En los últimos 15 años, el tiempo que hace de la publicación del informe "To Err is Human", se ha avanzado mucho en proyectos que fomentan la seguridad de los pacientes, especialmente en programas como el incremento del lavado de manos, la identificación de pacientes, los cheklists quirúrgicos o los cambios de turno de enfermería, pero, en cambio, el proceso diagnóstico continúa siendo un asunto casi privativo del trabajo médico, a pesar de que se sabe que este es un terreno muy sensible para la seguridad de los pacientes. Este nuevo informe de National Academy of Medicine (antes Institute of Medicine), "Improving Diagnosis in Healthcare", es un documento sucesor de aquel primero, aunque específicamente centrado en los errores diagnósticos.
El informe define el error diagnóstico como el fracaso en obtener una explicación detallada, y a tiempo, de un problema de salud. Los expertos también han incluido en la definición la incapacidad por parte del médico de saber explicar el diagnóstico al paciente. Según el informe, los errores diagnósticos tendrían una incidencia en las consultas médicas del 5%, y serían responsables del 10% de las muertes, el 6-7% de los efectos adversos en los hospitales, además de la principal causa de litigios judiciales en el ámbito sanitario (las cifras corresponden a EEUU).