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lunes, 12 de abril de 2021

Decisiones compartidas, evaluar para avanzar

Jordi Varela
Editor



El avance de las decisiones clínicas compartidas está siendo casi inapreciable y, por este motivo, se debería prestar atención a los resultados del ensayo clínico del grupo de investigación de Víctor Montori, evaluación que fue llevada a cabo con casi mil pacientes con fibrilación auricular, los cuales tenían que decidir si querían tomar anticoagulantes y, caso de hacerlo, cuál elegirían. En el ensayo, el grupo de pacientes de intervención pusieron a prueba un instrumento de apoyo a las decisiones compartidas, mientras que el de control siguieron la vía clínica habitual.

lunes, 8 de octubre de 2018

La entrevista clínica está lejos de su mejor momento








@varelalaf
La formación de los médicos en entrevista clínica se encuentra lejos del rigor exigido en otros campos considerados básicos como la estadística, la anatomía o la fisiología. Este es un hecho difícil de entender, dado que es obvio que si un médico no escucha el relato del paciente con profesionalidad, el razonamiento clínico quedará, con certeza, seriamente sesgado, induciendo a pruebas innecesarias y a errores diagnósticos. A pesar de la falta de estudios rigurosos sobre el tema, una revisión sistemática y un meta-análisis sugieren que una comunicación efectiva tiene impacto en los resultados de salud. De las conclusiones de este trabajo se desprende que una relación médico-paciente de calidad es equivalente, o incluso superior, a la prevención del infarto de miocardio atribuible a tomar una aspirina diaria durante cinco años. ¡Eh! Y sin riesgo de hemorragia digestiva.

lunes, 16 de abril de 2018

La complejidad acumulativa y la medicina mínimamente disruptiva








El modelo clínico basado exclusivamente en el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades crónicas está precipitando la medicina al fracaso. Abordar realidades complejas desde posiciones parciales es, como mínimo, desafortunado, y a pesar de esta evidencia, los sistemas sanitarios continúan financiando la provisión fragmentada de los servicios. Mary Tinetti y Terri Fried ya advirtieron en 2004, en "The end of the disease era", que se debería evolucionar hacia un modelo bio-psico-social, priorizando la evaluación integral de cada persona, ajustando los planes terapéuticos a cada realidad y ofreciendo servicios integrados. El análisis fue oportuno, salvo que los autores no acertaron cuando previeron que, con el nuevo siglo, el modelo antiguo acabaría.

lunes, 30 de enero de 2017

Right Care: definición, zonas grises y reversiones








Una de las iniciativas de Right Care Alliance, liderada por Vikas Saini y Shannon Brownlee desde Lown Institute de Boston, ha sido elaborar 4 informes que analizan el uso inapropiado, tanto por exceso como por defecto, los recursos sanitarios desde una perspectiva mundial.

¿Qué quieren decir los de Lown Institute cuando hablan de "right care"?

Antes de definir el concepto "right care", hay que tomar nota de la definición de calidad que ha elaborado Donald Berwick en el artículo introductorio de la serie. El autor cree que la calidad asistencial, tal como la entendemos, está demasiado centrada en la garantía de los procedimientos y, a pesar de ser correcto, la pregunta ahora es: ¿qué aportan a la salud de las personas los procesos clínicos inapropiados? Berwick afirma que la calidad debe entenderse como la provisión de servicios que responden a las necesidades reales de las personas. La adecuación se ha filtrado, pues, en el mundo de la calidad.

En esta línea, Sabinet Kleinet y Richard Horton, editores del Lancet, han elaborado la siguiente definición de "right care": es la atención sanitaria que aporta más beneficios que efectos no deseados, que tiene en cuenta las circunstancias de cada paciente, sus valores y su manera de ver las cosas, y que, además, se sustenta en la mejor evidencia disponible y en los estudios de coste-efectividad.

lunes, 16 de enero de 2017

Los radiólogos y los hallazgos ocasionales








Un grupo de radiólogos de varios hospitales universitarios americanos (Massachussets General, Cleveland, Brighman and Women's, etc.) han iniciado un debate en el Journal of the American College of Radiology sobre la eventualidad de que los radiólogos dejen de informar los hallazgos ocasionales sin significación clínica. "La función tradicional del radiólogo -dicen- es advertir de todo lo que ve, dejando la interpretación de la importancia de los hallazgos al médico referente. Pero, ahora, abrimos la oportunidad de ir más allá, y no sólo intervenir diciendo, por ejemplo, que una anormalidad observada es benigna, sino tomando la decisión de no informar las más leves, dado que es posible que nuestro dictamen genere confusión y acabe provocando actuaciones desmesuradas".

