de lo que hacemos, que no es más que asegurarnos de que nuestro trabajo marca diferencias en la vida de los pacientes y los compañeros.

c) Todos debemos apoyar modelos organizativos que fomenten el trabajo en equipo. De ello dan ejemplo las redes sociales con numerosos testimonios de profesionales de diferentes especialidades trabajando codo a codo con un mismo objetivo. Las capillitas, en particular en los hospitales, parecen haber ampliado sus límites, oportunidad que no deberíamos desaprovechar en el presente y el futuro de la asistencia sanitaria.

d) Las instituciones deben crear y fomentar la seguridad psicológica de sus profesionales. Es decir, facilitar que cualquiera pueda hacer preguntas, comentarios, críticas, exponer ideas innovadoras... sin ser percibido como incompetente, negativo o particularmente disruptivo.

Los sistemas sanitarios de todo el mundo están puestos a prueba. En un momento en que sería más fácil concentrarnos en nuestros problemas, una corriente de generosidad ha permitido compartir y desarrollar respuestas y navegar juntos en estos tiempos difíciles. La agilidad de nuestras organizaciones ha quedado ampliamente demostrada. Es momento de que los trabajadores de la salud y las instituciones aprovechemos las fortalezas demostradas para aportar alegría a nuestra tarea y ofrecer una atención sanitaria cada vez mejor a las actuales y futuras generaciones.



Internista. Servicio de Medicina del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe

lunes, 20 de abril de 2020

La importancia de los aplausos





La epidemia de COVID-19 se ha convertido en el gran estresor de nuestros tiempos. Particularmente porque se trata de una nueva infección viral desconocida hasta el momento, que no tiene vacuna y que solo puede tratarse por ahora de manera sintomática. Ya existen estudios publicados en los que se demuestran los elevados niveles de ansiedad en los profesionales sanitarios y en la población general que han aparecido en epidemias infecciosas previas o en otros lugares del mundo afectados antes por esta pandemia, como China. Los profesionales que están en primera línea, para prevenir el contagio, usan además complejos e incómodos equipos de protección individual (trajes impermeables, mascarillas, gafas y guantes, entre otros), y su uso prolongado es cuando menos incómodo y puede ser también una causa de estrés adicional en el trabajo. Ante esta gran amenaza, la autoeficacia influye en la capacidad de respuesta y de afrontamiento del estrés. 

viernes, 17 de abril de 2020

Innovación en urgencias: un circuito interno de teleconsulta






La situación de riesgo que vivimos debido a la pandemia COVID-19 nos obliga a cambiar la organización funcional y los circuitos habituales para evitar que pacientes y profesionales padezcan una exposición innecesaria.

El Hospital de Poniente, en El Ejido (Almería), se puso en marcha desde el primer momento para articular mecanismos que permitieran, por una parte, minimizar el riesgo para pacientes y profesionales y, por otra, optimizar el uso de los equipos de protección individual (EPI).

miércoles, 15 de abril de 2020

Telemedicina y telemonitorización: teoría y práctica para la era del coronavirus




La definición básica de telemedicina es la que corresponde a su etimología: así es como se define la prestación de servicios médicos a distancia (del griego “tele”, distancia, y medicina). Esta definición es más amplia de lo que parece pues engloba tecnologías tradicionales que también serían telemedicina, como las campanas de aviso de la llegada de leprosos o las peticiones de recursos sanitarios y medicamentos por telégrafo con cable durante la Guerra de Secesión americana. 

lunes, 13 de abril de 2020

Seis estrategias para una salida airosa de la crisis





Siempre he tenido como una máxima de mi vida rodearme de gente más inteligente que yo. Una vez más, los acontecimientos me han demostrado que eso es algo fundamental. Hace unos días, cuando leí el editorial de Fineberg en el NEJM, me pareció una de las muchas reflexiones inteligentes que se han publicado últimamente. Pero hasta que mi amigo Miguel Ángel no me hizo un comentario sobre el mismo no reparé en la enjundia que encerraba. Es posible que pueda parecer excesivamente simple. Puede que las indicaciones parezcan un tanto manidas en esta época de crisis en la que se ha demostrado que todos los españoles, además de un médico y un seleccionar nacional, llevamos dentro un epidemiólogo.

viernes, 10 de abril de 2020

¿Mascarillas para todos? Escasez de oferta, sesgos de comportamiento y políticas de salud pública





Nota de los editores. Este post fue publicado por José María Abellán, Blas Marín, David Jiménez-Gómez y Pedro Rey Biel, el pasado lunes en el blog "Nada es Gratis". Queremos agradecer a los autores su predisposición a compartir con nosotros este artículo.

