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lunes, 21 de junio de 2021

Las preguntas que interesan a los pacientes

Jordi Varela
Editor




En el universo de la actividad clínica ahora se conjugan, más que antes, los verbos educar, instruir y formar, informar y educar. Sin menospreciar este avance, creo que lo que convendría ahora es ir aprendiendo a conjugar también los verbos escuchar, comprender y compartir. En este sentido, me ha parecido oportuno comentar la Ted Talk de Christer Mjåset, un neurocirujano noruego estudioso de los modelos "value based health care" (VBHC). 

lunes, 24 de mayo de 2021

Unidades funcionales transversales, un reto al alcance

Jordi Varela
Editor



En 2003, un estudio liderado por Chris Ham observó que para once situaciones clínicas relacionadas con la cronicidad y la edad, el NHS destinaba hasta tres veces y media más camas hospitalarias que Kaiser Permamente. Este fue un resultado tan sorprendente que generó una gran admiración de los gestores sanitarios europeos por la aseguradora californiana, especialmente teniendo en cuenta que, según los propios investigadores, el éxito de KP radica en la integración transversal de sus servicios, la promoción del auto-cuidado, el papel activo de las enfermeras comunitarias y la implicación de los médicos para conseguir la máxima resolución de los problemas en el marco de la atención primaria.

lunes, 24 de diciembre de 2018

El modelo de financiación da alas a la fragmentación








Escultura de Isamu Noguchi
No hace demasiado afirmé que la persistencia en la provisión fragmentada de los servicios era el problema más grave de la sanidad y, a pesar de mantenerlo, ahora quiero poner el foco en el modelo de financiación erróneo que sostiene este desorden. El post publicado en Harvard Business Review, "The Antidote to Fragmented Health Care", en el que sus autores, Mate y Compton-Phillips, priorizan el cambio radical en el pago de los servicios como el mejor antídoto para combatir la fragmentación, me ha hecho volver a la idea que ya he ido desgranando en dos entradas anteriores: "Pagar los servicios sanitarios en función del valor que aportan" y "Los modelos de financiación no promueven el valor".

lunes, 12 de noviembre de 2018

La mala ciencia, una losa para la práctica clínica de valor








@varelalaf
Andy Brunning es un profesor británico editor de un blog de gran impacto, "Compound Interest", que produce materiales gráficos para la mejor comprensión de la química. Brunning, después de una experiencia compartida con investigadores biomédicos, se dio cuenta de las tensiones existentes en esta campo y editó un post excelente sobre cuáles son, según su entender, los ejes que caracterizan la mala ciencia, de los que me gustaría destacar los siguientes: titulares sensacionalistas, lenguaje especulativo, conflictos de intereses, confusión entre correlación y causalidad, resultados no reproducibles y, con demasiada frecuencia, muestras no representativas, ausencia de grupo control, ausencia de doble ciego y presentación de resultados parciales.

domingo, 23 de septiembre de 2018

A propósito de la efectividad de las vertebroplastias (a modo de rectificación)








En el post del pasado lunes (17 de septiembre), afirmé que la efectividad de las vertebroplastias estaba cuestionada basándome en los resultados de un ensayo clínico, "A Randomized Trial of Vertebroplasty for Osteoporotic Spinal Fractures" publicado en NEJM el 2009. Tengo que admitir, sin embargo, que mi búsqueda no fue completa, de lo que me ha hecho dar cuenta un comentario de Antonio Luis Pérez Abela, Jefe de la Unidad de Raquis del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, quien me ha facilitado el enlace a la publicación de una revisión sistemática y meta-análisis, "Comparing Percutaneous Vertebroplasty and Conservative Therapy for Treating Osteoporotic Compression Fractures in the Thoracic and Lumbar Spine: a Systematic Review and Meta-Analysis" publicado en The Journal of Bone and Joint Surgery en 2016, en el que se demuestra que, hasta un año después de la intervención, la vertebroplastia reduce el dolor en comparación con el tratamiento conservador, en pacientes con fracturas vertebrales de origen osteoporótico con compresión.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Vertebroplastias y artroscopias de rodilla: dos intervenciones cuestionadas por la evidencia