A propósitos de los quistes renales de nivel I de la clasificación Bosniak

Los radiólogos firmantes del artículo utilizan los hallazgos de quistes renales, que son muy frecuentes y llegan a una prevalencia del 36% en mayores de 80 años, para no informar de los quistes renales de nivel I de la clasificación Bosniak en sus dictámenes, de acuerdo con los siguientes criterios: a) el quiste no es el motivo del examen, b) no genera problemas locales, c) no tiene potencial malignizante, y d) no tiene probabilidades de generar una poliquistosis renal.

lunes, 8 de junio de 2015

El alma de las instituciones sanitarias








Los grupos profesionales, como los grupos en general, tienen alma, o valores, como se dice ahora. Pero siempre que estos valores se intentan escribir, a los grupos les cuesta mucho encontrar las palabras que expresan lo que les une, lo que les hace decir: "ésta no fallará, es de los nuestros." Cuando los profesionales están inmersos en un proyecto estimulante, o cuando trabajan en un equipo donde hacen falta pocas palabras para entenderse, la mayoría lo sabe apreciar, sobre todo si un cambio laboral les lleva a otro lugar donde la gente cuenta las horas que faltan para acabar.

"The Sprit of the Clinic" 

Hay instituciones sanitarias, pocas, que han invertido esfuerzos a preservar su alma, conocedoras de la fragilidad de la pervivencia de los valores. Qué poco que dura la excelencia de una unidad, forjada a base de esfuerzo, con la llegada de un nuevo jefe que ve las cosas al revés de como se hacían. Por este motivo, siempre me ha admirado la consistencia de la gobernanza de Mayo Clinic, una institución creada en 1892 por los hermanos Mayo, que ha superado con éxito dos retos gigantes: el relevo generacional y la entrada de capital ajeno (para más detalles ver post de 22 de abril de 2013). Hay que decir, en reconocimiento de Mayo Clinic, que la mayoría de experiencias comparables no han superado los retos de la supervivencia de los valores, ni en EEUU ni en ninguna parte. ¿Y como lo han hecho, los de Mayo? Pues es tan sencillo como complejo: "The Spirit of the Clinic" es quien marca la carrera profesional y los ascensos; por otra parte nada demasiado diferente a como las grandes religiones han sobrevivido milenios.

lunes, 9 de febrero de 2015

La gestión clínica como motor de cambio, según Richard Bohmer








Richard Bohmer es médico, profesor de Harvard Business School y autor del libro "Designing Care". En un artículo suyo, Fixing Health Care on the Front Lines, Bohmer define los tres pilares que deberían fundamentar la gestión clínica moderna, y que en resumen serían: a) aplicar de manera rigurosa las mejores prácticas, b) abordar los procesos complejos con mecanismos de prueba-error, y c) aprender de la actividad diaria. "Casi ninguna organización sanitaria está hoy preparada para sobresalir en los tres fundamentos mencionados -dice el autor-. De hecho, la mayoría de proveedores de servicios clínicos carecen de capacidad adaptativa a los retos que les impone la ciencia, la innovación y la presión social, al revés de lo que ocurre en otras industrias, que viven en constante reingeniería de sus modelos para adaptarlos a las necesidades cambiantes de su cor business".

Aplicar de manera rigurosa las mejores prácticas

Las guías de práctica clínica (GPC) y las recomendaciones sustentadas por evidencias fuertes deben tener su traducción en rutas asistenciales (ver Care Delivery Value Chain). Las organizaciones modernas saben que las GPC no son un asunto sólo de médicos, por lo que aplican mucho esfuerzo en la elaboración de planes que las hagan factibles. Todo aquel que tenga algo que ver tiene que estar implicado. Transformar una GPC en un proceso operativo equivale a mejorar su efectividad clínica. Algunos ejemplos: a) la aplicación de metodología industrial a los procesos protocolitzabables de cirugía cardiaca en Mayo Clinic, b) los códigos infarto y los códigos ictus que se han desplegado con resultados excelentes en muchas comunidades autónomas, y c) el desarrollo de modelos organizativos que tienen por objeto reducir las resistencias a los antibióticos (PROA) o a evitar las transfusiones sanguíneas innecesarias (PBM).

lunes, 26 de enero de 2015

¿Cómo incorporar las preferencias de los pacientes en las GPC?








Si nos centramos en la parte alta de la pirámide de Kaiser, identificamos dos tipos de pacientes, los crónicos y los crónicos complejos, que requieren dos aproximaciones diferentes: gestión de enfermedad para los primeros y gestión de casos para los segundos. Este asunto es tan intuitivo que requiere sólo de una breve explicación complementaria. Los médicos que deben atender volúmenes elevados de pacientes crónicos en fases iniciales o moderadas, es preferible que tengan al alcance una buena guía de práctica clínica (GPC), garantía de adecuación y efectividad, mientras que cuando aparecen las complicaciones, las cronicidades cruzadas y la fragilidad geriátrica, es aconsejable dejar de lado las GPC y abrazar los planes terapéuticos individualizados, siempre, por supuesto, con la implicación de los pacientes y sus familias.

