lunes, 24 de febrero de 2020

¿Deben costar los medicamentos “lo que valen”? ¿Cuál es su precio justo?








Existe una importante tensión entre la promesa de innovación médica y el acceso a unos precios asequibles a dicha innovación. La introducción de nuevos medicamentos en el mercado a precios cada vez mayores es percibida como el principal inductor del aumento descontrolado del gasto sanitario en la mayoría de los países desarrollados, poniendo en riesgo la viabilidad de una correcta atención sanitaria y creando barreras de acceso. Esta tendencia, que se había moderado en los últimos años por el agotamiento del desarrollo de nuevos productos mediante síntesis química, se ha vuelto a activar con los nuevos productos biotecnológicos. En muchos países, no solo en los menos desarrollados, el coste del tratamiento para enfermedades como el cáncer puede ser inabordable, bien porque recae por completo en el paciente o bien porque el sistema público que lo financia no puede permitírselo. De forma similar, cuando recientemente estuvo disponible una posible cura para la hepatitis C, incluso los países de altos ingresos se encontraron racionando el tratamiento y buscando formas de garantizar su acceso

Por otra parte, la industria farmacéutica argumenta que el desarrollo de nuevos medicamentos es una inversión arriesgada, con largos plazos de entrega, resultados científicos inciertos y entornos políticos cambiantes que afectan a los pronósticos de ventas futuras y que, por lo tanto, todo esto debe verse reflejado en los precios de venta. Por ello, la industria busca la protección de los gobiernos para que bloqueen la competencia a través de patentes y otros derechos de exclusividad monopolística, a fin de que las empresas puedan fijar con mayor facilidad un sobreprecio justificado por la necesidad de financiar la I+D de nuevos fármacos. 

Gracias a los altos ingresos y a las asimetrías de información, los laboratorios farmacéuticos tienen además amplia capacidad de inducir la demanda de sus productos mediante su influencia sobre prescriptores y pacientes. Esta influencia se extiende también a quienes deben autorizar y financiar su prescripción y consumo, a precios en cuya fijación los laboratorios tratan ante todo de evitar la capacidad de negociación de los consumidores colectivos más importantes, como son los servicios públicos de salud. La situación comienza a resultar inaceptable. Por ejemplo, un estudio con 1.500 pacientes de 78 países muestra como solo el 9% de los mismos considera que las compañías farmacéuticas “tienen precios justos”. Pero, ¿cuál es el precio “justo” de un medicamento?

Es difícil alcanzar un acuerdo sobre una definición única de precio justo y, en este contexto, los sistemas de salud han luchado para lograr un equilibrio entre la asequibilidad y la necesidad. El recurso habitual que han propuesto tradicionalmente los economistas de la salud, refiriéndose a la disponibilidad a pagar (willingness to pay), para tener una aproximación real al “valor” de un medicamento es muy difícil de justificar. Los economistas del comportamiento sabemos desde hace tiempo que la disponibilidad a pagar depende obviamente de quién es el que acaba pagando la factura y de la necesidad que se crea en un cliente/paciente respecto a un nuevo medicamento, en un contexto en el que es muy difícil dotarlo de información suficiente para realizar una estimación razonable del valor. Por ello, estimar un precio justo desde el lado de la demanda es un ejercicio complicado.

Quizá resulte más sencillo buscar una definición del precio justo desde el lado de la oferta, teniendo en cuenta los costes de producción. La transparencia puede ser un elemento clave para determinar qué es justo. Sin embargo, no existen bases de datos fiables y no sesgadas sobre los verdaderos costes de desarrollo de un nuevo medicamento. Sin datos, resulta difícil aceptar el argumento de que debido a los costes de I+D, incluso teniendo en cuenta la investigación fallida, los altos precios de los nuevos medicamentos son inevitables. 

Existen a su vez serias dudas empíricas sobre el efecto positivo de la protección que otorgan las patentes en la innovación farmacéutica. Es más, bajo dicha protección se argumenta que se han podido producir sesgos no solo en la comunicación de los resultados de la investigación, sino en la orientación de dicha investigación hacia productos donde los intereses comerciales podían ser más importantes que los intereses de salud pública.