@varelalaf
La medida de la efectividad clínica de las intervenciones quirúrgicas, desgraciadamente, no es un hecho demasiado frecuente. En este terreno, el diseño de ensayos clínicos elaborados con rigor y bien ejecutados tiene sus complejidades, especialmente cuando el grupo control es sometido a cirugía falsa (sham surgery). Por este motivo, vale la pena difundir las conclusiones de estudios consistentes que despiertan dudas sobre la efectividad de decisiones que cada año hacen pasar por los quirófanos a miles de ciudadanos, los cuales deben aceptar los riesgos, no desdeñables, inherentes al intervencionismo quirúrgico. En esta dirección, ya comenté los pobres resultados que un ensayo clínico había demostrado para las angioplastias coronarias con colocación de stents en pacientes con angina estable y, en la misma línea, hoy he seleccionado dos ensayos clínicos relacionados con intervenciones ortopédicas.

lunes, 14 de marzo de 2016

Ensayo del paracaídas: a propósito de las artroplastias de rodilla








El concepto "ensayo del paracaídas" se ha adoptado para visualizar que cuando un tratamiento es realmente efectivo quizás no hay que invertir dinero en demostrar el que todo el mundo sabe, al igual que a nadie se le ocurriría hacer un ensayo sobre la eficacia de los paracaídas. The New England Journal of Medicine ha publicado un ensayo clínico (Skou 2015) que evalúa la efectividad clínica de las artroplastias de rodilla, y el editorialista de la revista se pregunta: ¿Se tenía que hacer? Los recambios de las rodillas artrósicas son uno de los avances más significativos de la medicina moderna. Todo el mundo sabe que muchas personas mayores que antes no podían salir de casa, invalidadas por el dolor, ahora no sólo salen cada día a la plaza, sino que cuando pueden se van de crucero. Visto así, ¿no es éste un "ensayo del paracaídas"? ¿Un derroche?

El ensayo clínico de Skou partió de un grupo de 100 pacientes con artrosis sintomática de la rodilla, la mitad de los cuales fueron intervenidos de recambio total de la articulación con rehabilitación posterior durante un año, mientras que la otra mitad siguieron un tratamiento no quirúrgico, también de doce meses, a base de fisioterapia, dieta, plantillas y analgésicos. Como era de esperar, los resultados fueron claramente favorables a la cirugía, pero la sorpresa del trabajo, al menos para mí, fue que en el grupo de terapia médica, el 68% de los pacientes redujeron el dolor, frente al 85% los intervenidos. Por otra parte, como es natural, en el grupo quirúrgico hubo algunas complicaciones: tres trombosis de venas profundas, una infección de herida, una fractura supracondílea y tres episodios de rigidez articular que requirieron manipulación con anestesia.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Unidades de Gestión Clínica: confíe en nosotros, nos ocuparemos de todo

Michael Porter, en su libro "Redefining Healthcare", aporta las bases de la cadena de valor de un proceso clínico. Él nos viene a decir: no se preocupen tanto por las guías de práctica clínica, esfuércense, en cambio, a compartir con los pacientes los objetivos de salud que razonablemente esperan conseguir, aclaren bien qué parte de los resultados dependerá del propio paciente y qué parte de los profesionales implicados. Después preocúpense por medir los resultados conseguidos, por saber qué les ha costado obtenerlos y compitan en el mercado sanitario con estos valores en la mano.

Que las dificultades propias del proceso clínico no nos hagan perder el norte: la efectividad clínica es el único objetivo


lunes, 17 de junio de 2013

La sobriedad de la medicina necesaria

El post del pasado lunes lo abría con la campaña "Too much medicine" del British Medical Journal y en éste quiero hablar de la iniciativa "Less is more" de "JAMA Internal Medicine" (antes "Archives") que comenzó en abril de 2010 con el fin de estar atentos a los efectos secundarios de pruebas diagnósticas y tratamientos de los que, de entrada, no se espera que aporten valor.

Para empezar, véase el contenido de una carta de una paciente publicada en esta sección:


Cuando una paciente elige de acuerdo con su propio criterio

Anna Petroni, una mujer de 77 años, que lleva más de 30 con esclerosis múltiple, ha escrito unas reflexiones que "JAMA Internal Medicine" ha publicado en la sección "Less is more". En ella, la paciente explica que para moverse por casa utiliza andadores y que va a comprar montada en cochecito eléctrico, pero su punto más débil han acabado siendo los pies, que debe cuidar mucho para evitar callosidades y abscesos. Un cirujano ortopédico le aconsejó que si se avenía a una intervención para estirar el tendón de Aquiles, sus problemas se reducirían. De entrada ella era contraria porque sabía que la inactividad propia del periodo postoperatorio le podía provocar endurecimiento de las piernas, y además tenía mala circulación y esto podía acarrear complicaciones. Tampoco era un asunto menor sufrir de insuficiencia mitral, arritmias e hipertensión.