En un artículo en JAMA, el Dr. Víctor Montori y su equipo de Mayo Clinic, plantean, sin embargo, un par de cuestiones superadoras del esquema anterior: a) ¿debemos esperar a que se compliquen las cosas para hacer participar al paciente? y b) ¿no deberíamos encontrar la manera de conseguir que las GPC incorporen las preferencias de las personas? Y para avanzar en esta línea lanzan las dos primeras propuestas que recojo a continuación. La tercera, que creo que complementa muy bien las del Dr. Montori, procede de una publicación del equipo de Mary Politi en Journal of General Internal Medicine.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Variaciones, guías y pacientes: en busca del equilibrio






King's Fund quiso aportar sus argumentos al debate profesional sobre las variaciones de la práctica clínica con la publicación: "Variations in health care: the good, the bad and the inexplicable" (2011). Se trata de un trabajo excelente, con ecos de cartelera de western, que da las pistas para diferenciar entre variaciones positivas, las debidas a las decisiones de los pacientes; negativas, las debidas a la inaccesibilidad a las prestaciones; e inexplicables, las motivadas por las inconsistencias inherentes a la práctica profesional.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Cómo implicar a los médicos en la transformación del sistema sanitario


Todos los sistemas sanitarios necesitan racionalizar costes, al mismo tiempo que solucionar un montón de problemas complejos y mejorar resultados en salud. Hablamos, pues, de retos difíciles, que pueden convertirse en imposibles sin la implicación de los médicos, y por eso me ha parecido relevante el artículo "Engaging Doctors in the Health Care Revolution" de Thomas Lee y Toby Cosgrove que, desde Harvard Business Review, han buscado soluciones en Max Weber y sus 4 motivaciones fundamentales para las acciones sociales.

Motivación 1. Buscar propuestas nobles 

Cuando se reúnen gestores y médicos deberían hacerlo para hablar de pacientes, de calidad y de resultados, y si de verdad quieren cambiar el statu quo, no deberían moverse de este guión. La conversación, por tanto, no debería empezar nunca por contratos y compensaciones, esto, si acaso, va al final, después de los acuerdos principales. Los gestores deben escuchar, deben valorar puntos de vista y deben saber generar un proceso en el que todas las partes implicadas deberían tener la oportunidad de modelar los detalles de la operativa. Para estos procesos, convendría tener presente un guión básico de 3 puntos, que los autores extraen de Mayo Clinic: a) en el momento de sentarse, todo el mundo debe tener claro que las cosas no pueden seguir haciéndose como se están haciendo, b) el proyecto transformador que se plantee debe estar inequívocamente centrado en el paciente, y c) este es un camino que todos los implicados harán juntos.

lunes, 16 de junio de 2014

Hospital factoría vs Hospital generalista








El informe "Future Hospital Commission" (Royal College of Physicians 2013) propone organizar los hospitales en dos divisiones bien diferenciadas. De acuerdo con el modelo descrito, los pacientes ingresarían por dos puertas alternativas que los llevarían por caminos casi opuestos: a) habría una vía específica para los procesos estandarizables (parte baja del gráfico), como por ejemplo: procedimientos laparoscópicos, hemodinámicos, quirúrgicos programados, códigos ictus, códigos infartos, etc., y b) la otra vía sería para los pacientes que ingresan por urgencias (excepto los códigos) o que sufren complejidades que requieren trabajo asistencial generalista, con el apoyo puntual de especialistas (trayectoria de arriba del gráfico).


lunes, 10 de febrero de 2014

Nuevo decálogo: 10 estrategias para mejorar resultados y ahorrar con criterio clínico






Hace algo más de 9 meses, en concreto el 29 de abril de 2013, publiqué un decálogo de cómo ahorrar con criterio clínico, que ha recibido 7.395 visitas en slideshare. Dado el interés observado por el tema, he creído conveniente elaborar ahora una actualización de ese trabajo, ya que, durante este período, las fuentes documentales de lo que podríamos llamar fenómeno "Right Care", han tenido una gran evolución, que no hace más que reflejar el interés que desde muchos puntos de vista genera la necesidad de orientar las prácticas clínicas hacia el valor que realmente aportan a la salud de las personas.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Decisión compartida: cómo elegir un hipoglicemiante






Mireia Sans es médico de familia, Directora de la Unidad de Gestión de l'Hospitalet Nord del ICS y Presidenta de la Sección "e-Salud" del Colegio de Médicos de Barcelona. Me consta que, como tantos de nosotros, tiene interés profesional para disponer de instrumentos de apoyo a la decisión compartida en la práctica clínica y debe ser por eso que ha editado este tweet que nos lleva directamente al laboratorio de investigación en "Decision Aids" más productivo del mundo: el equipo del Dr. Víctor Montori en Mayo Clinic.

