viernes, 29 de mayo de 2015

Riesgos de la prevención y oscurantismo





El Dr. Josep Vidal Alaball nos lleva a un artículo del blog del BMJ redactado por el Dr. Carlos Martins, médico de familia portugués, que nos advierte de que, en su país, la mayoría de las personas están convencidas de que deberían hacerse analíticas anuales, o incluso otras pruebas de imagen, como mecanismo de prevención de enfermedades. Lo hemos de admitir, la idea de la bondad de los controles preventivos está extendida entre la población, y ello distorsiona la actividad clínica de los consultorios.


Aparte de la descripción de la presión consumista sobre la atención primaria, lo que más me ha gustado del post del Dr. Martins es su propuesta de elaboración de materiales comunicativos para explicar las características de cada prueba preventiva, según un guión explícito: a) indicaciones, b) riesgos inherentes, c) valor predictivo, d) número de personas a cribar para la detección de un caso (una versión preventiva del NNT o number needed to treat), y e) número de personas a cribar para la aparición de un riesgo inherente a la prueba (NNH o number needed to harm).

Y la pregunta es: ¿cómo puede ser que los productores de medicamentos estén obligados a comunicar al consumidor toda la información conocida, en positivo y en negativo, de su uso, mientras que a los proveedores de pruebas preventivas nadie les pida que deberían comunicar las consecuencias que para el paciente puede tener el sólo hecho de hacérselas?


Jordi Varela

Editor

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