viernes, 21 de febrero de 2014

Sangre: cuanta menos mejor





El Dr. Enrique Gavilán obtiene, con éste, el tercer tweet de la semana. El primero fue referente a la génesis de nuevas enfermedades y el segundo a la poca consistencia de la mitad de las recomendaciones de la OMS. Este tweet elegido hoy nos lleva hacia el universo de la indicación de las transfusiones de sangre.

El artículo referenciado ha sido publicado este mismo mes en el American Journal of Medicine. Se trata de un meta-análisis y una revisión sistemática. Los investigadores americanos que firman el trabajo rastrearon Medline para buscar ensayos clínicos controlados que compararan resultados clínicos de grupos de pacientes con los que se habían empleado criterios restrictivos (Hb <7g/dL) para la indicación de transfusión de sangre, con los resultados que habían obtenido otros pacientes que habían sido transfundidos con criterios más liberales. Finalmente se seleccionaron tres ensayos con 2.364 participantes, en los que el meta-análisis mostró que los pacientes que habían sufrido criterios restrictivos en la indicación de la transfusión habían mostrado, de manera significativa, menos síndromes coronarios, menos hemorragias, menos infecciones bacterianas y menos mortalidad que los que se habían transfundido con criterios más liberales.



A pesar de los fuertes controles de seguridad en la obtención de sangre humana para transfundir, hay evidencia creciente de que la sangre ajena aporta riesgo para los pacientes y, dado que muchas de las transfusiones que se indican son claramente evitables, me parece oportuno hablar de ello un poco más, y por eso el próximo lunes trataré sobre los programas de ahorro de sangre (Patient Blood Management), especialmente desarrollados en Australia con buenas perspectivas. 

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