Si pueden, les aconsejo que aprovechen el link que nos proporciona la Dra.Sans. No les decepcionará. Verán como se trata de un proyecto para elaborar materiales que ayuden al paciente a elegir el hipoglicemiante que mejor se adapte a sus circunstancias. La decisión es importante, no en vano es probable que el enfermo tenga que tomar el medicamento durante toda la vida. También leerán que los de Mayo Clinic explican cómo el médico, por su parte, tiene el conocimiento, la experiencia y las preferencias personales, mientras que el paciente tiene su propia manera de ver las cosas, su manera de vivir y quizás también atesora experiencias previas.

viernes, 4 de octubre de 2013

Medicina centrada en la preferencia de los pacientes: soportes visuales






Algunos defienden que la gran innovación de esta segunda década del siglo XXI debería ser la medicina basada en la preferencia de los pacientes. Para entenderlo, se trata de que las mujeres puedan disponer, de manera comprensible, de todo el conocimiento probabilístico en torno a la decisión de hacerse o no una mamografía de cribado, y que, por tanto, sea cada mujer individualmente quien tome la responsabilidad de la decisión, antes de que el gobierno, o una mutua, decida por ella. Y lo mismo se diría para los hombres y el PSA.

viernes, 30 de agosto de 2013

Más material contra prácticas clínicas de poco valor






El Dr. Joan Escarrabill es el Director del programa de atención a pacientes crónicos del Hospital Clínic. Como neumólogo se formó y creció en el Hospital de Bellvitge, donde tuvo la oportunidad de ejercer diversas responsabilidades en el ámbito de la gestión clínica. Y ahora nos ha regalado el tweet seleccionado que nos lleva a "Mayo Clinic Proceedings".

lunes, 24 de junio de 2013

Medicina mínimamente disruptiva (1)








"Con la atención a los crónicos, menos puede ser más". The Wall Street Journal publicó el pasado 8 de abril una entrevista al Doctor Víctor Montori, diabetólogo y Director de "Health Care Delivery Research Program" de Mayo Clinic de Rochester. El Dr. Montori dijo a la periodista que una de las mejores estrategias para el abordaje clínico de los pacientes con más de una patología crónica es saber levantar el pie del acelerador, saber dar un poco de respiro a la actuación clínica.

Periodista: ¿Qué es la medicina mínimamente disruptiva?

Dr. Montori: Es la atención sanitaria diseñada para conseguir objetivos de mejora de salud para pacientes con diversas patologías crónicas dejando la mínima huella posible en sus vidas. Para conseguirlo, pacientes y médicos deben tomar decisiones de manera conjunta sobre cuáles son los tratamientos que mejor se ajustan a la forma de ser y de vivir del paciente.

lunes, 17 de junio de 2013

La sobriedad de la medicina necesaria

El post del pasado lunes lo abría con la campaña "Too much medicine" del British Medical Journal y en éste quiero hablar de la iniciativa "Less is more" de "JAMA Internal Medicine" (antes "Archives") que comenzó en abril de 2010 con el fin de estar atentos a los efectos secundarios de pruebas diagnósticas y tratamientos de los que, de entrada, no se espera que aporten valor.

Para empezar, véase el contenido de una carta de una paciente publicada en esta sección:


Cuando una paciente elige de acuerdo con su propio criterio

Anna Petroni, una mujer de 77 años, que lleva más de 30 con esclerosis múltiple, ha escrito unas reflexiones que "JAMA Internal Medicine" ha publicado en la sección "Less is more". En ella, la paciente explica que para moverse por casa utiliza andadores y que va a comprar montada en cochecito eléctrico, pero su punto más débil han acabado siendo los pies, que debe cuidar mucho para evitar callosidades y abscesos. Un cirujano ortopédico le aconsejó que si se avenía a una intervención para estirar el tendón de Aquiles, sus problemas se reducirían. De entrada ella era contraria porque sabía que la inactividad propia del periodo postoperatorio le podía provocar endurecimiento de las piernas, y además tenía mala circulación y esto podía acarrear complicaciones. Tampoco era un asunto menor sufrir de insuficiencia mitral, arritmias e hipertensión.

Con estas tribulaciones, la señora Petroni accedió a volver a la visita del cirujano donde supo que para cada uno de los tobillos (las operaciones se harían por separado) debería estar ingresada tres días, afrontar dos semanas de rehabilitación y llevar un calzado especial durante seis semanas. También fue advertida de que, debido a la artritis, convendría programar el recambio de las dos rodillas, si quería evitar tener que depender pronto del cochecito eléctrico en todo momento. Después de 15 radiografías, el cirujano envió la paciente a recepción para programar la primera de las intervenciones, pero una vez allí la señora Petroni le dijo a la recepcionista que lo tenía que pensar. "Estaba tan sorprendida" afirma en el escrito "El cirujano ortopedista me dijo que tenía que pasar por cuatro procedimientos quirúrgicos, pero no me pidió mi historia clínica cardíaca, ni me preguntó cómo me sentía. Aquel médico sólo tenía en su cabeza la revisión de mis tendones.

Alrededor de un mes más tarde, la señora Petroni recibió una llamada de la recepcionista, pero ella le respondió que había decidido no seguir adelante con aquello. "Cuando sienta que ya no puedo más quizás lo reconsidere, hasta entonces viviré con la poca movilidad que me queda".


