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lunes, 15 de mayo de 2017

Tolerar la incertidumbre: la revolución pendiente








Arabella Simpkin (Harvard Medical School) y Richard Schwartzstein (Beth Israel Deaconess Medical Center) han publicado "Tolerating Uncertainty - The Next Medical Revolution?", un artículo que me ha parecido inspirador para seguir con el discurso que abrí en "Contra la medicina de manual", a raíz de la lectura de When doctors don't listen de Leana Wen y Joshua Kosowsky.

"A pesar de que los médicos dicen los autores saben que la incertidumbre subyace en el trabajo clínico, la cultura actual de la medicina les empuja a dar respuestas inequívocas, a menudo imposibles o incluso inverosímiles. Demasiadas veces nos empeñamos en llenar formularios con respuestas de sí/no, imprescindibles para etiquetar códigos, que pretenden, de manera torpe, recoger narrativas llenas de matices, procedentes de personas cargadas de dudas o incluso desmemoriadas".

Para empeorar la situación, la generación millennial, genuinamente digital, llega a las facultades de Medicina. Son jóvenes que se han formado en entornos en los que la incertidumbre se vive como una amenaza pero, en cambio, en su futuro profesional deberán atender a muchas personas con problemas que se moverán por zonas grises, unos territorios en los que ellos se sentirán incómodos.

lunes, 11 de julio de 2016

Las zonas grises inducidas








Desde posiciones científicas se tiende a pensar que la práctica clínica es binaria. Es decir, se piensa que las actuaciones médicas o bien son efectivas o son inefectivas. La realidad del consultorio enseña, sin embargo, que sobre el terreno, "The Gray Zone" es mucho más amplia de lo que todo el mundo desearía, debido a que muchas prácticas clínicas no son netamente efectivas, pero tampoco claramente inefectivas. En un artículo en The New England Journal of Medicine, Chandra y colaboradores, "Adressing the Challenge of Gray-Zone Medicine", afirman que debido a los efectos deslumbrantes de los nuevos fármacos y de las tecnologías, el área gris está en expansión y,  por ello, estos autores reclaman estrategias para reducir el fenómeno.

La angioplastia como ejemplo

La angioplastia es una técnica tremendamente efectiva cuando se practica en pacientes con estadios iniciales de infarto de miocardio, pero, en cambio, cuando se indica en otras circunstancias clínicas, como por ejemplo en pacientes de bajo riesgo de infarto, o cuando el infarto ya está demasiado evolucionado, sus efectos beneficiosos desaparecen, lo cual cosa no hacen los riesgos inherentes a la prueba. Ahora, gracias a un estudio, es posible estimar la fracción de eyección de la coronaria estenosada y determinar qué pacientes con angina estable se podrían beneficiar de la angioplastia y cuáles no, lo que debería servir, en teoría, para reducir la zona gris, pero el prestigio social de esta intervención ya es tan grande que, según los expertos, parece como que este último refinamiento ha llegado demasiado tarde.