viernes, 8 de noviembre de 2019

Cibercondría: el uso inadecuado de internet incrementa el derroche sanitario








El crecimiento de internet ha llevado a que la información de salud sea más accesible que nunca. Cada vez más personas obtienen información de salud en internet, que probablemente se ha convertido en el método más popular para obtener conocimientos en este campo. Internet ha aportado grandes beneficios y oportunidades, como ofrecer respuestas instantáneas sobre la naturaleza, causa, prevención y tratamiento de cualquier enfermedad, así como recomendaciones para mantener hábitos saludables, con cada vez más aplicaciones en el campo de la salud. Podemos conectarnos a internet con múltiples dispositivos (tablets, smartphones), de tal manera que en España el 93% de la población tiene actualmente conexión a internet. Sin embargo, personas que estén angustiadas o ansiosas por su salud pueden acceder a internet con el propósito de autodiagnosticarse y así presuntamente tranquilizarse. Esta búsqueda de contenidos sobre enfermedades tiene por objetivo aliviar la ansiedad, pero produce precisamente el fenómeno contrario, incrementando el estrés y la preocupación. Y esto es aún peor si la información obtenida es inexacta, incompleta y errónea, como sucede en múltiples ocasiones.

La cibercondría se define como el aumento de la ansiedad o la angustia asociadas a búsquedas on-line excesivas y repetidas sobre información relacionada con la salud, lo que supone pasar una cantidad excesiva de tiempo conectado a expensas del abandono de otras actividades más productivas y necesarias, y un aumento de la ansiedad después de la búsqueda. Un exhaustivo metaanálisis relaciona la ansiedad que experimenta la persona por su propia salud con las búsquedas que realiza en internet sobre el tema, siendo esta asociación mucho más fuerte en las personas que padecen cibercondría.

Estudios experimentales ya han evidenciado que la visualización de información médica en internet puede aumentar la ansiedad, la preocupación y el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad. Personas especialmente sensibilizadas tras la búsqueda de síntomas y explicaciones sobre los mismos pueden experimentar un ligero alivio de esta ansiedad a corto plazo, aunque a largo plazo se incremente aún más la angustia. Esta secuencia convierte el fenómeno en un círculo vicioso que refuerza ese comportamiento, lo hace cada vez más intenso y repetitivo, y termina ocasionando depresión, deterioro funcional y abandono de actividades de la vida diaria.

La preocupación creciente respecto a padecer enfermedades, agravada por este comportamiento compulsivo, acarrea lógicamente una mayor demanda y un creciente consumo de recursos sanitarios, tales como visitas a múltiples profesionales de la salud y peticiones de pruebas complementarias y tratamientos que tampoco alivian la ansiedad. Es muy interesante el hallazgo realizado por un estudio  que relaciona las búsquedas excesivas en internet con una mayor utilización de consultas sanitarias en relación con la salud física y un menor uso de los servicios de salud mental. Estos resultados podrían reflejar tanto una escasa conciencia acerca de la génesis de los síntomas que presenta la persona afectada, como una baja confianza en que el profesional de salud mental pueda ofrecerle más información de la que ya obtiene de internet, por lo que necesitará nuevas investigaciones para aclarar esta incógnita.

Los sistemas sanitarios actuales, en nuestro entorno, se enfrentan a una creciente demanda asistencial, por un lado, por problemas relacionados con el envejecimiento y la cronicidad, y, por otro, por el temor a enfermar de personas relativamente sanas. En muchos casos, las fuentes de información sobre la enfermedad existentes en internet, más que apaciguar este miedo, lo incrementan y magnifican, lo que lleva a buscar pruebas diagnósticas y tratamientos tan innecesarios como peligrosos. La identificación y correcto abordaje de este reciente fenómeno nos permitirá mitigar sus devastadores efectos.

5 comentarios:

  1. Una de las razones de que eso sea así es que Internet se ha convertido más en un gran mercado, donde todo el mundo ofrece sus productos para satisfacer necesidades, reales o no, de los usuarios. No es una fuente de conocimiento que pretenda la emancipación o la autonomía personal: se ha convertido en una extensión más de un capitalismo salvaje, donde todo es susceptible de compra-venta, donde los miedos, temores e inseguridades son los mejores nichos para colocar tu producto.
    Un saludo
    Marcos

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  2. Muchas gracias Marcos por tu acertado análisis, desde mi punto de vista se conjugan una banalización de la atención sanitaria, en la que se publicita su deseabilidad mientras que se minimizan sus posibles consecuencias negativas, a la vez que la voracidad impuesta por el consumismo nos lleva a hiperutilizar servicios que en ocasiones son innecesarios. Internet mal usado magnifica este problema.Un afectuoso saludo

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  3. La relación humana nunca comienza en la distancia. El cara a cara (o el cuerpo a cuerpo) es lo que nos constituye y da seguridad. Un buen momento para repensar la actual alternativa de terapias psicológicas que obvian la presencia y la directa mirada del otro. Gracias Andrés por tus reflexiones.

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    1. Apreciado Juan, comparto tu comentario. En tu labor profesional demuestras que, acortando las distancias, mejora la calidad de la relación entre las personas. Un fuerte abrazo

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