Un monográfico de The British Medical Journal describe la evidencia y la investigación adicional que se necesita para equilibrar la asequibilidad y la innovación. La Asamblea Mundial de la Salud de 2019 acordó avanzar hacia la mejora de la transparencia de los mercados de productos sanitarios. La resolución formulada entonces tuvo como objetivo mejorar el intercambio público de información sobre los precios reales pagados por los gobiernos y otros compradores de productos de salud y aumentar la transparencia sobre las patentes farmacéuticas, los resultados de ensayos clínicos y otros determinantes de fijación de precios a lo largo de la cadena de valor, desde el laboratorio hasta el paciente. También solicitó a la secretaría de la OMS que apoye los esfuerzos respecto a la transparencia y supervise el efecto de la misma en la asequibilidad y disponibilidad de productos para la salud.

En un reciente informe de la Fundación Alternativas, Ramón Gálvez y Fernando Lamata proponen una serie de medidas a corto plazo que podrían establecerse tanto en el ámbito nacional como en el de coordinación entre diversos gobiernos: “Reducción de precios (fijándolos por coste real y no por el valor considerado); refuerzo de la capacidad de negociación de las administraciones públicas con el establecimiento de un comprador grande y único, en lugar de segregarlo en 17 compradores autonómicos; promoción de modificaciones en la legislación europea sobre exclusividad para poder aplicar licencias obligatorias; aumento de la inversión pública directa en I+D; denuncia de vulneraciones del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea en relación con la competencia; promoción de la participación de los profesionales sanitarios, y búsqueda del apoyo del conjunto de la sociedad”.

Precisamente, la concienciación social sobre el problema de sostenibilidad del gasto público sanitario mientras se mantengan precios altos es la razón fundamental de una ambiciosa iniciativa legislativa popular que busca conseguir hasta 500.000 firmas para “abordar la falta de transparencia y el sistema de fijación de precios” a fin de obtener medicamentos a un precio justo (pueden obtener más información aquí). Que la sociedad esté informada sobre las causas y los efectos de un problema, y que muestre su capacidad de reacción ante el mismo, es un primer paso importante para llegar a un acuerdo más razonable sobre como deben fijarse los precios de los medicamentos.

viernes, 21 de febrero de 2020

La seguridad del paciente y la iatrogenia








Entre los problemas de salud pública más importantes en la actualidad destacan los efectos nocivos asociados a la práctica clínica y sanitaria, cuya relevancia es incuestionable dados su impacto y, sobre todo, su etiología. De ahí el desarrollo de la denominada estrategia de seguridad del paciente, cuyo propósito es limitar al máximo el daño que las intervenciones médicas y sanitarias pueden provocar siempre que dicho daño pueda evitarse. 

lunes, 17 de febrero de 2020

Presupuestos contra la innovación








Double Bind de Juan Muñoz
Los presupuestos son un instrumento contable que garantiza que los gastos se ajusten a los ingresos. Se trata de una herramienta universal, útil, pero limitada, y por eso la mayoría de empresas la complementan con otros métodos de análisis económico-financiero más refinados. En la función pública, incomprensiblemente, la contabilidad presupuestaria ocupa una posición hegemónica, como si no le importara que el sentido de sus partidas esté genuinamente alejado de la realidad de los gastos que pretenden controlar. Por ejemplo, el capítulo 1, el de personal, consolida plantillas, al margen de su rendimiento, el capítulo 2 hace el seguimiento de los gastos en bienes y servicios sin tener en cuenta su funcionalidad y, por otro lado, las inversiones vienen marcadas por estrategias políticas que demasiado a menudo no encajan con las necesidades locales.

viernes, 14 de febrero de 2020

Aportando valor, equilibrio y humanidad en los servicios de urgencias








@varelalaf
La urgencia es un entorno único en la asistencia sanitaria. Funciona con el objetivo de atender situaciones que pueden poner en riesgo la vida de la persona, pero también es una “red de seguridad” o, como la hemos definido en alguna ocasión en este blog, “un campo de refugiados del sistema sanitario”. La atención de las personas en este ámbito asistencial no solo obedece a trastornos fisiopatológicos, sino que a veces quienes acuden a urgencias lo hacen como consecuencia de una disfunción de nuestro sistema sanitario que se manifiesta con “daños colaterales” derivados de una accesibilidad deficiente y, en otros casos, de un exceso de actividad.

