viernes, 10 de julio de 2015

¿Sobrediagnóstico? Mi médico nunca me ha hablado de ello






En un estudio publicado en Health Affairs (Ong, 2015), se estima que en Estados Unidos, cada año, se sobrediagnostican 20.000 mujeres de cáncer de mama. Sin menospreciar el valor de la prevención secundaria, ahora ya hay programas preventivos con recorrido suficiente como para disponer de estimaciones rigurosas sobre los efectos secundarios que llevan implícitos, de entre los que destaca el riesgo de sobrediagnóstico.


El tweet de la escritora Martine Ehrenclou se centra en las carencias comunicativas del fenómeno, ya que si pinchan el link verán como un estudio australiano ha desvelado que sólo un 10% de las mujeres que siguieron un programa de cribaje de cáncer de mama fueron advertidas por sus médicos del riesgo de sobrediagnóstico. Creo que este tweet es oportuno para reivindicar la responsabilidad que tienen los clínicos de hablar con sus pacientes sobre los pros y contras de la petición de pruebas diagnósticas, sobre todo de las preventivas.

El asunto de fondo es que, en un ambiente de exhacerbación de la prevención, hablar de sobrediagnóstico es contraproducente. Va contra la cultura médica del "qué suerte que lo hemos pillado a tiempo", y contra la cultura popular del "cuanto antes mejor".

Con todo el respeto hacia los valores de la prevención secundaria, que los tiene, la pregunta es: ¿Cómo puede ser que cuando alguien compra ibuprofeno recibe un prospecto donde se le avisa, con profusión de detalles, de las bondades y de los efectos indeseables del producto, y en cambio los/las candidatos/as a la prevención sólo son guiados por las excelencias de la acción?




Jordi Varela

Editor

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