La sobriedad de la medicina versus los recortes

El Doctor Jon Tilburt, internista e investigador en ética biomédica de la Clínica Mayo, y la Doctora Christine Cassel, presidenta de ABIM Foundation (véase el video de presentación de la campaña "Choosing Wisely") en un artículo publicado en JAMA, se esfuerzan en diferenciar entre la ética de "no hay presupuesto y por tanto no le puedo pedir la prueba" y la de "esta prueba no le conviene, no nos aportará nada nuevo a lo que ya sabemos, y además la prueba, en sí misma, tiene riesgos que no compensan los beneficios que esperamos". Según los autores, como que ahora mismo las dos éticas se encuentran compitiendo en el mismo escenario, se debería hacer un esfuerzo desde la óptica profesional para explicarse mejor.




La medicina sobria ("parsimonious medicine" le dicen en inglés) promueve empezar las actuaciones clínicas por las pruebas y los tratamientos básicos, calibrando la intensidad del proceso con la complejidad que adquiere la enfermedad y con la manera de verlo que tiene el paciente. La receta es sencilla: razonamiento clínico, diagnóstico diferencial, preguntarse qué aportará cada prueba que se quiere pedir, usar el tiempo como un aliado, tolerar y compartir las incertidumbres del propio proceso y aligerar los miedos del paciente con la fuerza de la confianza.


La persuasión basada en la evidencia. Un imperativo ético

También en JAMA se ha publicado otro artículo escrito por dos autores del Instituto de Ética Biomédica de la Universidad de Basilea en Suiza. En este contexto de introducir sensatez en las actividades clínicas desde el profesionalismo, el escrito propone el uso de la persuasión como un instrumento esencial, y lo concentran en los siguientes 6 puntos:
  1. Combatir prejuicios de los enfermos
  2. Informar de manera honesta sobre evidencias, mejoras y riesgos
  3. Ofrecer opinión personal si es requerida
  4. Preferir los razonamientos a las emociones
  5. Evitar crear nuevos prejuicios
  6. Ser sensible a las preferencias de los pacientes
Esta parece una receta muy obvia, como a menudo lo son las cosas auténticas, y muchos dirán, pero si eso es lo que hago siempre en la consulta, pero sean sinceros: ¿están seguros?


Discusión

Las restricciones presupuestarias han venido para quedarse, o al menos para pasar una temporada larga entre nosotros. Por este motivo, la reflexión que propongo después de haber presentado las campañas "Too much medicine" del BMJ y "Less is more" de JAMA, es que si, desde el profesionalismo, combatimos el derroche con criterio clínico, quizás conseguiremos ceñirnos al presupuesto sin afectar la calidad asistencial, o incluso mejorándola.


Bibliografía

Tilburt J, Cassel C. Why the Ethics of Parsimonious Medicine is not the Ethics of Rationing. JAMA February 27, 2013; 309(8):773-4.

Shaw D, Elger B. Evidence-Based Persuasion. JAMA April 24, 2013; 309(16):1689-90.


Para el próximo lunes, 24 de junio, estoy preparando un post sobre la "Medicina Mínimamente Disruptiva", una variante del "Menos es Más" para los pacientes crónicos complejos.

lunes, 22 de abril de 2013

Mayo Clinic: lecciones sobre gestión y gobernanza

Mayo Clinic es una red de servicios sanitarios sin ánimo de lucro que tiene su base en Rochester (Minnesota). Mayo es en esencia un grupo de práctica médica (lo más comparable a una EBA, entidad de base asociativa) que cuenta con 3.800 médicos e investigadores y con más de 50.000 trabajadores. Hay dos rasgos que identifican este grupo: la práctica clínica integrada, sobre todo en el abordaje de casos complejos, y la investigación. Mayo Clinic ha sido top de la revista US News durante 20 años seguidos y está entre las cien mejores empresas donde valdría la penar trabajar según la revista Fortune.

En 1892 un grupo de médicos, liderados por los hermanos Will y Charlie Mayo, crearon un grupo de práctica clínica que, ya de entrada, tuvo la visión de crecer sin perder las esencias de la práctica cooperativa e integrada de la medicina, lo que, junto con una voluntad muy temprana para la investigación y la docencia, les ha valido el prestigio que ha llegado con fuerza hasta hoy. Pero si ponemos la historia de Mayo Clinic en contexto nos damos cuenta del valor que tiene haber defendido un proyecto de primer nivel, de esencias profesionales, en un mercado de medicina privada tan agresivo como el norteamericano, y haberlo hecho sin haber caído en ningún momento en el mercadeo de transacciones especulativas sobre capitales y propiedades.

