lunes, 27 de febrero de 2017

Más servicios comunitarios para las personas mayores








The Guardian convocó un grupo de expertos y les preguntó cómo creían que se podrían mejorar los servicios sanitarios para las personas mayores en la comunidad. Hay que aclarar que los expertos eran ingleses y que el universo del debate era Inglaterra, pero, dadas las semejanzas de los sistemas, pienso que sus opiniones nos deberían ayudar también a nosotros, a saber cómo priorizar mejor los recursos. Las siguientes seis líneas estratégicas están inspiradas en el que, en su día, publicó The Guardian, pero advierto, que han sido reelaborados con cocina propia:

1. Revertir los recortes de los presupuestos sociales

Por lo que se refiere a las personas mayores, los impactos presupuestarios entre servicios sociales y sanitarios son vasos comunicantes. Si se recortan prestaciones sociales, la presión va hacia la provisión sanitaria, y viceversa. Y dado que, al fin y al cabo, todo el dinero es público, parecería más inteligente no regatear en servicios comunitarios, ya que los hospitalarios no sólo son tremendamente caros, sino que a menudo están desenfocados, especialmente cuando se trata de atender personas frágiles.

2. Alinear los objetivos y los recursos asistenciales

Una vez se han elaborado, de manera conjunta entre servicios sociales y sanitarios, los planes terapéuticos individualizados de las personas mayores frágiles, debería haber, en cada territorio, una enfermera comisionada que, en situaciones críticas, tuviera capacidad ejecutiva para disponer de los recursos sociales y sanitarios que más se ajustaran a las necesidades del momento y evitar así actuaciones inapropiadas.

3. Potenciar los servicios sanitarios de las residencias sociales

Los servicios sanitarios que se ofrecen en las residencias sociales deberían dar un salto cualitativo y cuantitativo, para conseguir que muchas descompensaciones clínicas se pudieran resolver internamente, con programas de intensidad de cuidados comparable a las hospitalizaciones domiciliarias. También convendría reforzar los servicios de rehabilitación y fisioterapia de dichas residencias.

4. Redoblar el apoyo a los cuidadores

Dotar del presupuesto necesario la ley de la dependencia sería una inversión coste-efectiva, si se tiene en cuenta la investigación, como explica la profesora Vlachantoni en The Guardian, que demuestra que la familia es el puntal más importante para la atención de las personas mayores. Convendría, pues, priorizar los programas dirigidos a los cuidadores, como por ejemplo: la conciliación laboral, los pagos compensatorios, el apoyo emocional, especialmente en situaciones de demencia y de trastornos mentales, o la planificación de períodos de respiro, según los casos.

5. Aprender de los proyectos que van bien

Dado que no hay una fórmula validada para la atención comunitaria de las personas mayores, es necesario que los proyectos pilotos se expliquen y se evalúen, como en este mismo blog se ha hecho con el proyecto de Torbay, las unidades virtuales del NHS, la OSI Bidasoa, las hospitalizaciones domiciliarias de Althaia y Badalona o la iniciativa Buurtzorg Netherland. La fórmula más recomendable es bien sencilla: estudiar los proyectos que funcionan y repensarlos de acuerdo con las circunstancias locales.

6. Cambiar la forma como se habla de las personas mayores

El sistema sanitario tiene un ageismo (discriminación por edad) implícito que se expresa de diferentes maneras. El hecho de que los hospitales modernos estén diseñados en base a la eficiencia, hace que las personas mayores a menudo sean un estorbo en un entorno siempre tan ajetreado, y esto se manifiesta en el trato de muchos profesionales, pero también en el léxico de la gestión, como cuando se habla de los pacientes bloqueadores de camas o de los problemas de drenaje de altas debido a circunstancias sociales.

Los servicios que se ofrecen a las personas mayores frágiles deben basarse en sus necesidades reales, en vez de hacerlo desde la oferta instalada (hospitales costosísimos o residencias sociales infradotadas). Continuar como hasta ahora es caro e inefectivo y, por ello, pienso que la receta de los expertos consultados por The Guardian es muy apropiada para ir girando el enfoque.


Jordi Varela
Editor

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