lunes, 10 de febrero de 2020

“Nuestra” experiencia del paciente








En un reciente encuentro con amigos se abordó el tema de la sanidad y de la calidad de los servicios sanitarios. Mis amigos, como usuarios del sistema sanitario, tanto del público como del privado, relataban experiencias del paciente reales, experiencias que en muchas ocasiones estaban lejos de los parámetros que nos empeñamos en recoger. Una vez más tuve la sensación de que hacemos muchas cosas por y para los pacientes, pero sin contar con ellos (¿el paciente en el centro?).

viernes, 7 de febrero de 2020

Medicina, valores y comunicación








Ilustración de Paula Alvear, del poemario Arconte Enfurecido
La medicina moderna ha conseguido un desarrollo espectacular en el último siglo, en paralelo a otros muchos aspectos de la sociedad. Espoleada por la ciencia y la tecnología, ha alcanzado ambiciosos objetivos y brilla orgullosa de sus logros. Pero, lamentablemente, existe una sombra alargada que refleja lastres y amenazas: las inequidades en salud, el sobrediagnóstico y el sobretratamiento, la yatrogenia y la progresiva dependencia del ciudadano de los sistemas sanitarios, entre otras, son realidades cada vez más presentes en esa medicina moderna.

lunes, 3 de febrero de 2020

Inteligencia Artificial: ¿una oportunidad para una medicina más humana?








Cambiar médicos por robots es un tema recurrente en la ciencia ficción, pero la aparición de aparatos con asistencia digital, como Alexa o Siri, y la promoción del auto-cuidado mediante smartphones, admitía The Lancet en una editorial, ahora ya parece una realidad plausible. Por otro lado, el profesor Warner Slack de la Harvard Medical School dijo que si un médico puede ser sustituido por un ordenador, entonces es que este médico merece ser sustituido por un ordenador. En este contexto, Eric Topol en "Deep Medicine" aporta luz a este debate con la defensa de una tesis diáfana: "la inteligencia artificial (IA), en vez de sustituir médicos, debería convertirse en una ayuda para que estos recuperen el humanismo perdido."

viernes, 31 de enero de 2020

El primer caso de integración perfecta entre atención primaria y especializada








El pasado mes de noviembre, en el marco del 27º Congreso de Atención Primaria (CAMFIC) celebrado en Barcelona, tuve la suerte de poder conocer de primera mano un caso ejemplar de integración de un área de salud integral formada por un hospital y cuatro centros de atención primaria, el Área de Salud Integral Calatrava Sur (ASICS), en la provincia de Ciudad Real.

La gerente del Área de Salud Integral Calatrava Sur, junto a una doctora de familia, una cardióloga del centro y el ex concejal de Salud del Ayuntamiento de Calatrava Sur, compartieron su experiencia en una mesa redonda. Explicaron detalladamente lo que es un caso de perfecta armonía y colaboración entre la medicina de familia y la especializada, que consigue, año tras año, unos resultados e indicadores de salud envidiables. Algunas de sus claves son la gerencia unificada, un presupuesto intermedio compartido y la planificación coordinada de la actividad entre centros. 

miércoles, 29 de enero de 2020

Campaña Nursing Now. 2020 Año Internacional de la Enfermera








La campaña internacional Nursing Now se inició en enero de 2018 y acabará en 2020, año del 200 aniversario del nacimiento de Florence Nightingale. Ha sido promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y nació con el objetivo de posicionar la profesión enfermera en el lugar donde se considera que debe estar y empoderar a las enfermeras para liderar los retos de salud del siglo XXI. Quiere impulsar la excelencia de los cuidados enfermeros situándolos como elemento básico para la mejora de la salud de la población y para la disminución de las desigualdades.

lunes, 27 de enero de 2020

¿Quién hace qué? Redefinamos los roles de los profesionales sanitarios

Una de las ideas que ha sido más repetida recientemente en el sector sanitario es la de que faltan profesionales. Un estudio publicado recientemente muestra que en Cataluña, hasta el próximo 2023, faltarán 2.571 médicos y 3.263 enfermeras para dar cobertura a las necesidades de atención de la población, siendo esta falta especialmente acusada en determinadas especialidades (atención primaria) y en las zonas rurales. Parece que no se están incorporando suficientes profesionales para hacer frente al cambio demográfico previsto, que estima que en 2030 España se situará como el cuarto país del mundo con una media de edad más elevada en el conjunto de la población (50,1) y que en el año 2050 las personas mayores de 65 años representarán más de un tercio del total de la población española. Es razonable asumir que el envejecimiento de la población conllevará un aumento de la necesidad de recursos sanitarios y sociales.