lunes, 21 de julio de 2014

Más sobre presupuestos individualizados de salud en el Reino Unido








Debido a la oportunidad del tema, en este segundo post sobre el programa piloto británico Personal Health Budget (PHB), quiero ampliar tres cuestiones: a) cómo se aborda el proceso PHB, b) qué opinan los profesionales, y c) ilustrar otra historia real (en el primer post PHB ya hablé del caso de Roger, un paciente con EPOC):

Los 7 pasos del proceso PHB (según Nuffield Trust) son:
  1. Valoración de las necesidades de la persona candidata a entrar en el programa.
  2. Elaboración de un presupuesto indicativo.
  3. Identificación (de acuerdo con el equipo profesional) de objetivos personales en salud y bienestar.
  4. Elaboración y aprobación del plan personalizado (no hay más exigencia que la confianza).
  5. Disponibilidad flexible de dinero: directo de bolsillo, con intermediarios o con pago de servicios.
  6. Puesta en marcha de los servicios y apoyos necesarios.
  7. Evaluación, como mínimo, una vez al año.

El National Health Service calcula que este año 55.000 personas, con patologías crónicas y degenerativas y necesidades sanitarias y sociales complejas, podrían beneficiarse de un Personal Health Budget.

Qué opinan los profesionales implicados en la prueba piloto: 


En este video, un grupo de profesionales implicados en la prueba piloto PHB (gestores, médicos de familia, enfermeras, fisioterapeutas, etc.) Aportan sus puntos de vista en 4 materias:
  1. Flexibilidad y creatividad. Según los profesionales entrevistados, gracias a PHB, se recogen propuestas de los pacientes, se discuten y se adaptan, y este es un proceso flexible y creativo.
  2. Implicación del paciente. Un project manager explica que gracias a PHB se puede comprar la experiencia clínica del propio paciente y de su familia, en un proceso que ellos conocen mejor que nadie.
  3. Gobernanza y riesgo. Aunque se admite que PHB puede ir mal, la base del proyecto, dicen, es la confianza, y no hay que olvidar que si no se hace nada de este estilo, el sistema también acaba gastando en estos pacientes, y a menudo derrochando.
  4. Eficiencia y efectividad. Aunque todavía es pronto para opinar sobre ello, los profesionales piensan que los resultados que observan son más ajustados a las expectativas y generan más satisfacción.
Un caso real de Personal Health Budget:

En la página web Personal Health Budget del NHS England encontrarán un buen compendio de historias que ayudan a entender la intencionalidad del proyecto, y para colaborar en la comprensión,  he elegido uno, el caso de Charles y Marion

Charles de 70 años está severamente afectado de una parálisis supranuclear progresiva. Su mujer, Marion, de 66 años, es su cuidadora principal, tarea que realiza con entusiasmo y amor. Con todo, cuenta con un apoyo de profesionales financiados por NHS Continuing Healthcare, ya que ella sola no puede con las tareas básicas de higiene y movilización de su marido. Pero el tiempo pasa y Marion se siente ahogada en casa. Ahora un PHB le permite contratar 4 horas semanales extras de profesional de apoyo, con el objetivo de tener un respiro. Este pequeño presupuesto, según dice ella misma, le ha permitido abrir una brecha en una rutina muy abrumadora, y tener más fuerzas para continuar.

El sistema ya está gastando muchos recursos en personas que tienen necesidades complejas y de largo recorrido, y muy probablemente lo hace de manera poco apropiada. Probar de dar voz a los pacientes, y a sus familias, para saber cómo creen que se puede gastar una parte de estos recursos, puede ajustar los gastos, al mismo tiempo que mejorar sus vivencias.

Si siempre se ha dicho que nuestro sistema sanitario se parece tanto al británico, ahora, en los retos de la cronicidad, no deberíamos tener ningún motivo para quedarnos atrás. La receta es sencilla: estudiemos qué hacen y, si puede ser, les imitamos.

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