viernes, 26 de junio de 2015

Investigación biomédica: crisis de modelo






Jordi Camí, Director del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona y de la Fundación Pasqual Maragall, a través del tweet seleccionado, nos alerta del comentario hecho por Richard Horton, editor de The Lancet. "Mucho de lo que se publica es incorrecto", avisa el editor, lo que hace reflexionar en serio, sobre todo viniendo de quien viene. En el mundo de la biomedicina se detecta preocupación, como expresa Horton. Algunos investigadores tienen conflictos de intereses, pero muchos otros no y, éstos, de buena fe, sencillamente están inmersos en una cultura donde todos los parámetros van en contra de la práctica de una investigación basada en la calidad y la ética.


Los fondos de investigación, tanto públicos como privados, incentivan la competitividad basada en la métrica -explica Horton-. Por otro lado, las universidades y los grupos de investigación tienen que luchar para obtener ingresos, por lo que muchos, a fin de trabar un relato científico atractivo, retocan datos para aprobar hipótesis o, a la inversa, ajustan hipótesis para que encajen con los datos. Los editores, como el mismo autor del escrito admite, tampoco escapan a la crítica general.

El artículo de Richard Horton concluye: "La buena noticia es que el mundo científico comienza a darse cuenta de que hay que tomarse la situación de manera seria, pero la mala es que nadie está dispuesto a dar el primer paso para limpiar el sistema". Por si acaso, sin embargo, el editor suelta 7 ideas para avanzar en la buena dirección: a) cambiar el modelo de incentivos, b) exigir replicabilidad de los resultados de manera más consistente de cómo se hace ahora, c) promover la colaboración por encima de la competitividad, d) registrar y hacer públicos los protocolos de forma previa a la ejecución de los estudios, e) fomentar mucho más el trabajo de los revisores (peer review), f) mejorar los programas formativos de los investigadores, y g) subir el nivel exigido de significación estadística para los trabajos biomédicos, de manera comparable a como parece que se está haciendo en la física de partículas.

Creo que a las agendas de reformas, como las que propone Richard Horton, o las que hace poco publicó Richard Smith*, les convendría introducir otro concepto: las preguntas que acaban moviendo los proyectos de investigación se deberían acercar más a las necesidades reales de la práctica clínica.


* Ver el post: "Investigación: más transparencia por favor"



Jordi Varela
Editor

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