Con estas tribulaciones, la señora Petroni accedió a volver a la visita del cirujano donde supo que para cada uno de los tobillos (las operaciones se harían por separado) debería estar ingresada tres días, afrontar dos semanas de rehabilitación y llevar un calzado especial durante seis semanas. También fue advertida de que, debido a la artritis, convendría programar el recambio de las dos rodillas, si quería evitar tener que depender pronto del cochecito eléctrico en todo momento. Después de 15 radiografías, el cirujano envió la paciente a recepción para programar la primera de las intervenciones, pero una vez allí la señora Petroni le dijo a la recepcionista que lo tenía que pensar. "Estaba tan sorprendida" afirma en el escrito "El cirujano ortopedista me dijo que tenía que pasar por cuatro procedimientos quirúrgicos, pero no me pidió mi historia clínica cardíaca, ni me preguntó cómo me sentía. Aquel médico sólo tenía en su cabeza la revisión de mis tendones.

Alrededor de un mes más tarde, la señora Petroni recibió una llamada de la recepcionista, pero ella le respondió que había decidido no seguir adelante con aquello. "Cuando sienta que ya no puedo más quizás lo reconsidere, hasta entonces viviré con la poca movilidad que me queda".


La sobriedad de la medicina versus los recortes

El Doctor Jon Tilburt, internista e investigador en ética biomédica de la Clínica Mayo, y la Doctora Christine Cassel, presidenta de ABIM Foundation (véase el video de presentación de la campaña "Choosing Wisely") en un artículo publicado en JAMA, se esfuerzan en diferenciar entre la ética de "no hay presupuesto y por tanto no le puedo pedir la prueba" y la de "esta prueba no le conviene, no nos aportará nada nuevo a lo que ya sabemos, y además la prueba, en sí misma, tiene riesgos que no compensan los beneficios que esperamos". Según los autores, como que ahora mismo las dos éticas se encuentran compitiendo en el mismo escenario, se debería hacer un esfuerzo desde la óptica profesional para explicarse mejor.




La medicina sobria ("parsimonious medicine" le dicen en inglés) promueve empezar las actuaciones clínicas por las pruebas y los tratamientos básicos, calibrando la intensidad del proceso con la complejidad que adquiere la enfermedad y con la manera de verlo que tiene el paciente. La receta es sencilla: razonamiento clínico, diagnóstico diferencial, preguntarse qué aportará cada prueba que se quiere pedir, usar el tiempo como un aliado, tolerar y compartir las incertidumbres del propio proceso y aligerar los miedos del paciente con la fuerza de la confianza.


La persuasión basada en la evidencia. Un imperativo ético

También en JAMA se ha publicado otro artículo escrito por dos autores del Instituto de Ética Biomédica de la Universidad de Basilea en Suiza. En este contexto de introducir sensatez en las actividades clínicas desde el profesionalismo, el escrito propone el uso de la persuasión como un instrumento esencial, y lo concentran en los siguientes 6 puntos:
  1. Combatir prejuicios de los enfermos
  2. Informar de manera honesta sobre evidencias, mejoras y riesgos
  3. Ofrecer opinión personal si es requerida
  4. Preferir los razonamientos a las emociones
  5. Evitar crear nuevos prejuicios
  6. Ser sensible a las preferencias de los pacientes
Esta parece una receta muy obvia, como a menudo lo son las cosas auténticas, y muchos dirán, pero si eso es lo que hago siempre en la consulta, pero sean sinceros: ¿están seguros?


Discusión

Las restricciones presupuestarias han venido para quedarse, o al menos para pasar una temporada larga entre nosotros. Por este motivo, la reflexión que propongo después de haber presentado las campañas "Too much medicine" del BMJ y "Less is more" de JAMA, es que si, desde el profesionalismo, combatimos el derroche con criterio clínico, quizás conseguiremos ceñirnos al presupuesto sin afectar la calidad asistencial, o incluso mejorándola.


Bibliografía

Tilburt J, Cassel C. Why the Ethics of Parsimonious Medicine is not the Ethics of Rationing. JAMA February 27, 2013; 309(8):773-4.