"The spirit of the Clinic"

Tomen nota de los valores que los hermanos Mayo marcaron en el ADN de la organización hace más de cien años:
  • La búsqueda continuada del ideal de servicio y de falta de lucro. 
  • La preocupación continuada, primaria y sincera, por la atención y el bienestar de cada uno de los pacientes de manera individual.
  • El interés continuado de cada socio del grupo por el progreso profesional de cada uno de los otros socios.
  • El esfuerzo continuado hacia la excelencia de cada una de las actuaciones que se emprenden.
  • El manejo continuado de todos los asuntos con integridad absoluta.

Los secretos de la gobernanza

Con estos antecedentes, me atrajo la lectura del libro de Leonard Berry y Kent Seltman "Management lessons from Mayo Clinic" por ver si descubría algunos de los secretos que han hecho que una organización tan compleja lograra mantenerse independiente de los grandes grupos de intereses, con tanta fuerza como lo ha hecho Mayo Clinic. Y para empezar, desde la perspectiva de la gobernanza, lo primero que quiero destacar es que la organización sigue siendo, hoy, un grupo de práctica clínica, y por tanto el presidente es un médico y el consejo de administración está dominado por los médicos. Ellos son los propietarios históricos que han tenido la habilidad de pasarse el testigo sin fisuras.


Y estos son 5 de los secretos que mi rotulador subrayó mientras leía el libro:

La génesis interna de líderes. La organización apoya a los líderes clínicos naturales, y promueve su ascenso a cargos de responsabilidad, siempre que fundamenten su carrera en el espíritu de la clínica. Es decir, que los médicos que quieran prosperar, sólo pueden hacerlo si son bien valorados por sus pacientes y admirados por sus compañeros. Para estos líderes, la formación en gestión se considera un asunto secundario.

El papel de los administradores. Ante todo deben saber que trabajan en una organización que está gobernada por médicos, y que tiene unos principios basados ​​en el profesionalismo y la compasión. En este entorno, los administradores suelen rápidamente alinear objetivos con los líderes clínicos y esto al final es beneficioso. Lo que es bueno para unos es bueno para otros.

Los comités como metodología de trabajo
. Los profesionales de Mayo destinan muchas horas al trabajo en los comités. Al menos hay unos 80 en cada campus, además de infinidad de comités internos que tiene cada departamento y división. Hay comités casi para cada pequeño detalle que uno se pueda imaginar. En el libro, uno de los líderes clínicos, el Dr. Hugh Smith, hace buena una frase que Churchill había dicho refiriéndose a la democracia: "Los comités son el peor modelo de gestión sanitaria, excepto todos los demás que se han probado". Ellos mismos admiten que a menudo es un modelo de trabajo pesado, pero aseguran que cuando se obtiene un acuerdo, entonces todo es muy rápido y muy eficaz, porque todo el mundo lo tiene claro.

Las compensaciones económicas. Los médicos cobran salario y cuando son ascendidos a alguna posición de responsabilidad (jefe de servicios por ejemplo) tienen una compensación que puede estar cifrada en un 5-10% del salario, compensación que es vitalicia, al margen de que en estos puestos hay una rotación de media cada 8-10 años. Dicen que esta política facilita los cambios en las cúpulas de los departamentos clínicos y de los órganos de gobierno y de dirección, porque el profesional que, finalizado el plazo, debe ser relevado no teme por una reducción de sus ingresos económicos.

La selección de los profesionales. La Dra. Nina Schwenk, internista y Vicepresidenta del Consejo de Administración, explica, en el libro, el papel clave que la facultad de medicina juega para la selección de los profesionales. "En la facultad es donde la gente crece y es donde nosotros vamos a buscar talento y, evidentemente, nos esforzamos a elegir a los alumnos que han entendido mejor el espíritu de la clínica y que además sean técnicamente buenos. Y en caso de que estos dos aspectos no acaben de casar, siempre priorizamos los valores a la técnica, porque mientras mejorar técnicamente es posible, los valores, en cambio, si no se comparten, la experiencia nos dice que las cosas después suelen no ir bien".


Discusión

Me ha parecido oportuno comentar el libro de lecciones de Mayo Clinic no tanto por idealizar aún más una de las mejores organizaciones sanitarias del mundo, sino para ver si de sus experiencias podíamos sacar ideas, como por ejemplo, la política de promoción de líderes, la implicación de muchos profesionales en las decisiones a través de la metodología de comités (aunque se pierdan muchas horas), el esfuerzo de alinear objetivos entre gestores y médicos, la rotación natural (no traumática) de cargos de responsabilidad cada 8-10 años, la selección de profesionales en base a los valores, etc. Piensen que lo que se dice en este libro son lecciones, ni más ni menos, que provienen de un grupo de servicios sanitarios que lo han hecho y lo están haciendo muy bien.

Para el próximo 29 de abril he pensado que, dada la persistencia de las restricciones presupuestarias, les ofreceré un decálogo de cómo ahorrar con criterio clínico, acciones todas ellas que, una vez conseguidas, ya serían estructurales, y por lo tanto podrían aportar economías estables a las organizaciones sanitarias.

lunes, 25 de marzo de 2013

Práctica clínica virtual (6) Personal Health Record


¿De qué se trata?