Durante el pasado fin de semana hubo expectación sobre si nuestro gobierno y el de otros países iban a recomendar o incluso exigir el uso de mascarillas a la población en sus limitadas salidas al exterior. Aunque el gobierno español de momento no lo ha hecho, en países como Perú o Colombia se ha pasado a recomendar su uso, y en otros como Eslovaquia o la República Checa se ha hecho obligatorio, siguiendo la estela de China, donde ya lo era. Incluso las recomendaciones iniciales de la OMS están virando hacia fomentarlas, una vez se ha estimado que la transmisión presintomática es potencialmente considerable, que hay evidencia de contagio asintomático y que en muchos casos la enfermedad cursa de un modo tan leve que es “invisible” para el paciente y quienes le rodean. Además, aunque no exista evidencia causal definitiva, puesto que se tomaron muchas otras medidas a la vez (mayor aislamiento, disponibilidad de test rápidos), el uso de mascarillas se ha popularizado dado el relativo éxito de los países asiáticos en controlar la epidemia, donde por ejemplo en Hong Kong, más del 75% de la población adulta ya las estaba usando en el mes de enero

miércoles, 8 de abril de 2020

Grandes problemas, pequeñas soluciones: un teléfono bajo el grifo





Hace unos días un grupo de amigos navegantes llevó a cabo una recolecta para comprar cuatro móviles impermeables y antigolpes que pudieran ser utilizados para la realización de videoconferencias entre pacientes de Covid-19 y sus familiares. Estos teléfonos están pensados para ser utilizados en contexto de intemperie y especialmente en el mar.

Los móviles modelo IP68 son teléfonos:
  • Totalmente desinfectables (pueden lavarse bajo el grifo con agua o jabón o lavarse con solución de alcohol sin riesgo de estropearse).
  • Que se conectan con facilidad a una red wifi (red del hospital) con ancho de banda suficiente para realizar videollamadas.
  • Que no tienen un número de teléfono asociado por lo que no tienen la inconveniencia de ir recibiendo llamadas en cualquier momento.
  • Resistentes a los golpes y caídas.
  • Que tienen baterías duraderas.
  • Que se conectan con el programa Jitsi que permite realizar llamadas o videollamadas sin coste de forma muy sencilla sin necesidad de crear ningún usuario. Solo es necesario especificar el nombre de la sala (por ejemplo nombre y apellidos del paciente) y hacer llegar la dirección web a los familiares (https://meet.jit.si/nombreapellido). Esta sala virtual se abre automáticamente en el momento que se conecta alguien, sea el paciente o familiar, de forma que no es necesario “descolgar” la llamada.

lunes, 6 de abril de 2020

Atención primaria: trabajando en la oscuridad






Trabajar como médico de familia estos días es algo complicado porque vamos a ciegas. En primer lugar, estamos intentando hacer toda la labor posible por teléfono para que los pacientes no se desplacen y no acudan a un establecimiento sanitario si puede evitarse. Por otro lado, no tenemos datos fiables y cada día recibimos varios protocolos, instrucciones, directivas, correos electrónicos y demás, en lo que viene siendo una sobrecarga de datos fluctuantes que se suman a los que cada cual recibe por sus redes sociales personales, grupos de whatsapp y demás. 

viernes, 3 de abril de 2020

De la atención centrada en la persona a la centrada en la comunidad






La pandemia de coronavirus está siendo un reto para la humanización de los cuidados que no estaba previsto. Hasta el momento actual los sistemas de salud habíamos adoptado el modelo de atención centrada en la persona, pero de repente una epidemia como la que estamos sufriendo impone un giro brusco hacia un modelo de atención centrado en la comunidad. La revista The Lancet ha publicado recientemente una revisión de 24 artículos sobre el impacto de la cuarentena en las personas que han de permanecer confinadas en sus domicilios y el riesgo de padecer trastornos psicológicos incluso hasta tres años después de la crisis traumática.

miércoles, 1 de abril de 2020

Comportamientos de apoyo al personal sanitario cuando la epidemia se alarga






Vivimos atrapados en el tiempo. Como en la película de Bill Murray (Groundhog Day, Harold Ramis 1993), las dos semanas largas que llevamos de confinamiento nos están haciendo pasar paulatinamente por las cinco fases del duelo de Kubler-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Estamos ahora en el momento clave en el que, tras meses afectados por el sesgo conductual del sobre-optimismo (Kahneman, Pensar rápido, pensar despacio) pensando que la epidemia no nos iba a afectar de forma tan extrema (“negación”), y tras el consiguiente estado de shock ante su gravedad (“ira”), comenzamos a transitar entre cómo llevarlo mejor (“negociación”) antes de caer en la “depresión” al comprobar que nuestras estrategias para intentar paliar la epidemia y “doblar la curva” de contagio, no tienen efectos inmediatamente visibles. Es ahora por tanto especialmente difícil, y a la vez crucial desde un punto de vista epidemiológico, que no nos dejemos llevar por el desánimo y, como incide este reciente artículo de The Lancet, perseveremos en aquellos comportamientos que las autoridades sanitarias consideran cruciales para frenar la cadena de contagio. También es importante que no caigamos en un enfoque pesimista que, influenciados por el sesgo de comportamiento que lleva a tomar acciones excesivamente arriesgadas cuando todas las opciones posibles son negativas (nuevamente, Kahneman).