Shaw D, Elger B. Evidence-Based Persuasion. JAMA April 24, 2013; 309(16):1689-90.


Para el próximo lunes, 24 de junio, estoy preparando un post sobre la "Medicina Mínimamente Disruptiva", una variante del "Menos es Más" para los pacientes crónicos complejos.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Las fracturas de fémur ¿Se podría reducir su incidencia?


Las fracturas de fémur representan una gran carga de enfermedad para los sistemas sanitarios ya que se estima que una de cada 20 personas se romperá el fémur a lo largo de su vida. Según el número de 2005 del Atlas de Variaciones en la Práctica Clínica y un documento de trabajo posterior vinculado a este mismo organismo (Bernal 2009), la incidencia de las fracturas de fémur en España es de 511 nuevos casos cada año por cada 100.000 habitantes, con una distribución de género claramente inclinada hacia las mujeres (2,6 veces más). La incidencia en Cataluña es la más elevada, 623, mientras que en Galicia es la más baja, 317.
Aunque se considera que la incidencia de la fractura de fémur tiene poca variabilidad, nótese que la comunidad autónoma que tiene la cifra más elevada casi dobla la más baja, y por otra parte si se revisa con atención el documento de Bernal se puede ver que hay ciertas circunstancias de estilo de vida que inciden claramente en que haya más o menos fracturas de fémur, como por ejemplo el hallazgo siguiente: si las personas mayores viven en una residencia tienen una probabilidad tres veces mayor de romperse el fémur que si viven en la propia casa.


La incidencia se correlaciona con la hospitalización en un 99%

En el tercer gráfico del post de 3 de septiembre, "The Poverty Hypothesis versus the Capacity Hypothesis", ya se veía como la hospitalización de la fractura de fémur no estaba, en absoluto, correlacionada con el número de camas instaladas (R2 = 0,06), que equivale a afirmar que la incidencia de esta accidentalidad se correlaciona perfectamente con la tasa de hospitalización correspondiente. Al lector le puede parecer extraño que esté ahora enfatizando este asunto, pero es que esto es debido a que la fractura de fémur tiene tres características casi irrepetibles en el mundo de la casuística médica:

1.     Se manifiesta con dolor y pérdida de función de la pierna. No se puede caminar
2.     Es de diagnóstico clínico fácil y preciso
3.     Todos los médicos, sin excepción, recomiendan la intervención quirúrgica

Si repasamos mentalmente como se presentan los tres elementos anteriores en otras circunstancias de posible criterio quirúrgico, como varicosidades en las piernas, amigdalitis de repetición, coronariopatías susceptibles de bypass, etc; nos daremos cuenta de que en ninguna otra circunstancia los criterios son tan claros como en las situaciones de fractura de fémur. Y de todas las variabilidades posibles, la que más destaca es la falta de uniformidad de criterio médico (véase el post de 27 de agosto: “The Surgical Signature”). Resulta curioso como dos de las patologías que podrían competir con la fractura de fémur en la correlación incidencia-hospitalización, como la apendicitis aguda o la hernia inguinal, no acaban de encajar tan bien. En el primero de los casos aparecen variabilidades en la extracción de apéndices "blancas", y en el segundo hay culturas donde una proporción nada desdeñable de hombres aún hoy prefieren llevar braguero antes que operarse.


Las resoluciones clínicas

Hay muchas cifras que explican la carga social y económica de esta accidentalidad, pero ahora, como corresponde a este blog, me centraré más en los aspectos clínicos. En el gráfico siguiente muestro unas cifras estimativas sobre qué les pasa a los enfermos después de la fractura y aunque en la literatura científica hay bastante diversidad, creo que las cifras que presento son una buena síntesis:



La mortalidad durante el episodio de ingreso quirúrgico es del 5% y ésta es una cifra que muchos sistemas utilizan como indicador de calidad de los hospitales. Otra de las cuestiones del manejo clínico de los enfermos que se han roto el fémur (no hay que olvidar que en general se trata de gente mayor o muy mayor) es el tiempo de espera para la intervenciones, y aunque parece intuitivamente razonable que los pacientes deberían operar lo antes posible, en una revisión de 30 trabajos y 50.000 casos (Bernal 2009) no se acaba de demostrar que los centros que operan con celeridad tengan menor mortalidad que los que aplazan más las intervenciones, incluso parece que lo que hay que evitar son las intervenciones nocturnas llevadas a cabo por equipos quirúrgicos de guardia poco especializados, pues sí que esta circunstancia aumenta complicaciones y mortalidad.


