miércoles, 10 de diciembre de 2014

Thinking differently en el envejecimiento saludable








Si bajamos por la pirámide de cronicidad, hasta los cimientos, encontramos la promoción de la salud para prevenir las enfermedades crónicas y retrasar la discapacidad. En Cataluña, este aspecto ya se ha ganado un espacio importante en el actual Plan de Salud y tendrá más en el próximo. Estamos en el inicio de un cambio cultural que nos llevará a un cambio de hábitos, por una vida más activa y menos sedentaria. Sabemos, sin embargo, si cada uno mira a su casa, que la adherencia es un reto: de hecho la actividad física, en una sociedad que no la contempla, se ha convertido en un deber y en una responsabilidad, que, como consecuencia, sin un retorno muy tangible e inmediato, es difícilmente sostenible. El reto es mayor en los ancianos, que pueden tener menos capacidad de adaptación al cambio y acumular problemas de salud y limitaciones funcionales. Por otra parte, el tiempo libre, del que algunos de ellos disponen, podría ser una ventaja.

La promoción del envejecimiento saludable se puede perseguir con la educación, que ciertamente está penetrando en la sociedad, con la prescripción de programas reglados de ejercicio físico y de una dieta adecuada, por ejemplo, que son recetas adecuadas y necesarias. Pero, si mantener la adherencia es difícil en lo más sencillo como tomar una pastilla, aún lo será más ante un programa de ejercicio. Como se ve, el reto es complejo. Para dar respuestas, podemos seguir con esquemas de mejora continua, basados en "mejorar lo existente", o hacer algo diferente, añadiendo valor. Tal y como postulaba Alfons Cornella hace unos días, en la jornada del Plan de Salud, innovación = ideas + análisis de valor + resultados. Dentro del círculo, restringido, de los innovadores en envejecimiento se encuentra, sin duda, Linda Fried, geriatra y epidemióloga neoyorquina. La Dra. Fried es el tercer autor más citado en el campo de la geriatría y la gerontología y, tras una larga trayectoria en epidemiología geriátrica, fue la primera mujer en el cargo de decana de la escuela de Salud Pública de Columbia University, con el encargo de rediseñar el currículo de la Facultad para dar un nuevo énfasis en el envejecimiento saludable, la preservación de la salud y la prevención. Entre sus "logros" más destacados está la maternidad del concepto de fragilidad, durante su larga estancia en Johns Hopkins, en Baltimore, y la definición operativa consiguiente, en el Cardiovascular Health Study, que resiste como gold standard a distancia de años.




A principio de los años 90, Linda Fried, en colaboración con algunos activistas sociales, diseñó los Experience Corps®, un programa de voluntariado intergeneracional, en el que personas mayores con capacidad cognitivas preservadas y un mínimo de escolaridad, de diferentes grupos étnicos y niveles socioeconómicos, se incorporan a los colegios para ayudar a niños de primaria. Actualmente el programa, implantado en 22 ciudades de los Estados Unidos, cuenta con miles de voluntarios. Los creadores plantean incrementos de la actividad física (ni que sea sólo por el hecho de ir y volver del colegio entre 3 y 5 veces por semana), de la interacción social y de la estimulación cognitiva, para conseguir preservación y mejora en la movilidad, en la función global, en la calidad de la vida, en la función cognitiva e incluso en el gasto sanitario (con reducción de ingresos hospitalarios y otros costes). Todo a través de unas hipótesis fisio-patológicas muy detalladas, que tuve la suerte de poder escuchar directamente en un congreso de la Gerontological Society of America hace unos años. Siguiendo un abordaje muy completo, junto a implementar el programa y evaluar a nivel de impacto de población, se han realizado ensayos clínicos complejos en muestras de participantes. Las numerosas publicaciones (en el American Journal of Public Health, Journal of Urban Health, Journals of Gerontology, Neurobiology of Aging, etc.) ya han demostrado, por ejemplo, una mejora sostenida de la actividad física, sobre todo en los más sedentarios, el lado de beneficios en las notas escolares para los niños (el factor resultados en la ecuación de Alfons Cornella).

Por otra parte, el rol del voluntariado para promover el envejecimiento saludable sigue siendo discutido, con argumentos de peso; primero de todos, el riesgo de un sesgo de selección, por el que, aparte de unos criterios de inclusión obligatorios en un programa como éste (cierto nivel de escolaridad), las personas que participan tendrán un mayor grado de motivación y menos problemas anímicos, por ejemplo, y se terminan descartando grupos por los que las dificultades son aún mayores.

En conclusión, ¿qué podemos aprender de un programa innovador como Experience Corps®?
  1. Que aplicar un abordaje innovador, como en muchos otros campos, puede determinar soluciones diferentes con capacidad de implantación de largo alcance.
  2. Que la promoción del ejercicio físico no pasa por una única receta: se necesita un abordaje creativo para incluir factores de entorno y de diseño de los programas que los hagan prácticos y atractivos, estimulando la adherencia, y un abordaje individualizado y centrado en la persona, para proporcionar a cada uno una opción más ajustada posible.
  3. Que las personas mayores son un activo de nuestra sociedad, y tendremos que empezar a pensar, conjuntamente con ellas, qué valor añadido pueden aportar, que probablemente será enorme.

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