miércoles, 19 de febrero de 2014

Problemas retorcidos, soluciones prometedoras


Avances en Gestión Clínica inaugura hoy una nueva sección que verá la luz cada miércoles. Esta nueva ventana nos permitirá difundir visiones complementarias a la línea editorial, nos sorprenderá con contribuciones eclécticas y abrirá el abanico de opinión en la exploración de los avances que nos ocupan y preocupan. Cada voz vendrá envuelta en forma de columna y mantendrá su propia identidad que caracterizará su enfoque y contenido. 

Para abrir la serie, quisiera centrar la atención en la dificultad de avanzar en sanidad, el reto que entraña lograr buenos resultados y la promesa de algunas soluciones. Incluso en tiempos de bonanza se oía el discurso de la escasez de recursos en sanidad, la necesidad de priorizar en función del valor (coste-efectividad) y las ganancias potenciales de una mejor organización. Y es que los problemas de la sanidad son de difícil solución ya que pertenecen a la categoría de problemas retorcidos (wicked problems) descritos por Rittel y Webber en el marco de la planificación de políticas sociales. El cambio climático, la obesidad infantil o los accidentes de tráfico serían otros ejemplos de problemas retorcidos.

Los problemas retorcidos se caracterizan por:
  1. No tener una formulación definitiva
  2. No estar acotados en el tiempo
  3. Sus soluciones no son verdaderas o falsas, sino buenas o malas
  4. No existe prueba inmediata y definitiva para sus soluciones
  5. Cada solución es una “operación única”; ya que no se puede aprender por ensayo y error, cada intento cuenta de manera significativa
  6. No tienen un conjunto innumerable de soluciones potenciales
  7. Cada problema es esencialmente único
  8. Cada problema puede ser considerado como síntoma de otro problema
  9. La existencia de discrepancias puede explicarse de varias formas. La elección de la explicación determina la naturaleza de la resolución del problema
  10. El planificador no tiene derecho a equivocarse
Un problema cuya solución requiera que un gran número de personas cambie su mentalidad y comportamiento es probable que sea un problema retorcido. ¿Cuántas situaciones no encajan en esta categoría?

En plena era digital, a cada problema retorcido que se pueda imaginar le ha salido una solución prometedora de base tecnológica, a modo de “deus ex machina”. Cómo si la simple introducción de tecnología solventase los problemas de fragmentación o la complejidad social. La revisión crítica de soluciones a problemas retorcidos y sus marcos de evaluación serán objeto de esta columna en sus futuras entregas.

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