lunes, 15 de enero de 2018

Los americanos han descubierto la sopa de ajo (la atención primaria)








En 2006, un grupo de proveedores sanitarios norteamericanos crearon PCPCC (Patient-Centered Primary Care Collaborative), un organismo sin ánimo de lucro que, con la misión de conseguir un sistema sanitario más eficiente y más efectivo, se han dedicado a potenciar la atención primaria y los programas comunitarios. Diez años más tarde, PCPCC acaba de publicar una evaluación de los resultados de sus esfuerzos en "The Impact of Primary Care Practice Transformation on Cost, Quality, and Utilization", en la que reconocen que, tratándose de una dinámica que fomenta experiencias espontáneas (bottom-up), la evaluación les está siendo de interpretación difícil, pero si nos fijamos en la iniciativa más consolidada, "Patient-Centered Medical Home" (PCMH) de Michigan, se observa que los costes se reducen, los servicios preventivos se utilizan más, los indicadores de calidad mejoran, las hospitalizaciones potencialmente evitables se reducen en un 14%, mientras que el uso de urgencias por parte del mismo grupo de pacientes crónicos se reduce en un 11%.

El movimiento PCPCC se está extendiendo con muchas dificultades por el territorio. A pesar de ello, afirman que en 44 estados se han aprobado 330 leyes que apoyan el desarrollo de los proyectos y que el 45% de los médicos de familia ya están colaborando de una manera u otra. Vemos también que, con el fin de ofrecer más herramientas a los entusiastas de la atención primaria, PCPCC ha publicado los 7 principios para, según ellos, conducir el sistema sanitario hacia un futuro vibrante de una atención primaria centrada en la persona, el trabajo en equipo y las necesidades comunitarias.








Centrados en las personas y en las familias

La atención primaria debe centrarse en el concepto bio-psico-social de la salud de las personas, por lo que los clínicos deben conocer la forma de ser de cada paciente y de su entorno y, cuando aparecen problemas de salud significativos, deben tener la capacidad de elaborar evaluaciones generales e integrales y planes individualizados generados de manera conjunta por todos los profesionales sociales y sanitarios implicados, siempre a partir de las decisiones compartidas con los pacientes y con sus familias.

Atención continuada

Un hito de la atención primaria es establecer relaciones entre profesionales y pacientes que sean de confianza, de respeto, dinámicas y de larga duración. En este marco, la atención continuada da la perspectiva necesaria para ir ajustando, de manera apropiada, los requerimientos que van apareciendo a lo largo del camino de la vida, incluyendo las fases finales.

Atención global y equitativa

La atención primaria debe hacerse cargo de todas las necesidades de salud de las personas, tanto en procesos agudos, en procesos crónicos, en programas preventivos, en salud mental, en salud bucodental, en promoción de la salud, etc. Los equipos de atención primaria deben buscar los acuerdos y alianzas para garantizar los servicios no cubiertos directamente, y además deberían conocer el impacto de los determinantes sociales en la salud de las colectividades que atienden, para ajustar sus actuaciones de acuerdo con los servicios sociales y los movimientos comunitarios.

Trabajo en equipo multidisciplinar

Los profesionales, los pacientes y sus familias deben establecer conjuntamente los objetivos asistenciales de cada proceso clínico, por lo que los profesionales deben poder ejercer sus competencias y responsabilidades y deben estar formados en la conducción de dinámica de grupos y en liderazgo.

Coordinación e integración

La atención primaria debe integrar las actividades clínicas de sus pacientes, llegando a influir en todos los niveles asistenciales y, además, debe ayudar a los pacientes a entender las recomendaciones que reciben de otros profesionales, así como a navegar de la manera más apropiada por el sistema, especialmente en las transiciones después de las altas de los hospitales.

Accesibilidad

La atención primaria debe ser accesible tanto presencial como virtualmente, y debe poder ejercer en el lugar (físico) de la comunidad que sea el más adecuado para cada circunstancia. También debe actuar de puerta de entrada al sistema para dirigir los pacientes a los servicios especializados más apropiados para sus necesidades.

Prácticas de alto valor

La atención primaria debe ser la clave para obtener los mejores resultados en salud y, por este motivo, ha de garantizar que sus prácticas son las de máximo valor posible en el entorno en el que trabaja.


Ya hace años que Elliot Fisher advirtió que desde Darmouth Institute habían observado que en los territorios donde había más médicos de familia los resultados en salud poblacional eran mejores, pero no es hasta ahora que un movimiento (PCPCC) intenta llevar a la práctica, con muchas dificultades, reformas en la línea apropiada. Se puede decir que los americanos han descubierto la sopa de ajo, pero que todavía están en la búsqueda de la receta.

El sistema sanitario norteamericano es el más caro y, probablemente, el más injusto del mundo occidental. Por este motivo quiero aclarar que no he sacado del cajón este proyecto para aprender de él, como hacemos por otro lado con tantas cosas de los americanos, pero en cambio creo de interés aprovechar la frescura de sus 7 reflexiones, obligadas por sus propias carencias, porque quizás nos podrían ser de ayuda para reformar nuestra atención primaria, la cual, a pesar de sus indudables bondades, se halla ahora mismo faltada de un relanzamiento.



Jordi Varela
Editor


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