Personal Health Record (PHR) es un recurso electrónico que contiene información clínica necesaria para que las personas tomen decisiones que afectan a su salud.

Un rasgo común de las plataformas PHR que he consultado es la accesibilidad que el paciente tiene de alguna parte "relevante" de información de su historia clínica (informes de alta hospitalaria, informes de urgencias, resultados de laboratorio, etc).

Además hay otras características de PHR remarcables, que no todas las plataformas contienen, ni tienen resuelto de la misma manera:
  • Programación de visitas médicas, de enfermería y de pruebas. 
  • Auto-monitorización de alguna variable relevante: glucemia, tensión arterial, ejercicio físico, ingesta calórica, peso, etc. El propio paciente es responsable de mantener esta parte de PHR. Es muy útil para poblaciones de riesgo y para pacientes crónicos. 
  • Control de medicación y gestión de recetas.
  • Acceso a imágenes radiológicas. Esta es una parte técnicamente sofisticada que suele verse todavía en desarrollo.
  • Gestión de la póliza de seguro (sólo las PHR americanas).


Plataformas PHR genuinamente americanas:

https://healthy.kaiserpermanente.org/health/care/consumer/my-health-manager


http://www.mayoclinic.org/healthmanager/art-20050589


Esta iniciativa nació en Veterans Administration (VA) y ahora se ha extendido a Medicare y a numerosas aseguradoras privadas. Blue Button ha convertido un icono de la reforma Obama, y ​​lo más destacable es que el programa ha logrado que 450 organizaciones se hayan comprometido a llenar de contenido la plataforma. Por poner un ejemplo, dos asociaciones de enfermeras se han animado en una campaña que promueve que las enfermeras utilicen Blue Button para conectar con los pacientes más aislados.




La Carpeta Personalde Salud promovida por l’”Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQUAS)

Se trata de una iniciativa aún incipiente que llega a unos 800 pacientes y que contempla el acceso a informes clínicos relevantes y también permite la auto-monitorización de algunas patologías crónicas. Las otras características propias de PHR aún están en fase de desarrollo.


Resultados

Dada la evolución constante y frenética de la introducción de las tecnologías de la comunicación en la práctica clínica, las evaluaciones aún son muy iniciales, pero de las que he tenido acceso, destacaría tres:

A National Action Plan to support consumer engagementvia e-health. Informe elaborado por expertos del gobierno federal estadounidense publicado hace un mes (febrero 2013) en Health Affairs. Este artículo hace un análisis del estado de la implantación del e-health en EEUU, del que se concluye, en líneas generales, que el 65% de la población adulta estaría interesada en acceder on-line a su información clínica, aunque los profesionales quizá no lo están tanto, ya que este hecho les implica cambios en la manera de trabajar; y tampoco ayuda que no haya demasiados disponibilidad de plataformas digitales adecuadas. Todo ello hace que, según el informe, en EEUU sólo el 17% de la población tiene hoy acceso a servicios de plataformas PHR.

Association of online patient acces to clinicians andmedical records with use of clinical services. Artículo evaluativo publicado en JAMA en 2012 que analiza el comportamiento de un grupo de usuarios de "My Health Manager" y que concluye, contra lo que se podría prever, que las personas que usan este PHR de Kaiser Permanente son más consumidores que los no usuarios: se visitan más, llaman más, van más a urgencias y se hospitalizan más.

Dos artículos evaluativos, uno sobre PHR e hipertensión arterial y el otro sobre PHR y diabetes, concluyen que las carpetas personales para pacientes crónicos deben ir acompañadas de programas de continuidad asistencial. Se trata, pues, de plataformas muy útiles como complemento, pero no como sustitución.


Discusión

Personal Health Records (PHR) son sin duda un excelente instrumento, sobre todo si son interactivos y permiten que el paciente se implique en el auto-cuidado. Pienso que también deberían ser una ventana de internet para que las personas afectadas de alguna enfermedad crónica o grave tengan un lugar "seguro y fiable" donde poder consultar.

Fíjense, sin embargo, en el trabajo que he citado anteriormente de JAMA (gracias MiguelAngel Mañez @manyez por la aportación) que podría interpretarse en el sentido de que los PHR serían un talismán para las personas más hipocondríacas, lo que hace añicos las previsiones, ya que ahora se ve que la aproximación digital de servicios al ciudadano, no reduce su dependencia del sistema sanitario, sino que aglutina las personas más demandantes y las hace consumidoras de un nuevo servicio.

