viernes, 15 de enero de 2016

Del cielo a la Tierra, de "Marte" a "El gran museo"








En el cielo como en la Tierra


¿Como sobreponernos a las grandes adversidades? ¿Podemos sobrevivir solos? ¿Puede sobrevivir alguien solo en Marte? Ridley Scott recupera el pulso sin dejar la espectacularidad más comercial y por ello nos ofrece preguntas y respuestas en Marte (The martian, R. Scott, 2015). Vemos como el astronauta Mark Watney, dado por muerto por sus compañeros en la superficie de Marte, tiene que enfrentarse por sí mismo a los peligros del planeta rojo y a la soledad. Con más ficción (u optimismo) que ciencia, veremos como los conocimientos bien aplicados a la práctica dan sus frutos y Watney consigue sobrevivir una temporada, manteniendo el nivel de oxígeno en el habitáculo, cultivando patatas y, finalmente, poniéndose en contacto con los compañeros. Hasta aquí, una excelente puesta en escena y una hábil dirección, pero sin mucha sorpresas. Como sucedía con Sandra Bullock en Gravity (A. Cuarón, 2013) o con Matthew McConaughey en Interstellar (C. Nolan, 2014), lo importante es una buena base teórica, un gran entrenamiento y una fuerte voluntad para salir adelante. Pero llega un punto, ya lo dicen las canciones, en el que se necesita un poco de suerte o una pequeña ayuda de los amigos. Y Watney precisa la ayuda de un equipo para sobrevivir, un equipo con recursos técnicos y humanos hecho de alianzas entre viejos enemigos, para reforzar las posibilidades de éxito de un proyecto integrador.

En la Tierra, como siempre

Bajamos, pero, a la Tierra y miramos una experiencia más cotidiana y menos prefabricada. La renovación del museo de historia del arte de Viena es el tema de un excelente documental que se estrena ahora y que tendrá, seguro, mucho menos eco que la película de Scott. El gran museo (Das grosse museum, J. Holzhausen, 2014) presenta con agilidad y precisión los mecanismos de un organismo público para sobrevivir en tiempos de crisis: cómo se ajusta el presupuesto, cómo se hace un lavado de cara para atraer más público, cómo cuidar de todos los detalles en cuanto a las obras y en cuanto al entorno... Una escena bastante significativa es la reunión de dirección con el personal de atención al usuario y los vigilantes de sala, donde se les pide opinión y puntos de mejora. De la misma manera que en el espacio, todos somos importantes para hacer equipo y hay que contar con la experiencia de cada uno. Lo más increíble constatar, sin embargo, es la respuesta de una trabajadora que, tras agradecer el gesto dice: "Quizás ahora conoceré a algún compañero de otras áreas. Diez años en esta casa y nunca nos ha presentado nadie. Podría ser que a partir de conocernos, podamos entender por qué funcionamos como lo hacemos y dar mejores opiniones o recomendaciones". ¿Les suena? Toquemos de pies en el suelo y tomemos nota.

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