Todos los sistemas sanitarios necesitan racionalizar costes, al mismo tiempo que solucionar un montón de problemas complejos y mejorar resultados en salud. Hablamos, pues, de retos difíciles, que pueden convertirse en imposibles sin la implicación de los médicos, y por eso me ha parecido relevante el artículo "Engaging Doctors in the Health Care Revolution" de Thomas Lee y Toby Cosgrove que, desde Harvard Business Review, han buscado soluciones en Max Weber y sus 4 motivaciones fundamentales para las acciones sociales.
Motivación 1. Buscar propuestas nobles
Cuando se reúnen gestores y médicos deberían hacerlo para hablar de pacientes, de calidad y de resultados, y si de verdad quieren cambiar el statu quo, no deberían moverse de este guión. La conversación, por tanto, no debería empezar nunca por contratos y compensaciones, esto, si acaso, va al final, después de los acuerdos principales. Los gestores deben escuchar, deben valorar puntos de vista y deben saber generar un proceso en el que todas las partes implicadas deberían tener la oportunidad de modelar los detalles de la operativa. Para estos procesos, convendría tener presente un guión básico de 3 puntos, que los autores extraen de Mayo Clinic: a) en el momento de sentarse, todo el mundo debe tener claro que las cosas no pueden seguir haciéndose como se están haciendo, b) el proyecto transformador que se plantee debe estar inequívocamente centrado en el paciente, y c) este es un camino que todos los implicados harán juntos.
