viernes, 13 de junio de 2014

Si no morimos de cáncer, ¿de qué lo haremos?






La Dra. Margaret McCartney, médico de familia que trabaja en Glasgow, ha escrito un interesante artículo en el British Medical Journal a raíz de haber escuchado por la radio una entrevista que le hacían al Dr. Harpal Kumar, Director de Cancer Research UK: "Nuestro objetivo es estar seguros de que muy poca gente morirá de cáncer". Dijo el investigador, y entonces el periodista le preguntó "¿Y si no morimos de cáncer, de qué lo haremos?". Como ven, el contexto de la conversación radiofónica, que inspiró a la Dra. McCartney, es muy sugerente, y por eso me permito traducir algunas de sus reflexiones.

"Si logramos evitar más muertes por cáncer, probablemente lo deberíamos considerar un éxito, debido a que algunos de estos procesos clínicos son particularmente desagradables, con dolor y discapacidad, y no olvidemos que muchos de ellos causan muertes prematuras, aunque otros procesos cancerosos, al contrario de los primeros, sólo son el punto final de una larga existencia. A pesar de estas consideraciones, creo que la pregunta del periodista es oportuna. ¿Hemos pensado suficientemente en esto de la muerte? ¿Qué alternativas tenemos? ¿Una muerte súbita por un infarto? Aparentemente ideal, con buena salud hasta el momento del ataque, pero sin ninguna oportunidad de rubricar nuestra trayectoria vital, sin podernos despedir de las personas queridas. ¿O quizás preferiríamos una lenta derivada hacia la fragilidad que nos acabaría causando una fractura de fémur, intervenciones quirúrgicas, infecciones postoperatorias y, por último, un ictus invalidante? Es evidente que para muchos, el mejor escenario para morir es en un entorno familiar, contando con el apoyo de un equipo profesional que evite el sufrimiento. Pero que fácil de describir y que difícil de que se den las circunstancias para conseguirlo"

"A los médicos se nos ha enseñado que esto de la muerte es un fracaso de nuestra actuación clínica. Sólo vemos la muerte como un fenómeno que puede ser evitado con un diagnóstico precoz, un TAC de urgencias o un tratamiento adecuado, y esto es negativo, porque nos impide pensar que alrededor del proceso de final de vida hay muchas otras consideraciones, y no sólo culpa y errores."

Buenas reflexiones de la Dra. McCartney, y a partir de ellas quiero añadir que pienso que los médicos y las enfermeras deberíamos ser más proactivos y deberíamos saber preguntar más sobre cómo las personas que atendemos ven sus propios procesos de final de vida, y si lo hacemos, estén seguros de que esta conversación acabará siendo muy provechosa, sobre todo para el paciente.

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