Para el próximo lunes primero de abril tengo preparada la edición del séptimo capítulo de “Práctica clínica virtual” sobre Telecare o como practicar asistencia sanitaria a distancia.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Atención a los crónicos: 10 reflexiones de Wennberg (II)

En el post de la semana pasada ya ofrecí un avance de las 5 primeras (de 10) reflexiones de John Wennberg sobre cómo el sistema americano está tratando a los pacientes crónicos, porque creo que, pese a la distancia y las diferencias obvias entre sistemas, las ideas del veterano investigador son tremendamente oportunas. Pero antes de empezar con las cinco reflexiones que faltan, le debo al lector un resumen de las cinco anteriores (sólo por si no quiere pinchar el post de 5 de noviembre):

  1. La confianza ciega en la medicina hospitalaria no funciona para los enfermos crónicos
  2. La ley de Sutton: si están interesados ​​en ahorrar dinero, no tengan ninguna duda de que es en los hospitales donde lo encontrarán
  3. Es la cantidad, estúpido! (Refiriéndose a que la capacidad de camas instalada en un territorio es el principal trazador del ingreso evitable)
  4. Más recursos sociosanitarios, más primaria y más atención domiciliaria, por sí mismos, no lograrán reducir los ingresos potencialmente evitables
  5. Si no se hace nada, la tendencia a aumentar los ingresos hospitalarios es imparable

Pues, vamos al grano, que ahora toca la sexta reflexión y las siguientes:

Sexta reflexión

El modelo de financiación influye, pero no es esencial

Entiendo que la afirmación va en contra de la lógica, pero Wennberg quiere resaltar que más que la manera de como se paga a los proveedores, la capacidad instalada de camas de hospital en una región tiene un influjo sobre los ingresos de pacientes crónicos por encima del modelo de facturación. Y por eso, en "Tracking Medicine", Wennberg cita un trabajo de Laurence Baker, un economista de Stanford, que examinó las tasas de hospitalización de los últimos dos años de vida de los pacientes crónicos de California, de acuerdo con cuatro tipos diferentes de modelos de pago, que abarcaban desde el pago directo por factura hasta los planes de base capitativa. Las conclusiones fueron que el modelo de pago no era determinante en las variaciones y, en cambio, sí lo era el factor "hospital". Es decir, lo que es realmente esencial en las admisiones potencialmente evitables es la oferta de camas que se pone a disposición de los pacientes crónicos.

Séptima reflexión

Los sistemas más bien ordenados (como Kaiser o Mayo) son prometedores, pero todavía no tienen todas las respuestas

"The Darmouth Atlas Project" evidencia que los modelos que han evolucionado hacia la provisión de servicios integrados para los pacientes crónicos derrochan menos y ofrecen, en cambio, una atención sanitaria de mayor calidad. Por este motivo, Wennberg cree que los proveedores, como Kaiser y Mayo, que disponen de ofertas de servicios integrados para la cronicidad son los que deben marcar el camino de los demás, aunque, se queja, estos proveedores aún no han logrado estabilizar suficientemente sus modelos, y todavía tienen demasiadas variaciones internas como para que sean replicables en otros territorios.

Octava reflexión

No es justo (primera parte)

No es justo que los ciudadanos que viven en territorios donde los pacientes crónicos van menos al hospital, deban financiar con sus pólizas y sus impuestos (en nuestro caso sería sólo con los impuestos) los ingresos evitables de los territorios más consumidores.

Novena reflexión

No es justo (segunda parte)

Esta reflexión sólo es válida para EEUU, pero la he mantenido porque podría estar vigente en nuestro país dentro de poco tiempo. Wennberg afirma que los enfermos que les toca vivir en territorios donde los pacientes crónicos ingresan más, se ven penalizados porque deben afrontar más copagos (copagos que tienen todas las mutuas, incluso Kaiser). Esta es una carga que estos pacientes no deberían afrontar si su proveedor les ofreciera servicios integrados y orientados a la cronicidad. Y esto tampoco es justo para sus economías... y para su salud.

Décima reflexión

El uso inapropiado de las camas de hospital empeora la experiencia de final de vida de los enfermos

Wennberg defiende que la muerte innecesariamente tecnificada es una plaga que se debería combatir con todas las fuerzas. Y por eso nos pone sobre la mesa unas estadísticas: el 30% de los pacientes crónicos que mueren en Los Angeles lo hacen en una UCI, o bien en una cama de hospital después de haber pasado por la UCI, mientras que en el estado de Minneapolis la misma cifra es del 14%.


Las tendencias demográficas y la presión presupuestaria nos obligan a afrontar el asunto del derroche de recursos para la atención a la cronicidad. Por ello creo que ya no nos queda más remedio que aplicar la ley de Sutton, la cual, si se aplica con criterio profesional, es infinitamente más justa que los habituales recortes transversales.

Continuando con esta dinámica de reflexiones tipo “clinic lean”, en el próximo post del 19 de noviembre, tengo la intención de presentar el Hospital Care Intensity, un indicador wennbergiano que estima el consumo de recursos hospitalarios de los pacientes crónicos en sus dos últimos años de vida.


Bibliografía citada
Baker LC, Elliott SF, Wennberg JE. Variations in Hospital Resource Use for Medicare and Privately Insured Population in California. Health Affairs 2008 27 (2): w123-w134.