lunes, 15 de octubre de 2018

La teoría de los reservorios y el sobrediagnóstico del cáncer








La medicalización de la prevención del cáncer ha generado una cierta confusión en muchas personas que han llegado a pensar que haciéndose las revisiones recomendadas evitarían el riesgo de desarrollar la enfermedad, con lo que vendría a ser una semejanza con los controles anuales de los automóviles. La cuestión, no bien explicada ni comprendida, es que muchas degeneraciones cancerosas de células, especialmente las glandulares (tiroides, mama y próstata), no progresan, o lo hacen de una manera muy lenta. Nuestros cuerpos están resignados, pues, a convivir con reservorios de cáncer, por lo que su detección y tratamiento es una fuente de sobrediagnóstico. El siguiente gráfico del National Cancer Institute es muy ilustrativo del fenómeno.



En los estudios elaborados a partir de autopsias de hombres que habían muerto por cualquier causa, se ha observado que el cáncer de próstata está presente en una cantidad muy significativa de ellos, con una prevalencia ascendente con la edad que llega hasta el 59% en los mayores de 79 años, mientras que esta afección genera sólo el 2,3% de la mortalidad masculina. Estos datos reflejan que el reservorio biológico de cáncer de próstata no progresivo es muy importante, por lo que se trata de un terreno abonado para diagnósticos de lesiones indolentes, que justificarán intervenciones terapéuticas agresivas con secuelas que afectarán la calidad de vida de las personas, sin haberles aportado ningún beneficio, ya que su cáncer en particular no habría progresado.

Entre las mujeres, la prevalencia del cáncer de mama es del 1%, pero este cáncer dispone de un reservorio biológico de carcinoma ductal in situ del 9%, al que se le debería añadir otro 10% correspondiente a las hiperplasias atípicas. De todo ello se deduce que, si se buscara con tenacidad, de cada 100 mujeres, en 20 se encontrarían lesiones cancerosas de mama, mientras que la mortalidad femenina por este cáncer es del 3,8%.

Con los datos en la mano, convendría reflexionar más sobre la evolución natural de la degeneración celular para ajustar las actuaciones de la medicina preventiva, si lo que se quiere es reducir el sobrediagnóstico y los tratamientos inapropiados que se derivan.


Jordi Varela
Editor

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