¿Se puede reducir la incidencia de las fracturas de fémur?

La osteoporosis es el origen de las fracturas de huesos por fragilidad, y la del fémur es la más frecuente de todas ellas. Por lo tanto, parece lógico que la prevención primaria de la osteoporosis tendría que ser una prioridad de los sistemas de salud, los cuales deberían:
  • Detectar, diagnosticar y tratar grupos de riesgo de osteoporosis
  • Fomentar la alimentación saludable y el ejercicio físico
Sin olvidar que una segunda línea de intervención debería incidir en las políticas de prevención de caídas de las personas mayores:
  • Evitar hipnóticos siempre que sea posible
  • Revisar los obstáculos de las viviendas donde viven personas con riesgo: luz suficiente, evitar alfombras peligrosas, evitar barreras en los circuitos habituales, etc
  • Revisar los circuitos de calle de las personas con riesgo: suelos resbaladizos, suciedad, aceras, barreras, etc
Hay dos documentos del Ministerio de Sanidad, en colaboración con la “Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut de la Generalitat de Catalunya (AIAQS)” que corroboran que la prevención de las fracturas es posible y que se debe potenciar.




Hay, pues, evidencia suficiente, tal y como reconocen los dos documentos oficiales mencionados, para pensar que la actuación decidida para el retraso de la aparición de la osteoporosis es decisivo para reducir las fracturas de fémur de la gente mayor, pero a pesar ello, no se detecta, en absoluto, un nivel de conciencia preventiva ni entre los profesionales ni entre la población, de nivel comparable a lo que ocurre con las enfermedades cardiovasculares o con la diabetes, por poner dos ejemplos.


Y mientras tanto,  ¿qué hacen en la Kaiser?

La mutua americana Kaiser Permanente se caracteriza porque, cuando están convencidos de que una acción comunitaria preventiva reducirá hospitalizaciones y mejorará la calidad de vida de las personas, se lanzan sin tapujos, y si no véase el siguiente artículo:



El Area de California del Sur de Kaiser (Kaiser Scala), que atiende a 3,1 millones de asegurados, inició en 2002 el programa "Healthy Bones" estructurando equipos multidisciplinares de intervención comunitaria liderados por traumatólogos, y estos equipos se marcaron los siguientes objetivos:
  • Aumentar en un 50% las exploraciones de densitometrías entre la población de riesgo de osteoporosis
  • Aumentar en un 50% el tratamiento anti-osteoporosis en la población diagnosticada
  • Mejorar el autocuidado (dieta y ejercicio) de la población de riesgo

Este programa ha conseguido una reducción de fracturas de fémur del 37,2% (entre 2002 y 2006), aunque los autores afirman que tienen indicios para pensar que no les debería costar llegar al 50%.


En resumen

Se deberían identificar las poblaciones de riesgo de osteoporosis con actuaciones preventivas específicas (dieta, ejercicio y tratamiento cuando sea necesario) además de potenciar políticas de prevención de caídas en el ámbito comunitario. Este trabajo debería estar liderado desde la atención primaria con el apoyo de especialistas. Después, si la fractura, sin embargo, se da, el paciente debe ser intervenido por equipos especializados, siempre prestando atención a conseguir la máxima estabilización clínica posible. Es decir, se debe intervenir bien, que no quiere decir deprisa, y posteriormente la rehabilitación y el regreso a la comunidad se hará de acuerdo con los requerimientos médicos de la complejidad geriátrica de cada persona.


Bibliografía citada

Bernal E, Librero J, Peiró S et al. Reparación de fractura de cadera en personas Mayores. Asociación entre el tiempo hasta la intervencion y la mortalidad en la fractura de cadera en el Sistema Nacional de Salud. Documento, trabajo 03-2009. VPM (Atlas de Variaciones de la Práctica Médica) - Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud. Este documento se puede bajar libremente a través de la página de VPM.



Para el post que tengo previsto para el próximo lunes, primero de octubre, hablaré de una de las patologías crónicas que más inciden en las hospitalizaciones de las personas mayores: la insuficiencia cardíaca, y haré un repaso de las diferentes actuaciones que se pueden emprender a nivel de la comunidad y los resultados que están obteniendo.