lunes, 7 de enero de 2019

Decisiones compartidas, a propósito de la otitis infantil








@varelalaf
Una madre pide hora al pediatra porque su hija de tres años ha pasado mala noche y, cuando se le pregunta, se queja de los oidos. El médico, tras el examen, confirma el diagnóstico y prescribe antibiótico y analgésico. La madre, que hace poco que ha visto en la televisión un informe sobre las resistencias a los antibióticos, pone alguna tímida objeción, pero la respuesta del pediatra es contundente: si no atacamos la otitis desde el prin-cipio, la infección puede llegar a afectar a los huesecillos del oído, e incluso los podría fundir.




¿Qué dice la evidencia sobre el tratamiento de la otitis media aguda infantil?

Un grupo de investigación australiano ha elaborado una ficha (decision aid) para ayudar a padres y pediatras a compartir la decisión sobre si el niño o niña con otitis media aguda debería tomar anti-bióticos, y para ello los investigadores han contado con una revisión Cochrane específica, de la que se deduce que, al tercer día de haber empezado la infección, de cada 100 niños, 82 se encuentran mejor de una manera natural, mientras que con antibióticos la cifra asciende a 87 (cinco más), y en lo referente a los efectos indeseables (diarrea, vómitos o erupciones), los antibióticos se comportan peor, en una medida también discreta (cinco niños más).

La prescripción de antibióticos en los casos de otitis media aguda en pediatría es una decisión que se mueve en el territorio de las zonas grises, una situación ideal para que los pediatras impliquen a los padres. Además, si se quiere hablar también de las posibles complicaciones de la otitis a medio-largo plazo, cosa que hace el pediatra del ejemplo, conviene recordar que la evidencia dice que el uso de los antibióticos podría reducir el riesgo de perforaciones timpánicas, hecho que se debería contrapesar con el potencial peligro de generar resistencias que complicarían el tratamiento de eventuales recidivas. En cuanto al riesgo de mastoiditis (los huesecillos mencionados), hoy por hoy, las investigaciones no son concluyentes.

Las decisiones compartidas, un asunto de actitud de los médicos

El caso que he escogido para iniciar este post está basado en una entrevista clínica real, en la que el médico, sin valorar que tiene enfrente una madre sensibilizada, se enviste de autoridad y hace prevalecer el argumento del miedo usando una información errónea. En un post anterior ya desgrané las barreras existentes para el avance de las decisiones compartidas, pero ahora quiero poner énfasis en que la principal barrera observada es la actitud de muchos médicos, ya que las encuestas vienen avisando de que más de la mitad de las personas están predispuestas a implicarse en las decisiones clínicas, una cifra que no hace más que aumentar cada día que pasa.

Estimados colegas: es hora de bajar del pedestal para ajustar cada decisión a la mejor evidencia disponible y a las circunstancias clínicas, personales y familiares de cada paciente. Los nuevos tiempos nos lo reclaman.


Jordi Varela
Editor


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