viernes, 11 de diciembre de 2015

Luz en los ojos y fuerza en el brazo







En el último número de la revista del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona se plantea a seis colegas una cuestión muy importante: ¿cuáles son los tres temas más importantes que hay que abordar en el ámbito sanitario? He dado muchas vueltas y, con franqueza, me parece que no sabría qué contestar. Cada uno de los temas que sugieren los colegas encuestados daría para un debate en profundidad: papel de la ciudadanía, modelos integrados de atención a la cronicidad, financiación, remuneraciones, investigación, respeto por el trabajo de los profesionales, etc.

Ante mi incapacidad por identificar ningún tema concreto he dado un paso atrás y me he preguntado, ¿cuáles deberían ser las condiciones para poder abordar los temas importantes? ¿Qué necesitamos para poder abordar temas importantes?

El último verso del poema El cant de la senyera, de Joan Maragall (1860-1911), dice "luz en los ojos y fuerza en el brazo". Quizás tirando de este hilo podré contestar la pregunta. "Luz en los ojos" se puede interpretar como "lucidez" y "fuerza en el brazo" como "energía".

La lucidez en el mundo sanitario, entendida como la capacidad de comprender las cosas, no puede ser individual. El lúcido aislado puede ser un genio (no pasa todos los días), pero en muchos casos se convierte simplemente en un iluminado. La lucidez es la suma de muchas ideas, en el marco de un proceso crítico e iterativo, que lleva a comprensiones provisionales de la realidad. La suma de lucidez ayuda a identificar los temas importantes y a elegir el camino.

El contexto ayuda, pero la energía es la de cada uno. La energía la llevan las personas. El contexto influye porque en un ambiente indolente y abúlico la energía individual se disipa rápidamente. Al hablar del contexto no quiero hablar de los clásicos "grupos de mejora". Tal vez, para permitir la expansión positiva de la energía individual, sí que hay que evitar los "grupos de empeora" (los de la queja continua, los de la parálisis por el análisis, los de la ausencia de autocrítica, los que sólo piensan cuando calientan sillas del bar...).

Reconozco que cuesta encontrar ejemplos de lucidez colectiva. Así, de una manera muy académica podríamos hablar del siglo de Pericles o, en ciencia, el siglo XVIII en la Europa protestante. Tal vez, con coordenadas locales, la lucidez es un bien escaso (espero que sea un bien recuperable). Pero como ejemplo de energía os propongo el fragmento "O Fortuna" de la cantata Carmina Burana, de Carl Off (1.895-1.982).

Por último, se debería tener siempre presente que para abordar los temas importantes la lucidez (colectiva) y la energía (individual) se deben dar siempre simultáneamente. Como diría mi abuela: dios nos guarde de los lúcidos apáticos o de los hiperactivos desorientados.



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