lunes, 22 de septiembre de 2014

Contradicciones de la medicina de hoy según la Dra. McCartney








La Dra. Margaret McCartney, médico de familia escocesa y colaboradora habitual del BMJ, es la autora del libro "The Patient Paradox", una obra con visión científica crítica escrita desde el consultorio. Sigo regularmente las aportaciones de la Dra. McCartney y dos tweets de ella ya han sido seleccionados tweet de la semana en este blog: "Cáncer: ¿son oportunas las metáforas militares?" y "Si no morimos de cáncer, ¿de qué lo haremos?". El 17 de junio tuve la oportunidad de escucharla en la conferencia inaugural de la Jornada de la Sociedad Catalana de Farmacia Clínica. La tesis de su discurso: "Too much medicine for the well and not enough for the sick" me pareció oportuna y por ello me decidí a leer su libro; y les adelanto que me ha gustado tanto, que si fuera editor, ahora mismo encargaría su traducción.

¿A qué paradoja se refiere la Dra. McCartney?

Esta paradoja no és ni más ni menos que la tesis de su discurso de Barcelona. Si está enfermo debes ser persistente para recibir la atención adecuada (pedir hora al médico de familia, verte limitado a un tiempo escaso para explicarle qué te pasa, soportar listas de espera para recibir atención especializada, etc). Pero si te encuentras bien, entonces la situación es inversa, y entras en riesgo de sobreactuación sanitaria, como por ejemplo que en un cribaje o en una revisión te coloquen el cartel de paciente, o de pre-paciente, o de estar en situación de probabilidad de serlo y, en consecuencia, recibas tratamientos preventivos por alguna patología que nunca tendrás, o que seas tratado para combatir una enfermedad que no tienes.
La ley de la asistencia sanitaria inversa fue descrita por primera vez en Lancet por Julian Tudor Hart, un médico de familia galés, el año 1971. Según él: "La disponibilidad de recibir buena medicina tiene tendencia a variar de manera inversa a la necesidad. Esta ley opera completamente cuando la asistencia sanitaria está expuesta a las fuerzas del mercado".

Guía de temas tratados en "The Patient Paradox" (para animarles a la lectura)  

La autora defiende una práctica médica que sepa valorar riesgos y beneficios de manera conjunta con los pacientes, que evite medicalizar personas sanas, que practique la continuidad asistencial frente a la fragmentación, que se concentre en las actividades clínicas probadas y que aborde el final de vida de los pacientes de manera clara y honesta.

Según ella los retos para un médico de familia de hoy son monumentales: la industria relacionada invierte, innova y presiona por la cuota de mercado; las asociaciones de pacientes actúan, bajo ese influjo, a menudo como asociaciones de consumidores y, de acuerdo con ello, los partidos políticos prometen, en campaña, actividades preventivas de efectividad dudosa.

No se pierdan los ejemplos de consultorio de la Dra. McCartney: su indignación cuando un paciente le reclama las pruebas a las que le han dicho que tiene derecho, o su irritación con el gobierno cuando tiene que atender una paciente con depresión, mientras la pantalla le recuerda que debería programarle una citología si quiere cobrar los objetivos.

En resumen: excelente libro para los amantes de una práctica clínica de criterio independiente, con oportunas reflexiones para los médicos de familia que aman el oficio. Un alegato en defensa de la sanidad pública y en contra del mercadeo de lo que la Dra. McCartney llama "sexed up medicine". Un texto profesional y crítico.

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